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Lula toma las riendas de Brasil pese a los poderes mediáticos y judiciales

Moro contra Lula

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Fotografía de octubre de 2015 de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, junto a Luiz Inácio Lula da Silva. - EFE

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SAO PAULO. - Los rumores sobre la entrada de Lula en el gobierno de Dilma Rousseff se escuchaban en Brasilia desde hace días. Concretamente desde el pasado 4 de marzo cuando la Policía Federal de Sao Paulo se llevó de su casa al expresidente con un mandato de conducción coercitiva para responder sobre supuestas vinculaciones con el escándalo de Petrobras. La fórmula jurídica elegida por el juez Sérgio Moro y la operación con 200 policías, 30 fiscales y muchas cámaras de televisión, indignó a diversos juristas que definieron la medida como "mediática e innecesaria".

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La fórmula jurídica contra Lula del juez Sérgio Moro y indignó a diversos juristas que definieron la medida como "mediática e innecesaria".

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Dilma Rousseff le había propuesto días atrás que pensara en la posibilidad de dirigir un ministerio y así matar dos pájaros de un tiro. Por un lado quien fuera el presidente más popular de Brasil entraba en su Gobierno y le ayudaba a negociar y buscar aliados en el Congreso que la ayudaran a evitar el impeachment; y por otro, Lula se libraba de ser juzgado por Moro y conseguía el estatus de foro privilegiado con el que se evitaba un pedido de prisión preventiva.

Un nuevo equipo de ministros y un giro en la política económica fueron las condiciones que impuso Lula para intentar salvar un Gobierno que agoniza
desde hace meses

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EL PMDB tomó esa medida el sábado, cuando nadie esperaba lo que iba a suceder tan solo tres días después. Y es que a primera hora de la tarde del martes el ministerio Público daba a conocer las declaraciones del ex representante del PT en el Senado, Delcídio Amaral, preso desde diciembre por la operación Lava Jato. Por primera vez la presidenta Rousseff era vinculada directamente al escándalo, acusada de obstruir dicha investigación, ofreciendo dinero a través del ex ministro de la Casa Civil, Aloizio Mercadante, para que Amaral no delatara a los directores de dos de las constructoras investigadas.

Manifestantes protestan contra el nombramiento de Lula como ministro de la Presidencia. - EFE

Moro contra Lula

Nada más conocerse la entrada de Lula al Gobierno, la oposición puso el grito en el cielo y aseguró que denunciaría esta decisión, por entenderla como un “delito de obstrucción a la justicia” a través del cual Lula se libraría de ser juzgado por el magistrado Sérgio Moro. Lula da Silva podría seguir siendo investigado, pero sería juzgado por el Tribunal Supremo Federal a través de una única instancia. Algunos juristas opinan que este hecho beneficiaría al expresidente ya que muchos jueces del Supremo fueron nombrados por Dilma y por el propio Lula. Otros opinan lo contrario: “Sería un juicio mucho más rápido y la sentencia sería definitiva, no podría apelar. Además todo el caso ya está siendo muy mediático y hay muchas opiniones formadas sobre él, no sé si le compensaría”, argumenta el profesor de Derecho Constitucional de la PUC de San Pablo, Pedro Serrano en BBC Brasil.

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La grabación de la conversación entre Lula y Dilma es ilegal y el hecho de filtrarla a la prensa también vulneraría las leyes

Pero al que más le disgustó la idea de ver a Lula en un ministerio fue al propio juez Sérgio Moro. Si quedaba alguna duda en relación a la objetividad del magistrado, la actitud que tomó horas después de enterarse de la noticia dejó bastante claro que la operación Lava Jato tiene entre sus objetivos principales acabar con Lula a cualquier costa. El magistrado decidió filtrar a la prensa una escucha que ya no debía estar funcionando que recoge una conversación telefónica entre la presidenta y Lula. En ella, Rousseff le dice al exmandatario que le ha enviado el papel para firmar el nuevo cargo, y le sugiere que lo suscriba en cuanto le sea necesario, dando a entender, que le serviría en el caso de que pudiera sufrir una supuesta prisión preventiva. A pesar de que por sí la escucha no aportaba nueva información, ya que era sabido que otra de las ventajas del foro privilegiado era la de no poder pasar por una prisión preventiva, la noticia se entendió como el último intento de Moro para acabar con el expresidente.

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El juez sabía que si la filtración no servía para evitar que Lula asumiera el nuevo cargo, sí valdría para encender los ánimos de un sector que sueña con ver a Lula entre rejas

Sin embargo, el juez Moro sabía que si esa filtración no servía para evitar que Lula asumiera el nuevo cargo, sí valdría para encender los ánimos de un sector de la población que sueña con ver al expresidente entre rejas. Los mismos que abarrotaron la Avenida Paulista en las manifestaciones del pasado domingo, se concentraron este miércoles en el mismo lugar para exigir la prisión inmediata del ex presidente. En Brasilia y en otras decena de ciudades cientos de manifestantes se manifestaron para celebrar la filtración de Moro y protestar por la entrada de Lula en el gobierno.

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