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Haití elige un nuevo presidente un año después del terremoto

Mirlande Manigat y Michel Martelly se enfrentan en la segunda vuelta de las presidenciales

DANIEL LOZANO

Haití regresa hoy a las urnas empujado por la esperanza del cambio, una dicha de muy corta duración en el país más castigado del planeta. Vigilados por 23.900 agentes de policía, los haitianos elegirán quién debe liderar la reconstrucción tras el salvaje terremoto que acabó con 316.000 vidas y que dejó sin hogar a más de un millón.

En una de las esquinas del cuadrilátero electoral, la conservadora Mirlande Manigat, académica de 70 años, apoyada por intelectuales, gran parte de las mujeres y la Iglesia católica. Ella es "la mamá de todos los haitianos", como se define a sí misma. "No soy una marioneta, a mi edad no puedo ser tentada por perversiones como el dinero o la dictadura", repite la que fue primera dama durante varios meses en 1988, hasta que un golpe de Estado, otro más, derrocara a su marido.

El partido del expresidente Aristide está excluido de los comicios de hoy

Al otro lado del ring, Michel Martelly, el Carlinhos Brown de Haití, adorado por jóvenes y pobres, absolutamente alejado del establishment político y absolutamente ignorante de los entresijos del poder. Sweet Micky, conocido entre sus paisanos tanto por las alegres exhibiciones de su tanga rosa como por sus obras benéficas, ha unido a un heterogéneo grupo a su alrededor: pastores evangélicos, empresarios millonarios y el idolatrado rapero Wyclef Jean.

"Nosotros somos el futuro; Manigat y Préval, el pasado", defiende el español Antonio Sola, el jefe de campaña de Martelly y asesor político que arrastró a Vicente Calderón a la presidencia de México y que ahora pretende hacer lo mismo con Martelly, quien comenzó la pugna electoral con un escaso 5% de apoyo popular.

El árbitro, el pueblo haitiano, se decantará entre dos rivales que viven en las antípodas políticas, tanto en su imagen como en las formas. De momento, en las casas de apuestas de las encuestas se impone Martelly. La última le otorgaba un 53%, frente 46% de Manigat, que rozó el K.O. técnico en el debate televisado de los dos candidatos. Otros sondeos estiran aún más la ventaja del cantante, pese a varios errores cometidos en los últimos días, sobre todo su crudo enfrentamiento con un famoso periodista en televisión.

Tras la catástrofe de 2010, la población está cansada de la corrupción

El combate se lleva a cabo en un momento en que la política haitiana, sinónimo de corrupción y fraude, está tan abarrotada de actores como el camarote de los hermanos Marx. El expresidente Aristide aterrizó el viernes, incumpliendo su promesa previa de no intervencionismo: "La exclusión de la elección de Lavalas [su partido político] es la exclusión de la mayoría de los haitianos. Es la exclusión de todos los haitianos", azotó a sus enemigos, sobre todo a Estados Unidos.

Desde el otro extremo de la ciudad, el dictador Baby Doc Duvalier presenciaba el retorno, desde Suráfrica, de su gran detractor. Dos meses después de su propio regreso al país, nadie ha conseguido meter al tirano entre rejas.

El país dice que controla la epidemia de cólera que mató a 4.800 personas

Dos fantasmas del pasado y uno del presente: René Préval. El actual presidente perpetró un descarado fraude en la primera vuelta electoral con la intención de imponer a su yerno, Jude Célestin, su salvoconducto para el futuro. Al fracasar, por obra y gracia de la oposición de los países donantes y por la sublevación popular de los seguidores de Martelly, Préval se ha concentrado en inyectar fondos a su Plan B, Manigat. Y para aumentar aún más la presión al avispero haitiano, no ha dudado en facilitar el regreso de los dos presidentes defenestrados.

El país desesperado, que ha controlado la epidemia de cólera que mató a 4.800 personas, votará con la respiración contenida, precavido por si se repite el fraude y temeroso ante la cohabitación forzosa (ninguno de los candidatos tendrá mayoría parlamentaria, en manos de las fuerzas de Preval) que se anuncia. El rapero Wyclef ya ha gritado sus temores: "Haití es el lugar más corruptible del mundo. Están planeando robar las elecciones otra vez".

Los casi dos millones de electores convocados hoy a las urnas también deben elegir a 77 diputados y a siete senadores para completar en ambas cámaras la mayoría gubernamental. Más fantasmas en el camino para iniciar la reconstrucción del país tras 13 meses de vida malherida.