¿Una intervención de EEUU en Irán?: las izquierdas se oponen, Vox la apoya y el PP no es claro
Las protestas civiles en Irán y la represión del gobierno de los ayatolás se ha convertido en un elemento diferenciador entre las formaciones políticas españolas, que oscilan entre la crítica más dura hasta la defensa de una intervención militar de EEUU al estilo de Venezuela.

Madrid--Actualizado a
Los tambores de una posible intervención militar de EEUU también resuenan en Oriente Medio. En Irán, las protestas iniciadas hace tres semanas por los comerciantes del Gran Bazar de Teherán han devenido en una revuelta popular. A ella se han sumado miles de mujeres iraníes, que reclaman mayores libertades y derechos e incluso los seguidores del heredero del trono persa, Reza Pahlavi, hijo del Shah derrocado en 1979, y que ahora recibe el favor de EEUU.
La Guardia Revolucionaria y la policía iraní -FARAJA, por sus siglas en persa- han reprimido brutalmente las protestas dejando un reguero de 2.403 muertos, según el conteo del 13 de enero realizado por la agencia de noticias de activistas de derechos humanos, HRANA. Esta organización también ha confirmado el arresto de 10.681 personas. Esta violencia no ha dejado indiferente a la comunidad internacional y gobiernos de todo el norte global se han visto obligados a posicionarse ante la masacre y a condenar la respuesta del régimen islamista.
Las amenazas lanzadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, no solo han caldeado más el ambiente en el país, sino que han polarizado aún más a los estados del norte global. En España, la posibilidad de una nueva intervención de EEUU en un país extranjero ha sido utilizado como elemento diferenciador entre las izquierdas -que se oponen a ello- y las derechas -más proclives a las injerencias de Trump-.
Vox aplaude una nueva intervención de EEUU en Irán
El apoyo de Vox a una parte de la oposición iraní siempre ha sido manifiesto, del mismo modo que lo ha sido la afinidad del partido ultraconservador con la Administración Trump. Prueba de ello fueron las afectuosas palabras que el presidente republicano lanzó al líder de Vox, Santiago Abascal, durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de febrero de 2025. "Estás haciendo un gran trabajo", le expresó.
Es la alianza con Washington y con los iraníes del CNRI lo que explica el posicionamiento del partido ultraconservador sobre Irán. En 2019, El País publicó unas informaciones en las que revelaba que Vox había financiado el 80% de su campaña de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 -la primera a las que se presentó- con las donaciones de los opositores iraníes cercanos al CNRI. Pese a que la legislación española prohíbe este tipo de financiación, el Tribunal de Cuentas nunca auditó esta operación, debido a que Vox no obtuvo representación en aquellos comicios.
Con esta presunta irregularidad a sus espaldas, Vox ha continuado utilizando Irán como arma arrojadiza. En 2024, cuando Pedro Sánchez comenzó a criticar -aún tímidamente- la masacre de Israel contra la población palestina, Abascal afirmó que "el presidente del Gobierno está (...) con Irán". Pero de lo que realmente Vox saca rédito político es de su posicionamiento a favor de la doctrina Donroe -adaptación de la doctrina Monroe al contexto de la Administración Trump-.
En junio de 2025, aplaudió los ataques de Israel y EEUU contra el país persa como respuesta al intento de Teherán retomar su programa nuclear. El diputado ultraconservador, José María Figaredo, subrayó entonces que Vox consideraba "una fantástica noticia" que Washington frustrara los planes nucleares de Irán. Ahora, los de Abascal piden a Washington que ataque de nuevo a los persas para hacer caer al régimen de los ayatolás. Una opción que Trump, envalentonado por la falta de consecuencias de su reciente intervención en Venezuela, no descarta.
Vox ha encontrado en el rechazo de la Moncloa al intervencionismo yanqui, un filón para criticar al Gobierno español. Pero también, una manera de diferenciarse del Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo, que tiene una posición ambivalente sobre la política exterior de Trump. Esta estrategia parece estar dando sus frutos a los de Abascal: los resultados del último barómetro de 40dB para El País y la Cadena Ser, le dan una estimación del voto del 18%. Es decir, 5,5 puntos porcentuales más de lo que lograron en las generales de 2023.
El PP: condena la represión y se decanta por Trump
Tanto Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, como otros políticos de la formación, han lanzado críticas firmes sobre la represión de las protestas en Irán. Los populares también han hecho especial hincapié sobre el papel de las mujeres en las revueltas. Incluso, durante la primera semana del año, Feijóo pidió a Pedro Sánchez que estuviera "a la altura de las circunstancias" y apoyara "a las mujeres que se juegan la vida por la libertad en Irán".
Preguntados por su postura ante una hipotética intervención militar de EEUU en Irán, fuentes del PP han respondido a Público lo siguiente: "Entre Maduro y Trump, Trump. Entre Estados Unidos e Irán, Estados Unidos". Esta declaración contrasta con la falta de concreción de Feijóo, que no se ha pronunciado de forma explícita sobre dicha posibilidad.
Esta postura es similar a la que el líder de la oposición ha tomado en relación a Venezuela. Cuando el 3 de enero, las fuerzas militares de EEUU entraron en Caracas y secuestraron al presidente del país, Nicolás Maduro, Feijóo celebró la caída de una "férrea dictadura". Un día más tarde, cuando se hizo evidente que la intención de Trump no era la de acabar con el chavismo, sino la de apropiarse de la producción de petróleo, Feijóo afirmó que "las dictaduras no se derrocan a medias".
De esta manera, el político gallego se mostraba a favor de la intervención, pero no con el resultado. De hecho, nunca nombró a Trump mientras realizaba esta crítica. Desde entonces, ha expresado en reiteradas ocasiones su rechazo a que sea Delcy Rodríguez, segunda de Maduro, y no María Corina Machado, líder de la oposición en el exilio, quien esté al frente del Gobierno venezolano, pero sin llegar a señalar a Trump directamente. Es decir, al artífice de esta estrategia.
El PP pasa por un momento de indefinición en lo relativo a su posición en política exterior. Esta situación se ha visto agravada por la ausencia de un vicesecretario de Exteriores que guíe a la formación en el intrincado contexto geopolítico. Este puesto quedó vacante después de que el eurodiputado popular, Esteban González Pons, lo perdiera tras varios desencuentros con Feijóo en relación a Trump.
En enero de 2025, cuando Trump acababa de volver a la Casa Blanca, González Pons lo describió como un "ogro naranja" cuyo poder "se fundamenta en el caos circundante" en donde el presidente estadounidense "se ha proclamado macho alfa de una manada de gorilas y nadie rechista". Poco después, Feijóo salió al paso para recalcar que "la relación con EEUU" era "importante", desautorizando así al eurodiputado. Desde entonces, lo que ha caracterizado a la postura del PP sobre a los conflictos internacionales ha sido el silencio ante las constantes violaciones de derechos humanos perpetradas por EEUU y sus aliados en varios conflictos internacionales.
Moncloa pide el cese de la represión
La postura del Ejecutivo de Pedro Sánchez sobre las revueltas en Irán han tardado en llegar, si bien han sido contundentes. En la mañana del 12 de enero, el titular de Exteriores, José Manuel Albares (PSOE), ha "exigido" al Gobierno iraní que respete la libertad de manifestación y de expresión "de todos y de todas las iraníes". Sin embargo, no ha sido tan claro en su crítica a Trump. Sin llegar a nombrarlo, ha subrayado que "Irán no necesita ningún tipo de fuerza externa (...) sino que [el régimen de los ayatolás] regresen a la mesa de negociación".
Poco después, su ministerio publicó un comunicado en el que condena "la violencia ejercida contra los manifestantes pacíficos en Irán" y exige a las autoridades persas que "levanten el veto a las comunicaciones" y paren "las detenciones arbitrarias". Tampoco en este texto ha quedado constancia explícita de la posición del Ejecutivo español sobre las amenazas de Trump.
Quién sí ha pronunciado el nombre del presidente del país norteamericano ha sido Lara Hernández, portavoz nacional del Movimiento Sumar y parte de la coalición gobernante. La diputada ha iniciado la primera rueda de prensa del año aludiendo a los manifestantes iraníes que protestan contra el sistema político de su país. "Especialmente queremos mandar fuerza a todas aquellas mujeres que son parte de la población que más sufre con este régimen y que ya se movilizaron en 2022-2023 con el movimiento Mujeres, vida y libertad", ha recordado Hernández.
Aquellas protestas se iniciaron tras el arresto y asesinato bajo custodia policial de la joven kurdairaní, Masha Amini, por no llevar bien colocado el hiyab. Miles de mujeres salieron a las calles de las principales ciudades del país, quemando sus velos y elevando las protestas a la categoría de revuelta popular contra el régimen de los ayatolás. Entonces, al igual que ahora, las fuerzas de seguridad iraníes reprimieron duramente a los manifestantes asesinando alrededor de 500 personas, según las estimaciones realizadas por Human Rights Watch (HRW).
Pese a ello, Sumar rechaza de pleno la intervención extranjera. El partido considera que "lo que deba ser Irán en el futuro solo lo puede decidir su pueblo y nadie más (...). Ni [Donald] Trump ni, por supuesto [Benjamín] Netanyahu".
Podemos: apoyo a las mujeres iraníes con un ojo puesto en EEUU
Podemos es uno de los partidos que más ha subrayado los peligros de la injerencia estadounidense en Irán, hasta tal punto que varios medios de comunicación vinculados a la extrema derecha y voces críticas dentro de la izquierda han visto en esta posición cierta tibieza de los morados sobre la represión en Irán. Para contrarrestar dicha visión, el coportavoz de la formación morada, Pablo Fernández, fue tajante al afirmar el pasado 12 de enero que "Irán es un régimen totalitario" y que Podemos se solidariza "con las mujeres que están sufriendo la represión de su Gobierno".
A la par ha afirmado que detrás de las movilizaciones civiles en Irán también hay "intereses geopolíticos claros", haciendo referencia seguidamente a la agenda exterior de Donald Trump, a quién ha descrito como "un criminal y un asesino". El presidente estadounidense está "librando las grandes guerras del mundo" para expandir su dominio sobre "los recursos, la energía, las rutas comerciales y las áreas de dominio imperial", explicó la eurodiputada Irene Montero durante el evento del inicio de la campaña electoral en Aragón. "Mientras nadie haga frente al poder imperial, fascista, cruel y criminal de Donald Trump, todos estamos en peligro", afirmó.



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