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Italia Salvini y Renzi, flirteo en las antípodas

Son la antítesis y han nacido para ser adversarios. Hasta ahora, no podía existir el uno sin el otro. Pero ahora tienen un objetivo en común. Y están más cerca que nunca. Para el líder soberanista de la Liga, Matteo Salvini, el ex ‘premier’ Matteo Renzi es la quintaesencia del ‘establishment’. Para Renzi, a su vez, Salvini es el populismo derechista en estado puro. 

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, se dirige al Parlamento el pasado mes de agosto de 2019. /REUTERS
El primer ministro italiano, Matteo Renzi, se dirige al Parlamento el pasado mes de agosto de 2019. /REUTERS

Los opuestos, a veces, se atraen. Son la antítesis y han nacido para ser adversarios. Hasta ahora, no podía existir el uno sin el otro. Pero un hecho, ocurrido esta semana en Italia, podría verles, en un futuro no muy lejano, como aliados por necesidad. Hasta ahora, se han mantenido en la negación absoluta del contrario, como estrategia para afianzar la esencia propia: soberanismo versus europeísmo, populismo frente a moderación. Pero ahora tienen un objetivo en común. Y es que cuando se trata de volver al poder en Italia, el país de la política volátil, el asunto pasa a ser indiscutiblemente goloso e irresistible.

Salvini y Renzi están cada vez más cerca. Esta semana, el líder soberanista de la Liga se ha librado de un bueno peso de encima. Esto se debe a que la Junta de Inmunidades del Senado italiano votó este martes en contra de procesar a Matteo Salvini por secuestro de personas. En agosto de 2019 Matteo Salvini, entonces ministro del Interior, bloqueó durante 21 días el barco de la ONG española Open Arms con unos 150 migrantes a bordo frente a las costas de la isla siciliana de Lampedusa. La votación se cerró con 13 votos en contra, 7 a favor y 3 abstenciones, procedentes de las filas de los renzianos de Italia Viva (IV). Teniendo en cuenta la batalla ideológica que siempre ha supuesto para Renzi su contraposición frente al soberanismo de Salvini, las abstenciones vinculadas al Open Arms, para muchos en Italia, representa el primer de muchos otros acercamientos entre los Matteos.

Salvini está en su peor momento: el pasado agosto abandonó el Gobierno italiano con el 34% en los sondeos sin lograr volver al poder como primer ministro, en enero la Liga perdió las elecciones en Emilia-Romaña, la región más roja de Italia; y, para más inri, la crisis sanitaria del coronavirus está desgastando a la Liga en las encuestas. Todo ello, además, mientras aumenta la popularidad del actual primer ministro, Giuseppe Conte; a la vez que su principal aliada de coalición, la soberanista Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia (HDI), está recogiendo los consensos que Salvini está dejando por el camino. Igualmente, la Liga sigue siendo el primer partido de Italia con el 26% en la media de sondeos.

Renzi arriesga la invisibilidad. Tras fundar en septiembre su propio partido, Italia Viva (IV), como resultado de una escisión personalista del socialista Partido Democrático (PD); el expresidente del Gobierno transalpino, con el 3% en las actuales encuestas, necesita remarcar su supuesta imprescindibilidad para sobrevivir no sólo dentro de la coalición de Conte, sino en la propia política italiana. El actual Ejecutivo depende también de la permanencia de Italia Viva (IV) en la mayoría parlamentaria, pero las inquietudes de Renzi van más allá de los números: necesita saber que, en cualquier momento, puede marcar la deferencia, como sea.

Para Salvini, Renzi es la quintaesencia del establishment. Para Renzi, Salvini es el populismo derechista en estado puro. El líder leguista no ve la hora de volver a Palazzo Chigi, como sea; del mismo modo que el ex premier Renzi, al encontrarse muy lejos de ese mismo objetivo, hará todo lo posible para hacer valer su utilidad su "partido bisagra" desde el centro y satisfacer así sus deseos de enfant prodige y a la vez de prima donna de la política italiana. La oposición soberanista de Matteo Salvini, según los últimos sondeos, obtendría el 48% en unas elecciones generales anticipadas, que podrían tener lugar tras una caída del Gobierno de Conte.

El actual Ejecutivo del primer ministro transalpino no luce precisamente por su unidad entre sus socios principales, los grillinos y los socialistas de Zingaretti, pero están destinados a seguir unidos para retrasar y desgastar la vuelta al poder de los leguistas de Salvini. En este clima, Renzi y su Italia Viva (IV) tienen sólo el 3% en los sondeos, pero suficiente para hacer caer a Conte, dar solidez a Salvini y por consiguiente saciar los objetivos personalistas del expresidente del Gobierno itálico. Por eso, tanto para Salvini como Renzi, es el premier Conte el adversario común.

De la actual situación, según comentó en un editorial de primera página el prestigioso diario La Repubblica, se deduce que hay "una desenfrenada tendencia a lucrar los intereses personales y cultivar actitudes parasitarias en relación tanto a los aliados como a los adversarios". Y el ex premier Matteo Renzi, para La Repubblica, es un claro ejemplo de ello: "La decisión de Renzi de distinguirse respecto de su propia coalición responde a la constante necesidad de adquirir visibilidad. Y de demostrar que sus parlamentarios son determinantes para la supervivencia del Gobierno. Pero se trata de un elemento de eterna negociación, simplemente para obtener un poco más. Y no para definir el perfil de su fuerza política".

El actual Gobierno del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, es el resultado de una coalición entre los políticos antiestablishment del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo y los socialistas del Partido Democrático (PD) de Nicola Zingaretti. Dicha unión fue propiciada, de hecho, por el propio Matteo Renzi quien, en cuanto ex líder del PD, convenció a ambos partidos a que se unieran en clave anti Salvini, artífice de la caída del primer equipo de Conte. Todo ello, justo antes de que Renzi fundara su propio partido centrista y personalista, Italia Viva (IV).

El pasado mes de septiembre, así pues, el premier Conte logró un giro inesperado. Tras pasar 14 meses en un Ejecutivo formado por los grillinos y los leguistas de Salvini –el más conservador de la historia republicana de Italia–, se sucedió a sí mismo en un Gobierno esta vez de corte reformista; en el que, con el tiempo, admitirá sentirse más "cómodo" e "identificado". Será cuestión de tiempo entender, no obstante el gran apoyo popular a su estilo institucional, técnico y super partes; si Conte podrá ser destronado por los dos políticos italianos más ansiosos por volver, como sea, al poder.

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