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López Obrador asume la responsabilidad de no desilusionar a México

El presidente se compromete a eliminar la corrupción y a velar por los pobres y los indígenas.

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador recibe junto a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, el Bastón de Mando por parte de los representantes de los pueblos indígenas de México. EFE/Sáshenka Gutiérrez,

ciudad de méxico, Actualizado:

"No tengo derecho a fallaros", dijo el nuevo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, durante su discurso de toma de posesión que siguieron miles de personas llegadas de todo el país en el Zócalo de la Ciudad de México. El desborde de la gigantesca plaza reflejaba la nueva esperanza de un pueblo fatigado por el mal gobierno y la corrupción.

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Una enorme responsabilidad histórica que no parecía pesar en AMLO, el acrónimo con el que se le conoce, que dejó a un lado su retórica más ideológica y centro sus mensajes en promesas para eliminar la corrupción y el “saqueo por parte de unos pocos”.

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La higienización de la vida pública es la punta de lanza de lo que López Obrador ha definido como la cuarta gran transformación de México que quiere llevar a cabo en su mandato. "Comienza un cambio de régimen político. La transformación será pacífica y ordenada, pero a la vez profunda y radical porque la corrupción y la impunidad es lo que impiden el renacer de México", anunció. Las otras tres grandes transformaciones son la independencia de 1821, la Reforma liberal de 1857 y la Revolución de 1910. No solo es el pueblo el que eleva las perspectivas de su sexenio hasta 2024.

Esa sensación de estar viviendo un momento histórico era compartida por los asistentes a la plaza que escuchaban atentamente a López Obrador hablar de multitud de temas generales y específicos al mismo tiempo. Podía pasar de comprometerse a mejorar la calidad de vida en general a anunciar 300.000 becas para jóvenes y la construcción de una refinería.

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A pesar de la densidad de su discurso, la gente permaneció en el Zócalo descifrando los mensajes de AMLO de acuerdo con su nivel de comprensión. Es el estilo de López Obrador, capaz de hacer llegar mensajes sencillos a través de refranes y tópicos como "honestidad" , "igualdad" y bondad para los sectores menos instruidos que le apoyan, así como sesudas referencias históricas y cuestiones complejas para las clases medias que anhelaban su llegada al poder tras 12 años y dos elecciones perdidas.

Consciente de esta distinción, José Antonio, hijo de emigrantes republicanos españoles y profesor de ciencias explica una de las claves de las ilusiones puestas en AMLO. "Lleva años recorriendo todos los rincones del país y conoce muy bien los problemas concretos de cada pueblo, así como nuestra estructura social". José Antonio también voto por López Obrador en 2006 y 2012 y cree que es el momento de que "recuperemos el país".

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Marta Olivia viajó con sus muletas desde Tabasco, el estado sureño de donde es AMLO, a pesar de no tener permiso en su trabajo. Sin ser capaz de encontrar las palabras que expresen la importancia histórica del momento, su decisión de acampar en la plaza con una silla plegable desde el día anterior para encontrar un buen sitio habla por sí sola.

Y es gobernar dando ejemplo una de las claves del éxito de López Obrador en el período de transición desde que ganó las elecciones en julio hasta ayer. Ha mejorado sus datos de popularidad que ya eran altísimos tras los comicios. El anuncio de recortarse el sueldo a más de la mitad y la decisión de mantener su antiguo coche y de renunciar al avión presidencial han tenido un gran impacto en la sociedad mexicana, acostumbrada a todo tipo de excesos y obscenidades por parte de sus dirigentes.

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Los mexicanos esperanzados consideran que eso es el secreto para que sus seguidores mantengan la fe en él y confíen en que no les fallará. Por eso mismo todos aplaudieron a rabiar cuando AMLO dijo algo tan manido como que gobernaría "para los pobres".

Tampoco quedó forzado la entrega de la vara de mando de los pueblos indígenas en un ritual en el que mostró sus respetos a los llamados pueblos originarios. Fue emocionante e inédito ver al presidente rodeado de humo junto a líderes religiosos indígenas que dirigían una oración a los dioses mientras miles de ciudadanos acompañaban los rezos con gestos coordinados.

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López Obrador señaló que durante demasiado tiempo México no había respetado suficiente a sus comunidades indígenas y anunció que "a partir de ahora serán prioritarios en los programas sociales del Estado" para evitar el racismo y la exclusión social que todavía hoy sufren.

AMLO enseña una credibilidad que no se puede improvisar. El 'peje', como también se le conoce, lleva muchos años siendo la esperanza de la izquierda en el país, y su gestión al frente de la capital le sirve de aval para los que ponen en duda la viabilidad de sus propuestas.

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Su mezcla de tozudez y de abuelo entrañable han despertado un nuevo orgullo en un país desmoralizado que sufría de todos los males imaginables. Mantener ese nuevo optimismo y confianza es la mayor responsabilidad del nuevo presidente.

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