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La Justicia de Haití detiene e interroga al dictador Duvalier

Policías haitianos y de la ONU capturan a 'Baby Doc' en su hotel de Puerto Príncipe

DANIEL LOZANO

Haití reivindicó su historia de nación rebelde. El dictador Jean-Claude Duvalier fue detenido por la policía haitiana tras permanecer 42 horas en libertad en el escenario de sus crímenes, desde su retorno el pasado domingo a Puerto Príncipe. La impunidad gozada durante 25 años de exilio dorado en la Costa Azul francesa, con el armario repleto de cadáveres y de millones, se tambalea de momento, pero no se sabe por cuanto tiempo.

Baby Doc declaró en la fiscalía de la capital ante las autoridades judiciales durante más de cuatro horas tras las cuales quedó en libertad condicional. Duvalier abandonó las dependencias judiciales acompañado por agentes de la Policía, pero sin esposas, y ha quedado a disposición de la justicia haitiana, según sus abogados, que no informaron sobre el destino al que será conducido, aunque se presume que a su hotel. 

Según fuentes gubernamentales, se ha abierto una investigación por los desfalcos de Duvalier al Tesoro de la nación. El fiscal jefe de Puerto Príncipe, Aristidas Auguste, reveló que el dictador está acusado de corrupción, robo, apropiación ilegal de fondos y otros delitos cometidos durante su régimen.

La fiscalía le acusa de corrupción, robo y otros delitos que cometió su régimen 

Varios centenares de seguidores se agolpaban en el exterior y montaban barricadas en las calles aledañas, entre consignas de "Viva Duvalier, arresten a [el presidente René] Préval" y con constantes provocaciones a las fuerzas policiales.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch exigieron el lunes su procesamiento por crímenes contra la humanidad, apoyados por varios de los supervivientes de sus desmanes. Cerca de 30.000 personas fueron asesinadas y torturadas durante la dinastía tiránica de Papa y Baby Doc, que llegaron a amasar una fortuna de 500 millones de dólares robados al pueblo más pobre de América Latina.

Sin esposas y entre sonrisas, Baby Doc saludó a 20 seguidores que le aclamaron en el exterior del Hotel Caribe, después de una mañana llena de rumores y con un ejército de periodistas apostado frente a la ocasional residencia del dictador. La salida a toda velocidad del convoy policial fue entorpecida por el tráfico y por los duvaleristas, que se lanzaban sobre el vehículo todoterreno para frenarlo.

En el dispositivo policial participaron las fuerzas de élite locales y también los Swats de la ONU, entre ellos un agente español. "Nosotros hemos venido para proteger a Duvalier, en el caso de que atentaran contra su vida", señaló el policía a Público.

Su tiranía mató a 30.000 personas y amasó una fortuna de 500 millones

El misterio sobre el porqué del regreso de Duvalier a su país se oscurece, aún más si cabe, tras los últimos acontecimientos. La mayoría de los analistas locales achacaba este sorprendente viaje a un intento de desviar la atención sobre el fraude electoral promovido por el presidente Préval. El genocida, de 59 años, carece de plataforma política y sólo mantiene el apoyo de políticos avejentados del Partido Único Nacional (PUN). Su lamentable estado físico, una mezcla de Franco y del Michael Jackson más blanqueado, elimina cualquier intento de regreso al poder. Más pareciera que se tratase de un intento de obtener cierta legalidad que le permita recuperar los cuatro millones de dólares intervenidos por las autoridades suizas, según otros análisis.

El permiso para el retorno de Jean Claude Duvalier contrasta con la firme negativa de Préval a que otro ex presidente, Jean Bertrand Aristide, regrese al país. "El Gobierno haitiano se ha opuesto a la renovación de su pasaporte", aseguró el abogado Brian Concannon. "Él tiene derecho a regresar desde Suráfrica, pero se le ha prohibido". Dos militares golpistas, Raoul Cedrás y Henry Namphy, también han amagado con volver desde Panamá y Santo Domingo, respectivamente.

Los grandes dictadores de América Latina han muerto sin pagar sus crímenes contra la humanidad. Viviendo en la impunidad y entre los tesoros robados a sus pueblos. Haití se enfrenta ahora a una oportunidad histórica, con el genocida en manos de su Justicia. El tiempo dirá si por fin reivindica a Dessalines, Toussaint-Louvertaire o Pétion, los padres de la Patria, o si se trata de otra operación para prolongar sine die la crisis política que tiene paralizada la reconstrucción del país.

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