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Lula se resiste a los cantos de sirena

Los partidos del Gobierno presionan al presidente brasileño para que rectifique e intentara optar a la reelección

ALEJANDRA GALÁN

Parece que la prensa brasileña no descansará hasta que le arranque a Luiz Inácio Lula da Silva alguna declaración que denote un mínimo deseo del mandatario de presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de 2010. De momento, no lo ha conseguido: Lula se mantiene firme en su decisión de permitir la alternancia y abandonar el cargo que ocupa desde 2002.

Cada palabra al respecto tiene una enorme trascendencia mediática. Sobre todo si Lula opta por un tono enigmático, como cuando, durante una visita al Nordeste hace unas semanas, entre gritos a favor de su tercer mandato por parte de ese pueblo que le adora, el presidente contestó: "Eso díganselo a los periodistas". Pero, en líneas generales, Lula ha sido tajante al afirmar que "no existe la hipótesis de un tercer mandato" y que su decisión es "definitiva".

Algunos medios de comunicación dan por hecho que, aunque lo niegue una y otra vez, Lula quiere mantenerse en el cargo; que, en el fondo, cuando dice "no" quiere decir "sí". O, por lo menos, que el tercer mandato sería un plan B en el caso de que el cáncer linfático del que adolece Dilma Roussef, la sucesora elegida por Lula, le impida presentarse a las elecciones presidenciales de 2010.

Del otro lado, algunos sectores izquierdistas denuncian que la prensa, mayoritariamente conservadora, está haciendo campaña para asociar al mandatario brasileño a la imagen del "dictador" que la derecha identifica con el venezolano Hugo Chávez.

Parece poco probable que Lula ceda a la tentación de prorrogar su mandato, lo que requeriría una reforma constitucional que posibilite una segunda reelección. Más plausible resulta que la estrategia de Lula sea volver a presentarse en 2014. Así mantendría su credibilidad al tiempo que podría ostentar la presidencia otros ocho años.

El ex ministro del Partido de los Trabajadores (PT) José Dirceu fue claro al respecto cuando declaró a la revista Playboy: "Lula jamás intentará un tercer mandato, como hizo Hugo Chávez. Es completamente inconstitucional. Pero en 2014 tendrá 68 años y estará fuerte como un toro". El presidente también bromeó, durante un acto oficial en que no percibió que los micrófonos estaban abiertos, con la idea de presidir la empresa estatal Petrobrás.

Lo que sí parece claro es que Lula está recibiendo presiones para quedarse, tanto de su propia formación política, el PT, como de sus aliados en el Congreso. En el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) comienzan a ponerse nerviosos y, de paso, quieren aprovechar las convulsiones para renegociar el reparto de poder.

De ahí que el diputado Jackson Barreto, del PMDB, tomase la iniciativa para reunir hasta 176 firmas, con el objetivo de tramitar una nueva propuesta de enmienda a la Constitución para permitir un tercer mandato de presidentes, gobernadores y otros cargos electos. La oposición del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) reaccionó con virulencia a la propuesta.

Una encuesta del diario brasileño Folha de São Paulo muestra un electorado dividido en torno a esta cuestión: el 47% de los brasileños estarían en contra de posibilitar el tercer mandato, frente a un 46% que se muestra a favor. Por su parte, Lula ha afirmado que la alternancia "es buena para la democracia" y que a Brasil, que es todavía una joven democracia salió de la dictadura militar en 1985, no le conviene alargar los mandatos.

Nadie dijo que fuera fácil sustituir a la figura carismática del presidente, a quien el propio Barack Obama llamó "el hombre". Por eso en el PT respiraron con alivio, pese a las reticencias, cuando se puso sobre la mesa el nombre de Dilma. Cuando trascendió su enfermedad, fue un golpe para el partido. Muchos recelan del riesgo que supone apostar por la actual numero dos de Lula e intentan lanzar otros posibles nombres. Por el momento, no hay alternativas a la sucesión. El PT no cuenta con líderes a escala nacional.

Mientras, Lula mantiene impertérrita su confianza en la ministra. Cuando se le pregunta qué haría el partido si Dilma no pudiera presentarse, Lula evita la pregunta, contestando que eso no sucederá y que Dilma Roussef, ex guerrillera en tiempos de la dictadura militar, ya se recuperará del cáncer.

En un acto en el Nordeste el pasado 12 de junio, el mandatario aseguró que ha escogido a una mujer para demostrar que es la hora de que ellas lleguen al poder. "Quédense tranquilos, porque vamos a elegir a quien estará en mi lugar y hará más de lo que yo hice", añadió. Es ya lenguaje de campaña electoral.

 

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