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Abusos a menores Un grupo de sacerdotes chilenos, denunciado por supuestos abusos sexuales a menores

El obispo de la región, que encabeza el Consejo Nacional para la Prevención de Abusos contra Menores de la Conferencia Episcopal chilena, tenía conocimiento de lo que estaba pasando, pero justifica que "no hubo una denuncia formal" y que él "no estudió para ser detective, estudió para ser pastor".

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El papa Francisco se reúne con 34 obispos chilenos para abordar los casos de abusos a menores en el país. EFE/Vatican Media

Un grupo de sacerdotes de la diócesis de Rancagua, en el centro de Chile, han sido acusados de integrar un grupo secreto autodenominado La Familia que en los últimos años habría cometido abusos sexuales y conductas inapropiadas contra menores de edad y jóvenes.

Elisa Fernández, excoordinadora de pastoral juvenil, ha denunciado esta situación, en la que presuntamente están involucrados una docena de presbíteros, en un reportaje televisivo que emitió el viernes por la noche Canal 13.

"No sé si llamarlo cofradía, secta o grupo de sacerdotes que tienen prácticas que no se conllevan con su condición de curas, y con respecto a jóvenes, por lo menos en mi época, de entre 15 y 29 años", explicó Fernández, que participó activamente en actividades de la Iglesia católica durante catorce años.

Fernández aseguró haber sido testigo de cómo sacerdotes de la diócesis de Rancagua, una ciudad situada a 85 kilómetros de Santiago, comentaban sus preferencias sexuales por menores de edad.

Por ello, hace unos meses creó una cuenta de Facebook en la que se hizo pasar por un joven llamado Pablo de 16 años y contactó a uno de los curas cuestionados, el párroco Luis Rubio Contreras, de la localidad de Paredones.

El párroco de 54 años envió al supuesto menor de edad mensajes de contenido erótico y fotos suyas totalmente desnudo, hechos que él mismo admitió al ser confrontado por el periodista en el reportaje televisivo. "Reconozco que hice eso, sé que es horrible, pero más de eso no puedo decir nada", señaló el párroco.

Despreocupación del obispo de Rancagua

A raíz de este episodio, el Obispado de Rancagua, ha anunciado su decisión de suspender temporalmente al párroco de sus funciones y el envío de los antecedentes a la Santa Sede.

Sin embargo, al parecer la denunciante entregó hace un año y medio una lista con los nombres de los sacerdotes involucrados en estos hechos al obispo de Rancagua, Alejandro Roic, y llegó a reunirse con él hasta en cuatro ocasiones para hablar del tema, aunque el religioso, dice Fernández, no ha tomado ninguna medida.

Goic, que este viernes llegaba a Chile procedente de Roma, donde participó junto al resto de obispos chilenos en los encuentros con el papa Francisco para abordar los escándalos de abusos sexuales en la Iglesia, aseguró a Canal 13 que no se indagó con profundidad al párroco Rubio Contreras porque nunca hubo una "denuncia formal".

"No estudié para ser detective, estudié para ser pastor", sostuvo Goic, uno de los obispos chilenos más influyentes y que además encabeza el Consejo Nacional para la Prevención de Abusos contra Menores y Acompañamiento de Víctimas de la Conferencia Episcopal chilena.

Estas nuevas denuncias agravan la delicada situación de la Iglesia chilena tras las reuniones de los obispos con el papa, que les entregó una carta que contiene parte de la conclusiones de la extensa investigación que realizó el arzobispo maltés Charles Scicluna sobre los abusos cometidos por el clero en Chile.

Tras las reuniones, todos los obispos chilenos pusieron sus cargos en manos del papa Francisco para que decida quiénes siguen en sus funciones.