Más allá de Hamás: otras milicias de la Franja de Gaza ganan foco durante el alto el fuego
De todas las milicias que operan en el enclave, la más relevante son las Fuerzas Populares de Yasser Abu Shabab, en el sur de la Franja, además del clan Hellis, el de Dughmush, el de Abu Samra y el de Al-Majayda.

Madrid--Actualizado a
Desde que el pasado 10 de octubre diera comienzo el alto el fuego entre Israel y Hamás, Tel Aviv ha violado la tregua más de 120 ocasiones, según las últimas estimaciones de la agencia palestina de noticias, WAFA. Es decir, unas media de unas seis veces al día. Israel ha continuado atacando a civiles bajo el argumento de que el grupo armado palestino había incumplido los términos del acuerdo. Es decir, por no haber entregado los restos mortales de todos los rehenes o por asesinar a algún soldado israelí. En varias ocasiones, Hamás ha negado ser responsable de dichos asesinatos. Al menos, no de forma premeditada. El 19 de octubre, por ejemplo, dos soldados israelíes murieron en el fuego cruzado entre Hamás y las Fuerzas Populares, a quienes el grupo armado se enfrenta intermitentemente desde hace décadas.
Las Fuerzas Populares son el brazo armado del clan –en árabe, hamulas– de Yasser Abu Shabab, uno de los muchos que operan actualmente en la Franja de Gaza. El de las Fuerzas Populares domina la mayor parte de la ciudad de Rafah y de Jan Yunis, al sur del enclave palestino. Según los comentarios de Clionadh Raleigh, directora ejecutiva de de ACLED (una organización que monitorea y analiza conflictos y ofrece datos), otros cuatro clanes y sus milicias han ganado relevancia en la Franja desde el inicio del genocidio: el de Hellis, el de Dughmush, el clan de Abu Samra y el de Al-Majayda.
De norte a sur de la Franja de Gaza, destaca en primer lugar el clan de Hellis. Históricamente vinculados a Fatah, sus miembros fueron reclutados para las Fuerzas de Seguridad Nacional (NSF), algo así como la policía de la Autoridad Nacional Palestina (dominada por Fatah). Así, la hostilidad entre Fatah y Hamás permeó al clan de Hellis, con el que Hamás ha protagonizado varios enfrentamientos en el último año y en los que también han muerto civiles gazatíes.
Algo más al sur, en el barrio de Sabra, opera el clan de Dughmush, uno de los más importantes de la Franja. Su identidad, a diferencia del de Hellis, es predominantemente islámica. Aún así, a lo largo de su historia ha establecido alianzas con Fatah y con Hamás. Desde el inicio del genocidio, han protagonizado varios enfrentamientos con los segundos. En Dayr al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza, también ha proliferado el clan de Abu Samra. Su nombre trascendió especialmente el 2 de abril de este año, cuando miembros de este clan mataron a un policía de Hamás como venganza por otro asesinato perpetrado por este anteriormente. Según medios locales citados por 20 Minutos, estos asesinatos tuvieron lugar en el marco de un enfrentamiento que tuvo lugar entre ambas fuerzas en un refugio de la ciudad de Dayr al-Balah a principios de abril.
Además del clan de Yasser Abu Shabab, en Jan Yunis (al sur de la Franja) también opera el clan de Al-Majayda. En 2007 protagonizó un importante enfrentamiento con las fuerzas de Hamás al negarse a pagar los aranceles exigidos por el Gobierno de la Franja por llevar a cabo una actividad económica que hasta ese momento habían desarrollado de forma ilegal. Así se recoge en un artículo de Middle East Report de 2007. Algunos de los miembros del clan de Al-Majayda fueron encarcelados por Hamás tras estas disputas.
Fuerzas Populares de Abu Shabab
Carmen López Alonso, profesora emérita de la Universidad Complutense de Madrid y autora de Hamás, de la marcha hacia el poder al vuelo de Ícaro (Catarata, 2024) apunta que de todos ellos, "el único con verdadera fuerza actualmente y que ha resistido al dominio de Hamás, son las Fuerzas Populares". Los demás, explica la experta, han sido de algún modo "controlados". Es decir, "que se han rendido" o "más bien, han aceptado el dominio de Hamás". Esta información hay que tomarla con cuidado debido a que todo lo que llega desde la Franja, en referencia a las tensiones internas, está "absolutamente sesgado". Sin embargo, hay algo que parece estar claro: son las Fuerzas Populares de Abu Shabab las que actualmente tienen en jaque a Hamás.
Su poder ha crecido especialmente gracias a su colaboración con la gestión del reparto de ayuda de la polémica Fundación Humanitaria de Gaza (FHG), creada por Israel y EEUU tras expulsar a la UNRWA de Gaza. Esta misma dinámica es la que ha impulsado al clan de Dughmush y el de Hellis en el norte de la Franja. Allí, donde la FHG no había llegado, coordinaban localmente la entrada de camiones de ayuda humanitaria de organizaciones internacionales.
Las tensiones entre todos estos grupos han empezado a saltar este verano. En junio, Benjamín Netanyahu (Likud), primer ministro israelí, dijo públicamente haber armado a milicias rivales de Hamás en el enclave palestino. Ese mismo mes, Yasser Abu Shabab dijo en una entrevista en la radio árabe-israelí Makan que había cooperado "a cierto nivel" con Israel. A mediados de octubre, ya iniciado el alto el fuego, se produjeron varios enfrentamientos entre el clan de Dughmush y Hamás. Este es el contexto en el que se produjeron las ejecuciones de ocho hombres a manos de Hamás, grabadas en vídeo por el grupo armado gobernante en la Franja y difundido por Internet.
Este es solo un ejemplo de la convulsa situación que se está produciendo actualmente en la Franja de Gaza. En palabras de Clionadh Raleigh, estos enfrentamientos son algo "muy común" tras un acuerdo de alto el fuego: "Incluso con la expectativa de desarme, las disputas por el poder y la competencia abundan en estas circunstancias, donde está en juego el control territorial, las posiciones políticas y la autoridad".
Inmiscuirse en los asuntos internos del enclave es algo que Israel hace desde su origen. De hecho, la existencia de Hamás es la prueba viviente de ello. A diferencia de lo que suele creerse, Tel Aviv no creó a Hamás, pero sí regó con ayudas económicas y facilidades administrativas a los movimientos islámicos que florecían en la región al calor de la influencia de los Hermanos Musulmanes de Egipto. La motivación era la de contrarrestar el apoyo social del que gozaba el grupo armado laico Fatah creando una división ideológica entre los palestinos. Aquella estrategia impulsó el surgimiento de grupos fundamentalistas, como Hamás, cuya creación se venía macerando desde los años sesenta.
Parentesco no es ideología
Las Fuerzas Populares de Abu Shabab han sido descritas de muchas maneras, pero la más recurrente es como "aliada de Israel". Este pacto puntual esconde una razón que López Alonso describe como "relativamente simple": la de controlar socialmente el sur del enclave para obtener ciertas prebendas económicas de cara a la una presunta reconstrucción de la Franja.
Esta hipótesis desdibuja el carácter cuasi revolucionario que se le otorga a este grupo armado. Considerarlos similares a la Yihad Islámica, Hamás o Fatah, es decir, como un grupo político que actúa en torno a una línea ideológica determinada, sería un poco "aventurado", cree López Alonso.
Pero si no les impulsa una doctrina determinada, ¿qué lo hace entonces? Aproximarse a la respuesta obliga a definir, primero, qué son exactamente los "clanes". De acuerdo al antropólogo Thomas Barfield, los clanes son "grupos de descendencia unilineal que se vinculan a una serie de colectivos descendientes de un antepasado teóricamente común".
Con frecuencia, recoge su Diccionario de Antropología, los miembros de estos grupos desconocen el origen de esta genealogía, cuando no es puramente mitológica. "Así, los miembros de un clan pueden compartir un nombre o antepasado común con el que se suponen emparentados y, no obstante, ser incapaces de definir los vínculos entre los linajes componentes". Además, "los que ocupan una región determinada pueden funcionar como unidades políticas territoriales".
Las identidades construidas alrededor de esta mitología pueden ocultar la "verdadera estructura y objetivos" de estos grupos, subraya Raleigh. Según la experta, estos grupos actúan de manera relativamente autónoma e independiente, y trenzan sus alianzas de manera informal con grupos muy diversos, como "Fatah, grupos yihadistas en el Líbano o, supuestamente, con grupos internacionales como el Estado Islámico o Al Qaeda". Si el futuro de la Franja de Gaza continúa la senda establecida por Donald Trump, la perspectiva de estos clanes de adquirir alguna cuota de poder puede dar lugar a "alianzas improbables e inestables entre las milicias y con Hamás, las cuales se romperán cuando surjan nuevas oportunidades para hacerse con el poder".
Y es que, como recoge un estudio de Glenn E. Robinson, exprofesor del Instituto de Estudios Internacionales de Middlebury, en Monterrey, los clanes "no están ideológicamente comprometidos", sino que su lealtad es, ante todo, hacía el clan, en busca de maximizar sus recursos e influencia. De esta forma, los vínculos que establecen con diferentes formaciones políticas se asemejan más al clientelismo que a alianzas ideológicas.

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