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Kiev entrega el aeropuerto de Lugansk a los separatistas

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Las tropas ucranianas entregaron este lunes a los separatistas prorrusos el aeropuerto internacional de Lugansk, en el este de Ucrania, tras mantener férreos combates por el recinto en las últimas horas. 'Los militares ucranianos en el frente de Lugansk recibieron la orden y se replegaron ordenadamente desde el aeropuerto 'Lugansk y la localidad de Gueórguievka', según reconoció en rueda de prensa el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania (CSND), Andréi Lisenko.

Poco antes, el centro de prensa de la operación antiterrorista ucraniana denunció que los paracaidistas emplazados en el aeropuerto estaban luchando contra unidades de blindados rusas. 'Teniendo en cuenta la precisión de los disparos, el cañoneo (contra el recinto) lo llevaron a cabo artilleros profesionales de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia', dijo a su vez Lisenko, quien también denunció 'gran concentración de fuerzas rusas alrededor de la localidad de Latúgino (en las proximidades de la ciudad de Lugansk) y en los accesos a la ciudad de Schástie'.

Los combates por el recinto aeroportuario no han cesado prácticamente en ningún momento desde que fue tomado por las tropas ucranianas el pasado mes de junio. Tras varios meses de enfrentamientos en los que las fuerzas ucranianas no dejaron de recuperar terreno a los separatistas prorrusos, los rebeldes lanzaron hace una semana una amplia contraofensiva cuyo éxito fue explicado por el Gobierno ucraniano con la entrada de tropas regulares rusas en el este de Ucrania.

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, denunció la participación directa de unidades rusas en los combates contra las tropas ucranianas y pidió apoyo a Occidente para frenar la agresión de Moscú. Lisenko, por su parte, aseguró este lunes que en territorio de las rebeldes regiones de Lugansk y Donetsk combaten al menos cuatro batallones tácticos del ejército ruso, formados por alrededor de 400 militares cada uno y reforzados con artillería y sistemas de defensa antiaérea.

La reunión entre representantes del Gobierno ucraniano y de los separatistas prorrusos, con intermediación de Rusia y la ización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), ha empezado este lunes en Minsk, en un intento de resolver por la vía pacífica el conflicto armado en el este de Ucrania.

La reanudación de los contactos entre los dos bandos enfrentados en Ucrania, en el formato del llamado Grupo de Contacto, fue acordada entre el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, durante la primera reunión bilateral que mantuvieron hace seis días también en la capital bielorrusa. A pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional, que espera que los contactos fructifiquen en un alto el fuego, las posturas de Kiev y de los prorrusos parecen a priori irreconciliables.

Las autoridades ucranianas sólo aceptan la rendición incondicional de los separatistas

El viceprimer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Andréi Purguín, al frente de la delegación de los separatistas en la reunión de Minsk, adelantó antes del encuentro que no espera 'progresos sustanciales' en lo que calificó como 'fase inicial' del proceso negociador con el Gobierno ucraniano. Las autoridades ucranianas, por su lado, no aceptan otra cosa que la rendición prácticamente incondicional de los separatistas, a los que ofrecen la posibilidad de abandonar Ucrania tras deponer las armas (en dirección a Rusia) o acogerse a una amnistía en caso de no haber cometido delitos graves.

Los separatistas de las regiones de Donetsk y Lugansk, alentados por el éxito de la amplia contraofensiva lanzada hace una semana contra las tropas ucranianas, han llevado a Minsk un documento en el que detallan sus exigencias a Kiev, entre ellas 'un estatus especial para los territorios controlados por las república populares'. Como contrapartida por ese estatus, los rebeldes 'garantizan el máximo esfuerzo para el mantenimiento de la paz y la conservación de un espacio económico, cultural y político unido para Ucrania y para toda la civilización ruso-ucraniana'. Además exigen la oficialidad de la lengua rusa en el territorio de las dos regiones, la autonomía económica exterior 'para profundizar la integración con Rusia y con la Unión Aduanera (integrada además por Bielorrusia y Kazajistán), y la liberación de los milicianos y políticos prorrusos detenidos durante el conflicto.