Público
Público

"Con los 'keufs', desde ahora es la guerra"

Familiares y amigos de los jóvenes muertos en Villiers le Bel exigen justicia con  piedras y de cócteles molotov

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Combatir el miedo con luz. Eso es lo que intentó ayer por la noche el alcalde de Villiers le Bel, la localidad del cinturón norte de París, epicentro de la protesta incendiaria que se extiende por las periferias francesas.

Didier Vaillant anunció una 'noche en blanco' con todos los edificios municipales abiertos e iluminados: salas de deporte, centros sociales, casas de cultura. Todo. Para que los jóvenes no los quemen en choques con la Policía. Para que vengan y empiecen a hablar sobre sus relaciones con las fuerzas del orden y sobre la muerte de Larami y Mushin, el domingo.

A última hora de ayer, los primeros coches camuflados de la Policía empezaban a acelerar bajo los últimos rayos del sol, preludio a chalecos antibalas y cascos. Las primeras abuelas empezaban a parapetar sus ventanas, pese a la temperatura sorprendentemente primaveral dejada por un sol radiante inacostumbrado de noviembre. Los helicópteros sobrevolaban la ciudad como si fuera tierra apestada. Los primeros jóvenes empezaban a bajar la capucha, a subirse la bufanda y a preparar un stock de piedras y de cócteles molotov. 'No habrá calma hasta que no haya justicia. No es momento de palabras. Con los keufs (maderos), ahora es la guerra'. Quien habla es un joven francés de origen maliano. Entra en una panadería, la panadería de Villiers-le-Bel donde trabajaba dos semanas al mes, como aprendiz, Larami, uno de los dos jóvenes muertos cuando la minimoto que pilotaban fue impactada brutalmente por un coche de Policía.

El hermano de Larami

El muchacho se niega a dar su nombre de pila a este corresponsal. Pero es el panadero quien lo delata. Se trata de un hermano de Larami. Con la voz temblorosa y una mirada de incomprensión, habla de su hermano, 'un valiente que se atrevía a trabajar un oficio tan duro como el de panadero'.

Habib, el artesano de la harina y los hornos asiente: 'Durante los dos periodos de práctica que pudo hacer, siempre llegó a las seis de la madrugada en punto. Siempre respetuoso'.

El hermano, de 18 años, a quien se le escapan las palabras, añade: 'Ahora ya nada tiene sentido. Yo quería entrar en el Ejército, ser bombero o algo así. Estoy en un contrato de reinserción. Pero después de esto, nada'.

El relato de los vecinos del barrio sobre lo ocurrido entre la Policía, de un lado, y Larami y Moushin, de otro, difiere cada vez más de la versión oficial difundida por las autoridades, en un divorcio de consecuencias incalculables.

Todo fue 'un accidente'

Según la Fiscalía de Pontoise encargada del caso, y que no es autoridad judicial independiente como lo sería un juez de instrucción, 'el examen técnico de los vehículos y las constataciones médico-legales corroboran los primeros elementos de la investigación', es decir, que todo fue un accidente.

Didier Vaillant, el alcalde de Villiers-le-Bel, arropado por otros seis alcaldes del cinturón pobre de París, exigió 'rápidamente una investigación imparcial' para 'hacer la luz totalmente', e invitó a los vecinos, adultos y jóvenes, a ponerse en contacto con la Justicia o con el Ayuntamiento para comunicar sus testimonios.

Ayer por la noche, los primeros disturbios empezaban a estallar en suburbios ya lejanos de Villiers-le-Bel, dejando planear el recuerdo de la revuelta juvenil de otoño de 2005. El llamamiento 'a la calma y al diálogo' de Didier Vaillant era como una baliza de emergencia.

 

Un aluvión de comentarios ha inundado en las últimas horas el blog de Moushin, una de las víctimas que murió a bordo de la moto el pasado domingo. La existencia del blog fue revelada ayer por el semanario L’Express siguiendo indicaciones de los amigos de Moushin.

“La puta, moushin, eres demasiado joven, descansa en paz, snif”, dice en uno de los comentarios harko93. “Siento rabia por ver que han matado a un chaval como tú”, confiesa turko68, otro internauta. Rachel envía sus condolencias a la familia, mientras que Sama promete al fallecido que su muerte “será vengada”.

En el blog, escrito bajo el seudónimo Chamoo, el joven posa con gafas de sol, o a lomos de un camello en una playa. Confiesa que su madre es la persona que más quiere en este mundo y que le gustan “los billetes, las monedas, el dinero y los cheques”.  “Te ríes de mí porque soy diferente. Yo me río de vosotros porque sois todos iguales”, dice Moushin,  que se declara de  carácter tranquilo. Su perfil le revela como estudiante de secundaria que vive con sus padres. 178 cm de altura, 65 kilos, ojos marrones, pelo negro. Su última entrada de información la hizo el sábado a las 18.17 horas.