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Hungría invierte tres veces más en la valla que en acoger a los refugiados

"Sería infinitamente más sensato dedicar ese dinero a salvar vidas y mejorar futuros", reclama Amnistía Internacional, que critica el gasto de 98 millones en control fronterizo

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Refugiados con carteles que rezan "Queremos la paz" y "¿Dónde están los derechos humanos?".

Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que el Gobierno de Hungría, una de las voces más firmes contra las políticas europeas en materia de refugiados, se gasta tres veces más dinero en levantar vallas y establecer controles fronterizos que en mejorar la recepción de los solicitantes de asilo.

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"Nos tratan peor que  a los animales", denuncia una refugiada siria que pasó dieciséis horas sin comida ni agua"

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El director del programa para Europa y Asia Central de AI, John Dalhuisen, ha advertido de que Hungría está a "unos cuantos rollos de concertina" de sellar "por completo" sus fronteras con Croacia y Serbia. "Incluso quienes consiguen colarse por los pequeños huecos aún abiertos, serán devueltos, casi con toda seguridad, a los países balcánicos de tránsito", ha añadido.

También se ha gastado 3,2 millones de euros en una consulta sobre inmigración y terrorismo para evaluar la opinión de ocho millones de húngaros. El Gobierno dedicó, además, 1,3 millones de euros a una campaña xenófoba con mensajes como: "Si vienes a Hungría, no quites su empleo a los húngaros".

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Amnistía Internacional denuncia el "atroz trato que el Estado húngaro está dando a las personas refugiadas y migrantes"

Hasta ahora, ha lamentado, Hungría "se ha escurrido entre las grietas del sistema" a falta de una "respuesta más firme". Al mismo tiempo, según McGowan, los Estados miembro de la UE y las instituciones "se pasan interminablemente la bola" de quién debe hacer respetar los Derechos Humanos.

"Nos tratan como a animales, peor que a animales"
, ha denunciado Dina, una mujer siria de 46 años que fue puesta bajo custodia policial y estuvo 16 horas sin comida ni agua. "Sentimos que no somos bienvenidos", ha relatado a Amnistía. Testimonios como el de Dina ponen de manifiesto el trato deplorable dado por las autoridades húngaras a los refugiados y el uso de una fuerza excesiva contra ellos. Hiba, de origen iraquí, sufrió una fractura en el muslo cuando un policía la empujó contra una pared en una estación de tren de Budapest.

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