GENOCIDIO EN GAZA
Entrevista a Jaled Quzmar, director de la ONG palestina Defense for Children"Lo de Israel es una guerra contra los niños palestinos"
El defensor de los derechos de los niños palestinos lleva décadas documentando las torturas y los abusos cometidos por militares israelíes contra menores palestinos. Tras el 7-O, explica, la deshumanización de los niños se aceleró.

Madrid--Actualizado a
En el momento en el que se escriben estas líneas, unos 350 niños y niñas palestinas están detenidos en centros penitenciarios militares de Israel. De hecho, el país mediterráneo es el único del mundo que permite el procesamiento de menores de edad bajo la institución castrense. Las razones por las que son arrestados es el lanzamiento de piedras contra los cuerpos de seguridad sionistas y las críticas y ataques en redes sociales al Estado de Israel y a sus políticas de apartheid. Desde el 7-O estas detenciones son cada vez más habituales y violentas, como lo son también los abusos a los niños detenidos. Incluso a Jaled Quzmar, director del Centro Palestino para los Derechos de la Infancia, le cuesta reconocer a quienes salen de prisión meses después de ser detenidos.
La conversación durante la que cuenta esto a Público ocurre durante su gira por España a principios de julio, organizada por la ONG vasca Mundubat, en donde Quzmar se ha reunido con Sira Rego, ministra de Infancia y Juventud, así como con diputados del Parlamento valenciano y vasco. Su misión en todos los casos es la misma: denunciar la constante violación de los derechos de los niños palestinos por parte de Israel y estrechar los lazos con las instituciones españolas para tratar de detener esta sangría. Ahora bien, advierte Quzmar, las declaraciones de condena no son suficientes.
¿Cuáles son los objetivos de su visita?
Siempre que he venido he sido muy bien acogido y hemos recibido un gran apoyo para cumplir con nuestra misión como organización dedicada a la defensa de los derechos de la infancia. Esta visita tiene como objetivo renovar la colaboración con nuestros socios españoles. También queremos compartir el sufrimiento de la infancia palestina bajo la ocupación israelí, especialmente desde el comienzo del genocidio en Gaza.
Quienes vivimos sobre el terreno no percibimos los efectos de la decisión del reconocimiento del Estado de Palestina
Acaba de salir de una reunión con Sira Rego, titular del Ministerio de Juventud e Infancia. Cuéntenos como ha ido.
Ha sido una conversación política. Lo que le trasladé a la ministra es que España es un actor muy importante a nivel internacional, que incluso impulsó el reconocimiento del Estado de Palestina. Sin embargo, quienes vivimos sobre el terreno no percibimos los efectos de esa decisión, porque Israel incluso intensificó sus ataques contra la población palestina tras ese reconocimiento, sin que haya habido una acción real por parte de la comunidad internacional para obligarlo a cumplir el derecho internacional.
Israel forma parte de la comunidad internacional y es Estado parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, así como de otros tratados internacionales de derechos humanos. Sin embargo, viola sistemáticamente esos derechos. Israel debe cumplir el derecho internacional. Y, si no lo hace, los Estados deben adoptar medidas para obligarlo a respetarlo y garantizar al pueblo palestino su derecho a seguir con vida, a vivir en libertad y a tener su propio Estado.
¿Ha logrado algún compromiso por parte de la ministra?
[Sira Rego] fue muy sincera con nosotros. Nos explicó que, por parte de España, están haciendo todo lo posible para impulsar la aplicación del derecho internacional y avanzar hacia un reconocimiento efectivo del Estado de Palestina. Pero todos conocemos la situación política internacional. Israel cuenta con el respaldo de Estados Unidos y está violando el derecho internacional con ese apoyo. Incluso está atacando al propio sistema internacional, como la Corte Internacional de Justicia o la Corte Penal Internacional. Sin embargo, todavía no se ha llegado al punto de poner fin a los crímenes que Israel está cometiendo en Palestina.
Así que están haciendo todo lo que pueden. Lo que pasa es que España es un Estado entre casi 200 países que hay en el mundo. Sabemos que España está intentando actuar, pero sinceramente, sigo muy preocupado por lo que está ocurriendo sobre el terreno, porque cada día la gente pierde la vida a sangre fría, sin que ningún responsable sea llevado ante la Justicia. Es una vergüenza para la comunidad internacional. Equivale a dar luz verde a Israel para que continúe cometiendo crímenes contra el pueblo palestino.
Hablemos entonces de lo que ocurre sobre el terreno. Usted ha dicho que la situación para los menores de edad ha empeorado. Si no me equivoco, están más enfocados en Cisjordania que en Gaza.
Nos centramos en Cisjordania porque la Franja de Gaza está cerrada. Desde 2005, Israel ha mantenido a Gaza completamente aislada, controlando quién puede entrar y salir de ella. Yo mismo tengo prohibida la entrada a la Franja. Pero después del 7 de octubre la cosa cambió. Ya nadie podía entrar ni salir. Yo vivo en Ramala, a más de 100 kilómetros de la Franja de Gaza y, créame, puedo oír las explosiones que se producen en Gaza, y con ello las muertes y los desplazamientos forzados.
No soy psicólogo, pero estoy convencido de que todos los niños que siguen vivos —y también los adultos— necesitan atención e intervención psicológica para poder salir adelante. Viven en un estado de sufrimiento constante. Nunca han sentido que estuvieran protegidos. Nunca han confiado en que Israel fuera a detener los ataques. Es una guerra contra la población civil. Es una guerra contra los niños.
En las prisiones israelíes los niños son tratados exactamente igual que un adulto
¿Y cómo afecta todo esto a la situación de las prisiones?
Desde la década de los noventa y hasta octubre de 2023 representábamos a menores palestinos ante los tribunales militares israelíes. Les prestábamos asistencia jurídica y documentábamos de forma detallada todas las violaciones de derechos que sufrían desde el momento de la detención hasta la primera visita de un abogado. Recogíamos esos testimonios y publicábamos informes sobre todo lo que observábamos a través de nuestro trabajo.
Así documentábamos delitos como la tortura, los malos tratos y el funcionamiento de los tribunales militares, porque estos solo aplican la legislación militar israelí, que está muy lejos de los estándares internacionales de justicia juvenil. Según esos estándares, un menor debería estar acompañado por un familiar o por una persona de confianza durante los interrogatorios, pero nada de eso ocurre. Nunca ha ocurrido. Los niños son tratados exactamente igual que un adulto.
Irrumpen en la vivienda del menor en mitad de la noche y lo detienen. Aunque podrían llamarlo o citarlo para un interrogatorio, actúan de una manera que infunda terror en toda la comunidad. Sacan al niño de la cama y comienzan a hacerle preguntas cuando apenas acaba de despertarse. Ni siquiera permiten que su familia, o su madre, lo despierte. Son los propios soldados quienes lo hacen, apuntándole con un fusil, de modo que el niño entra inmediatamente en estado de shock.
Empiezan a interrogarlo sin esperar siquiera a que responda y luego se lo llevan. Lo empujan dentro del vehículo militar. No lo sientan en un asiento, sino en el espacio entre dos bancos, con soldados a ambos lados, de manera que el niño permanece todo el trayecto prácticamente entre sus piernas. Durante el traslado al centro de interrogatorios recibe bofetadas, humillaciones y malos tratos.
Desde el 7-O Israel no permite ningún contacto de los menores encarcelados con sus familias
Por hablar claro: está describiendo torturas cometidas contra menores de edad.
Así es. Reciben palizas, les niegan la comida y la atención médica. Y, por supuesto, los aíslan. Antes había restricciones para las visitas de los abogados, pero desde el 7 de octubre ya no hay visitas en absoluto. No se permite ningún contacto con la familia. De hecho no ha habido ninguna.
¿Qué hay de la defensa?
Antes [del 7-O], podía organizarlas en cuestión de unos días. Ahora el procedimiento tarda, como mínimo, entre cuatro y cinco meses. Además, durante esas visitas todo está sometido a un control absoluto. Según la propia legislación israelí, los soldados pueden vigilar la visita, pero no tienen derecho a escuchar la conversación entre el abogado y su cliente. Y sin embargo lo hacen. Si el abogado empieza a transmitir, por ejemplo, saludos de la familia, la conversación se interrumpe inmediatamente. Los niños que consiguen recibir una visita son los afortunados, porque no todos los presos llegan a ver a un abogado siquiera una vez al año.
Además de eso están la tortura y los malos tratos. Los métodos de tortura que utilizan son ilimitados. Es una política deliberada: a los soldados y a los interrogadores se les da carta blanca para hacer lo que quieran, sin ningún tipo de rendición de cuentas. Por eso vemos que muchos presos han muerto dentro de las cárceles a consecuencia de la tortura.
Nosotros documentamos el caso de un menor, Walid Khaled, de 17 años, que fue detenido y, siete meses después, las autoridades israelíes anunciaron que había muerto, sin ofrecer ninguna explicación. Tras la presión ejercida por organizaciones de derechos humanos, se le practicó una autopsia, que concluyó que la causa de la muerte fue la inanición y la falta de atención médica. Pero hay algo más: meses después de su muerte, su cuerpo seguía retenido por las autoridades israelíes, que se negaban a entregarlo a la familia. Eso es un castigo para ella. Khaled ni siquiera había sido condenado. Estaba en prisión preventiva, a la espera de juicio.
¿Qué papel cumplen las prisiones militares en el genocidio?
Mientras el ejército mata, destruye y bombardea sobre el terreno, en las cárceles ocurre otra parte de esa misma violencia. La restricción de las visitas familiares, de los abogados, de la comida... Eso no responde a ninguna necesidad de seguridad. Responde a la mentalidad del ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y a las órdenes que ha dado a los funcionarios de prisiones. En cualquier momento pueden entrar en una celda y golpear a los presos hasta dejarlos ensangrentados, sin proporcionarles después ningún tipo de atención médica. No soy capaz de reconocer a un preso al comparar una fotografía tomada antes de su encarcelamiento con otra hecha después de su liberación. Todos salen completamente transformados.
Denos algunos datos sobre la situación actual. ¿Cuántos menores hay en las prisiones israelíes en este momento?
Según la última estadística del Servicio Penitenciario de Israel, hay unos 350 menores encarcelados. De ellos, alrededor de 180 estaban retenidos bajo lo que se denomina detención administrativa, que significa encarcelar a una persona sin presentar cargos. La única justificación que aparece es una frase: "Esta persona supone un riesgo para la seguridad de la zona". ¿Dónde están las pruebas? ¿Dónde están las evidencias? Aparentemente las incluyen en un "expediente secreto" que no puede ser consultado por la defensa.
Por mi experiencia, ese supuesto expediente secreto no existe como tal. Lo que contiene son afirmaciones sin fundamento, que bastan para convencer al juez, porque el papel del juez militar consiste simplemente en respaldar la decisión del comandante militar, no en exigir pruebas o hechos que vinculen al menor con el supuesto delito. Por ese motivo, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria considera que todos los casos de menores sometidos a detención administrativa constituyen detenciones arbitrarias. Es decir, una detención ilegal, un crimen. Y quienes cometen esos crímenes deberían rendir cuentas ante la Justicia, no las víctimas.
¿Qué edad tiene la persona palestina más joven que Israel mantiene actualmente entre rejas?
El último caso que vi era un niño de 14 años, aunque la legislación israelí permite detener a menores a partir de los 12 años.




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