Los incendios de la Patagonia y la venta de tierras de Milei reavivan una antigua conspiración antisemita
En los 60, los hijos de un alto funcionario nazi dieron forma a una conspiración según la cuál un complot judío planeaba la creación de otro estado hebreo en la Patagonia.
Expertos señalan que esta teoría desvía el foco de atención del verdadero proyecto colonizador de Israel: la Cisjordania palestina.

Madrid-
La imagen es la siguiente: un hombre joven, con ropa de verano y aire hippie, huye de la persona que graba la escena. El autor del vídeo, un ciudadano argentino llamado Martín Morales, explica entre lágrimas que vio "una nube de humo" y que se dio cuenta de que unos extranjeros "estaban prendiendo fuego". El vídeo fue grabado a principios de enero en el sur de Argentina y se hizo viral en redes sociales bajo diferentes títulos, algunos de los cuáles hacían referencia a una causa-efecto que parece innegables: los turistas israelíes hacían fuego y la Patagonia arde.
El problema de esta correlación es que no está probada. El vídeo de Martín Morales fue grabado en la provincia de Santa Cruz, a 1.400 kilómetros de donde comenzó el fuego. Así lo han confirmado los periodistas del medio de verificación argentino, Chequeado. Además, tampoco se ha podido demostrar que el extranjero que huye en el vídeo sea un "soldado israelí", como aseguran muchos usuarios en redes.
Para entender cómo y por qué se ha producido esta confusión es necesario algo de contexto. Los incendios en la Patagonia comenzaron a finales de diciembre de 2025. A 13 de enero, ya se habían carbonizado alrededor de 52.000 hectáreas. Una superficie que, según el cálculo de Euronews, supera la superficie de Washington DC. Al menos 21.000 de esas hectáreas ardieron en la provincia de Chubut, la más afectada por el fuego. Las investigaciones preliminares de la fiscalía de la región, apuntan hacia la hipótesis de que los incendios fueron intencionados.
El frustración por el abandono institucional y la sospechas sobre la identidad de quienes iniciaron el fuego han reavivado la conspiración
El ecocidio se produce en mitad del desvalijamiento de los recursos públicos del Estado por parte de la Administración del ultraliberal Javier Milei, y la llegada masiva de inversores extranjeros que compran territorios argentinos para sus proyectos urbanísticos. La afluencia de turistas israelíes a la región, cuyas prácticas no respetan el entorno local ni a su población, avivan aún más la tensión social. Algunos de ellos, explica el activista propalestino argentino, Héctor Grad Fuchsel, son jóvenes que "se toman un año sabático después de hacer el servicio militar en Israel" y, tal vez, participar en el genocidio gazatí.
El abandono, la impotencia y la sospechas sobre la identidad y los objetivos de quienes iniciaron el fuego son el caldo de cultivo perfecto para el resurgimiento de una vieja conspiración antisemita: el Plan Andinia. Así lo constatan los muchos mensajes en redes sociales que culpan a los judíos de los incendios y donde se acompañan estas acusaciones de vídeos muestran el mal hacer de algunos turistas israelíes, que fuman o encienden pequeñas fogatas en zonas boscosas del sur de Argentina. También son objeto de sospechas las comunidades mapuches de la región, que sin ninguna base probatoria son responsabilizados de los incendios.
A ello se suma una constante de noticias alarmantes, algunas de las cuáles han resultado ser falsas. Por ejemplo, que el diputado libertario, Matías Baez, había confirmado la venta de tierras a Israel, o que la granada explosiva encontrada en uno de los focos del incendio era de fabricación israelí. De hecho, fue creada por una empresa argentina. Todo ello, ha sido desmentido por Chequeado.
Tampoco ha resultado ser cierto que Milei haya derogado la ley de Manejo del Fuego, permitiendo así enajenar y vender tierras incendiadas e impulsando la quema de los bosques por parte de Israel. Sí es cierto, sin embargo, que esta propuesta de reforma está sobre la mesa del mandatario argentino, tal y como explicó EFE Verifica.
El origen del Plan Andinia
El origen de la leyenda antisemita que vuelve a circular actualmente por redes se remonta, al menos, hasta 1960. Aquel año, el servicio de inteligencia de Israel (Mossad) secuestró en Buenos Aires al teniente coronel de las SS, Adolf Eichmann. Como tantos otros altos cargos militares, políticos y funcionariales de la Alemania nazi, Eichmann huyó a Latinoamérica tras la derrota del Tercer Reich a manos de la Unión Soviética. Se instaló en Argentina en 1950, donde su esposa, Verónika Lieblová, y él pasaron una apacible época junto a sus cuatro hijos.
La Patagonia fue uno de los territorios descartados por Herzl para establecer un estado hebrero
Los Eichmann, como otros alemanes que habían estado al servicio de Adolf Hitler, se llevaron a Latinoamérica su ideología supremacista. Por eso, cuando los servicios secretos israelíes arrestaron ilegalmente al ex funcionario nazi y lo llevaron al recién fundado Estado de Israel para juzgarle por sus crímenes, algunos de sus herederos en Argentina respondieron según el guión antisemita que aprendieron de su padre. Según una de las muchas investigaciones sobre el tema, fueron los hijos mayores de Eichmann, Klaus y Horst Adolf, quienes sacaron del trastero de la historia el Plan Andinia.
Este no era más que uno de los descartes de las opciones que el fundador del sionismo, Theodor Herzl, había barajado para la creación de un Estado Judío. Entre finales del siglo de XIX y finales del XX, Herzl negoció con Gran Bretaña acerca de los posibles territorios en los que hacer realidad su proyecto: una nación para los judíos. El Gobierno británico, en tanto que potencia colonial ofreció a Herzl varias opciones, como Uganda o la Argentina.
Todas aquellas opciones quedaron finalmente descartadas por la Palestina histórica, mucho más rica en términos históricos y religiosos para la comunidad judía. Las consecuencias de aquella decisión continúan aplastando las vidas de los palestinos en la actualidad. Sin embargo, los precursores de la conspiración antisemita defendían que, pese a la fundación de Israel, algunos líderes judíos continuaban promoviendo, secretamente, la creación de un segundo estado hebreo.
El secuestro de Eichmann en Argentina creó un conflicto diplomático, en el que algunos neonazis incluyeron la narrativa antisemita
La base probatoria de esta teoría de la conspiración estaría en un proyecto migratorio impulsado por Argentina en 1890 y que contó con la financiación de la Asociación de Colonización Judía. El plan consistía en sacar de Rusia y Europa del Este a miles de judíos perseguidos por sus dirigentes y llevarlos hasta distintos puntos de Argentina -no únicamente la Patagonia-, donde crearon pequeñas comunidades bajo la autoridad del Gobierno en Buenos Aires.
Este asunto no fue considerado relevante hasta que, en 1960, Eichmann fue secuestrado. La operación del Mossad detonó en un conflicto diplomático entre Israel y Argentina. Una parte importante de la sociedad argentina repudió que Tel Aviv tuviera espías en el territorio latinoamericano y que estos, además, actuaran ignorando la legalidad internacional.
Algunos de los que se oponían al secuestro de Eichmann eran también seguidores del nazismo. Estos añadieron a las críticas por la operación de Tel Aviv, el odio antisemita hacia las comunidades judías de ascendencia europea que habitaban Argentina. Es en este contexto en el que los hijos mayores del ex funcionario nazi, utilizaron a su favor el Plan Andinia.
La conspiración que vuelve
Desde los 60 la teoría ha resurgido una y otra vez en contextos de crisis social, como ocurrió una década más tarde, durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, cuando varios militantes de izquierdas judíos fueron torturados e interrogados sobre Plan Andinia. La conspiración tuvo un leve repunte durante la crisis económica de 2003, como informó entonces Página 12 y vuelve a hacerlo ahora, cuando el expolio de los recursos naturales y sociales lleva al límite a una población castigada por el fuego.
Es como decir que como decir que Alemania tiene un plan para quedarse con Mallorca"
Actualmente, "se mezclan varias cosas", reflexiona Héctor Grad. Por un lado, los turistas israelíes "que visitan lugares donde pueden vivir con poco presupuesto" y que "puedes encontrar desde la Patagonia a México, o vendiendo artesanía en México". Desde el punto de vista político "hay poco que decir respecto a esto, excepto cuando alguno ha participado en crímenes de guerra".
El activista y sociólogo considera que este perfil de israelí tiene poco que ver con aquellos que trabajan como "consultores militares en Colombia, Chiapas u otros lugares donde ha habido mucha represión y donde suelen estar vinculados con los servicios de inteligencia". Por último, Grad nombra que también existen algunas "ONG que hacen campañas de publicidad prosionistas que se enmascaran como proyectos de educación o cooperación".
Nada de esto niega la existencia de inversores israelíes en Patagonia. Pero "que haya inversores no significa que haya detrás un plan estratégico de un país para hacerse con un territorio", evidencia. Para el activista, es una idea absurda. Más o menos, "como decir que Alemania tiene un plan para quedarse con Mallorca". Una de las consecuencias del resurgir de esta conspiración es que desvía "el foco de atención" del "verdadero objetivo colonizador" de Israel, que es la Cisjordania palestina y la Franja de Gaza.


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