Israel vuelve a usar fósforo blanco en Líbano: ¿Qué es y por qué es ilegal su uso contra civiles?
Es la tercera vez desde el 7-O que la organización Human Rights Watch certifica el uso de esta munición contra civiles por parte de Israel. Este uso está prohibido, principalmente, por los protocolos adicionales del Convenio de Ginebra que protegen a los civiles en conflictos armados.

Madrid--Actualizado a
Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF por sus siglas en inglés) han vuelto a usar fósforo blanco contra la población civil. Los hechos tuvieron lugar el pasado 3 de marzo, durante los primeros días de la nueva guerra que azota Oriente Medio, iniciada el 28 de febrero con los ataques aéreos de EEUU e Israel contra Irán. Según las pesquisas de la organización Human Rights Watch (HRW), las FDI lanzaron varios proyectiles sobre las viviendas de una zona residencial de la ciudad libanesa de Yohmor, al sureste del país. De acuerdo a las informaciones encontradas por HRW en fuentes abiertas, este compuesto químico creó incendios en, al menos, dos viviendas y un coche.
En el limbo creado por la falta de una normativa específica sobre el fósforo blanco, Netanyahu ignora los mandatos del derecho internacional humanitario e insiste en su uso contra civiles
El fósforo blanco se encuentra entre varios marcos normativos que regulan el uso de determinado armamento en conflictos armados, sin encajar a la perfección en ninguno de ellas. En última instancia, Israel debería aplicar las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), recogidas en los protocolos adicionales del Convenio de Ginebra y que protegen a los civiles en conflictos armados. En resumen, estos textos prohíben el uso de cualquier tipo de arma contra la población civil.
Sin embargo, en el limbo creado por la falta de normativa específica sobre el fósforo blanco, el Gobierno de extrema derecha de Benjamín Netanyahu (Likud) ignora los mandatos del derecho internacional humanitario e insiste en su uso. Según HRW, desde el 7 de octubre de 2023, cuando tuvieron lugar los mortíferos ataques de Hamás contra población israelí, Israel ha utilizado esta munición contra civiles hasta en tres ocasiones. La primera, contra la Franja de Gaza. La segunda y la tercera, contra Líbano.
La historia reciente ha demostrado que Tel Aviv usa recurrentemente armamento legal de forma ilegal contra la población civil palestina o libanesa. Esto no solo incluye al fósforo blanco, cuya mala utilización puede remontarse a principios de este siglo. A mediados de febrero, Al Jazeera, reveló que Irael utilizó bombas térmicas o de vacío en Gaza. Este armamento desintegran a todo aquel que se encuentre en su radio de alcance. Todos estos malos usos de armas contra civiles forma parte de una estrategia bélica actualmente investigada como genocidio por parte de la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia.
¿Qué es el fósforo blanco?
El fósforo blanco se crea al unir cuatro átomos de fósforo. Este compuesto toma una forma sólida o cerosa que, cuando entra en contacto con el oxígeno, alcanza temperaturas entre 800 ºC y 1.200 °C. Es decir, similar a la temperatura de la lava. Suele lanzarse en proyectiles que se abren y dispersan por el aire. Al reaccionar con él, sus partículas entran en combustión, generando un humo blanco denso.
Esta es, precisamente, la principal función del fósforo blanco en la guerra: crear cortinas de humo que dificulten la visión del adversario. En ocasiones, también se usar para quemar una superficie, incrementando el humo. De acuerdo a la investigación de HRW, los proyectiles de artillería lanzados por las FDI contra Yohmor eran de la serie M825 y de 155 milímetros. Es decir, un tipo de proyectil que se suele utilizar para generar pantallas de humo.
La composición química quema todo aquello que encuentra a su paso, incluida la carne humana. El hecho de que arda en contacto con el oxígeno hace que una quemadura de fósforo blanco pueda continuar quemándose dentro de la herida mientras esté expuesta. Si cae sobre partes vitales del cuerpo, como la cabeza o el torso, puede llevar a la muerte. Además, un cuerpo intoxicado con fósforo blanco puede sufrir daños hepáticos, cardiológicos o de riñón, entre otras secuelas irreversibles, tal y como ha detallado la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades del Gobierno estadounidense (ATSDR).
No, el fósforo no es un arma química
La dificultad para restringir el uso del fósforo blanco está en que no encaja en ninguna de las definiciones desarrolladas a lo largo de las diferentes convenciones y tratados de armamento. Lo primero que hay que entender es que la regulación internacional en esta materia se ha desarrollado principalmente en torno a dos cuestiones. Por un lado, el tipo de munición -químicas, biológicas o convencionales- y, por otro, el uso que se hace del armamento convencional.
Respecto al primer punto, dos grandes tratados prohíben la tenencia y el uso de determinadas municiones debido a su devastador efecto sobre el cuerpo humano: la Convención sobre Armas Biológicas (1972) y la Convención sobre Armas Químicas (1993). Dentro de las biológicas se encuentran las bacterias, virus o toxinas creadas para dañar a los seres vivos, como el ántrax, usado durante la II Guerra Mundial. Las armas químicas son aquellas que contienen agentes nerviosos o vesicantes -que generan ampollas-. Una de las armas de este tipo más famosas es el gas mostaza, utilizado durante la I Guerra Mundial.
Pese a que el fósforo blanco es el resultado de un proceso químico, no encaja en la definición que establece la Convención sobre Armas Químicas para prohibir su uso. Según este texto, se considera un arma química aquella diseñada "específicamente para causar la muerte o daños mediante las propiedades tóxicas de esas sustancias químicas".
Sin embargo, el fósforo blanco es "un agente incendiario y fumígeno" y su "diseño (...) y finalidad no dependen de sus propiedades tóxicas, sino de sus propiedades térmicas", como explicó en 2022 Fernando Arias González, director General de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW) de la ONU, creada para fiscalizar el cumplimiento del convenio por parte de los países que se adscribían a él. Arias González hizo aquella declaración en respuesta a los países que pedían a la OPCW que investigara el uso inadecuado del fósforo blanco contra civiles.
Su respuesta podría quedar simplificada de la siguiente manera: el hecho de que el fósforo blanco fuera diseñado y utilizado por la industria militar como un arma para crear humo o incendiar y no específicamente para herir o matar, hace que quede fuera del listado de sustancias químicas prohibidas en este Convenio.
Tampoco es un arma incendiaria
Debido al objetivo para el que fue diseñado, resulta tentador considerar el fósforo blanco como un arma incendiaria. El uso de esta munición para quemar superficies o infraestructuras militares es legal, de acuerdo a la legislación internacional. La Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (1981) y sus sucesivos protocolos fueron la hoja de ruta creada para determinar cuándo no estaba permitido usar armas y munición legal. Un ejemplo del mal uso de esta munición se puede encontrar en la guerra de Vietnam, cuando EEUU y el ejército de Vietnam del Sur usaron napalm contra civiles.
El Protocolo III de la convención estableció restricciones al uso de las armas incendiarias y limitó su empleo a objetivos militares. Es decir, que no se pueden usar contra personas civiles -no combatientes- o sus bienes. Tampoco cuando el objetivo militar a batir se encuentre "dentro de una concentración de personas civiles", salvo que se hayan tomado "todas las precauciones" para "evitar y, en cualquier caso, reducir al mínimo la muerte incidental de personas civiles, lesiones (...)".
Sin embargo, este Protocolo no cubre las municiones que "puedan tener efectos incendiarios incidentales como municiones iluminantes, trazadoras, productoras de humo o sistemas de señalamiento". El uso del fósforo blanco encaja a la perfección con esta excepción, quedando entre dos aguas legislativas: la que define qué es un arma química y la que define qué es un arma incendiaria. En resumen, el fósforo blanco no es considerado del primer grupo porque su objetivo no es intoxicar, sino generar humo. Asimismo, tampoco es considerado incendiario, porque sus efectos incendiarios son incidentales, creados como consecuencia de su principal función. De nuevo, generar humo.
Este espacio, en cambio, está cubierto por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), como se llama a la doctrina desarrollada en los Protocolos adicionales del Convenio de Ginebra. En ellos, los estados firmantes establecieron que las guerras debían regirse por tres principios: el de distinción -entre civiles y militares-, proporcionalidad y precaución. Según estos, ninguna población civil puede ser objetivo de una operación militar, incluso cuando su armamento no está explícitamente prohibido por ningún convenio. Esto incluye, por supuesto, el fósforo blanco.



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