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Italia Abolir la Ley Electoral, el puñetazo en la mesa de Salvini

Siguiendo el modelo de Reino Unido y Estados Unidos, los 'leguistas' quieren evitar un bloqueo "anti Salvini" en el futuro. Para lograrlo, proponen una reforma de la Ley Electoral para que elimine el contenido proporcional y mantenga sólo el mayoritario.

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El líder de Liga, Matteo Salvini. (REUTERS/Flavio Lo Scalzo)

Roma (Italia),

La Liga del soberanista Matteo Salvini quiere aprovechar su hegemonía en Italia para cambiar lo antes posible la Ley Electoral. Más allá de la paciencia que la formación sobernista leguista tendrá que tener hasta la celebración de las próximas elecciones generales –como muy tarde, en 2023–; los de Salvini quieren tomar ventaja de que ahora tienen mucho peso en la política transalpina. Ahora que la Liga posee el 32% de los consensos según los últimos sondeos, ésta quiere beneficiarse, más pronto que tarde, de poder cambiar el sistema electoral italiano, de naturaleza proporcional, hacia uno mayoritario. Tras haber perdido el poder con el reciente adiós veraniego de Salvini a la extraña coalición con el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio, la Liga está dando su puñetazo en la mesa para cambiar las reglas del juego.

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Esta semana, el conocido senador leguista Roberto Calderoli –quien fue ministro en dos ocasiones con Silvio Berlusconi (2004–2006 y 2006–2008)– ha depositado una petición en el Tribunal Supremo para abrogar la Ley Electoral con un referéndum. El objetivo, haciendo uso de una consulta popular, es el de eliminar el contenido proporcional de la ley, dejando sólo el mayoritario. La petición ha sido firmada también por 8 regiones –Véneto, Cerdeña, Lombardía, Friuli, Piamonte, Abruzzo, Liguria y Basilicata– gobernadas por la Liga o por el centro derecha. Según Calderoli "el 10 febrero el Tribunal Constitucional decidirá al respecto y dará su luz verde".

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En una entrevista concedida en los últimos días al periódico Corriere della Sera, el senador de Salvini asegura que "la nueva ley se llamará Popolarellum, porque la decidirá el pueblo". Así pues, siguiendo el modelo de Reino Unido y Estados Unidos, los leguistas quieren eludir en el futuro un bloqueo "anti Salvini" tal como el que está ejerciendo hoy el centro izquierda en el Parlamento: "Nos inspiramos al sistema mayoritario puro inglés. Quien gana gobierna. Volveremos a la bipolaridad parlamentaria", explica Calderoli aunque hoy la Liga tenga sólo el 17% de representación en ambas Cámaras tras las generales de 2018. Calderoli va más allá: "En el futuro plantearemos también la elección directa del presidente de la República", así pues, el jefe del Estado. Por el momento habrá que esperar el parecer de la Justicia acerca de si hay alguna inconstitucionalidad en la petición presentada.

No está muy claro, todavía, quien apoyaría con total seguridad dicha reforma en el resto de partidos, tanto en el resto de la oposición como en la mayoría de Gobierno. A priori los líderes que más tendentes sería a dicha reforma serían Matteo Salvini (Liga) y el socialista Nicola Zingaretti (Partido Democrático, PD); porque son las cabezas visibles de los partidos que tendrían más representación ante unas hipotéticas elecciones generales: "No podemos volver a un proporcional puro", dijo hace pocos días el secretario general del PD.

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Los líderes transalpinos que, probablemente, menos se verían favorecidos son Luigi Di Maio (Movimiento 5 Estrellas, M5E) y el ex presidente del Gobierno, Matteo Renzi (Italia Viva). El primero, porque su formación ha perdido la mitad de votos en tan sólo un año; el segundo, porque acaba de fundar un nuevo partido y necesitaría más tiempo para alcanzar, por ejemplo, las dos cifras. De todos modos Renzi, gran admirador de la democracia estadounidense, siempre ha sido "favorable" a un sistema mayoritario. Igualmente, habría que ver en qué medida una reforma electoral de corte mayoritario premiaría a los partidos o a las coaliciones, porque de ello dependerá el protagonismo futuro de actores actuales como Renzi, que con unas decenas de parlamentarios puede decidir el destino de un Gobierno y de una legislatura.

La actual Ley Electoral italiana, conocida periodísticamente como Rosatellum Bis (2017), es un sistema electoral mixto que prevé que dos tercios de los escaños de ambas cámaras estén asignados siguiendo un esquema proporcional y el tercio restante con un sistema mayoritario. Esto implica, en la actualidad, que se exijan la formación de coaliciones amplias para gobernar, lo cual en Italia es siempre muy complejo. La actual Ley Electoral, escrita por el parlamentario Ettore Rosato– entonces del PD, hoy fiel seguidor del ex premier Matteo Renzi en su nuevo partido, Italia Viva–; en la práctica estuvo escrita para aislar el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio. Irónicamente, sin embargo, permitió el liderazgo parlamentario de los grillinos con un 32% de votos en las últimas generales de marzo de 2018, aunque en la actualidad tengan sólo el 19% según los sondeos.

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La Liga de Salvini sería el partido más votado con el 32% de las preferencias, según las últimas encuestas

Atendiendo a las últimas encuestas de estos días, si en Italia hoy hubiera elecciones generales la soberanista Liga de Salvini sería claramente el partido más votado del país con el 32% de las preferencias. Muy por detrás iría el socialista Partido Democrático (PD), con el 20%, prácticamente empatado con los grillinos del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio, que obtendrían el 19% de los votos. Los soberanistas Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, es la formación que más está creciendo en las últimas semanas y que actualmente ganaría el 7% según los sondeos publicados este jueves. El partido del ex presidente del Gobierno Silvio Berlusconi, Forza Italia, confirmaría sin embargo su declive político con el 6% de los votos. El nuevo partido del también ex premier Matteo Renzi, Italia Viva, lograría por el momento el 5% de los consensos.

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Roberto Calderoli, en su día, ya fue el promotor de una reforma de la Ley Electoral en el año 2005. No fue una de las reformas más conseguidas, de hecho, el propio Calderoli tuvo que admitir que "fue una porquería" ya que, entre otras cosas, hizo que Italia abandonara el sistema mayoritario para volver, nuevamente, al proporcional –exactamente lo contrario que está proponiendo ahora con el Popolarellum–. De ahí que, periodísticamente, dicha Ley Electoral sea conocida informalmente como Porcellum, es decir, la "Ley Cerdada". Se trató de una reforma muy deseada por el entonces presidente del Ejecutivo, Silvio Berlusconi, pero que no le trajo mucha suerte en las elecciones generales de 2006, ya que las perdió por 40.000 votos ante el socialista Romano Prodi. Con el tiempo el Porcellum será considerado contrario a la Carta Magna por el Tribunal Constitucional italiano.

A pie de calle, para los italianos las leyes electorales son muchas e incomprensibles. Sólo hay que pensar que en el país con forma de bota ha habido nada más y nada menos que 7 reformas de la Ley Electoral en los últimos 15 años, y 4 concretamente en el año 2017: Porcellum (2005), Consultellum (2013), Italicum (2015), Legalicum (2017), Rosatellum (2017), Tedeschellum (2017) y Rosatellum Bis (2017). La tradición política italiana enseña, curiosamente, que quienes proponen una reforma de la Ley Electoral terminan perdiendo el poder. Las Leyes Electorales, por definición, nacen para ordenar las diferentes sensibilidades políticas. En Italia, sin embargo, sirven para aumentar el caos.

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