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Ohio despoja a sus funcionarios de su derecho de huelga

El Estado aprueba una reforma más dura que la de Wisconsin

ISABEL PIQUER

Ohio ha aprobado lo que llevaba preparando desde hacía semanas, una ley promulgada por sus congresistas republicanos que despoja a sus 350.000 funcionarios públicos de, entre otras cosas, su derecho de la huelga.

La nueva normativa, promulgada por los senadores conservadores a mediados de este mes, fue ratificada por la Cámara Baja el pasado miércoles. Limita la negociación colectiva al tema salarial, excluye todo lo relacionado con los planes de salud o las pensiones y supedita el proceso a la autoridad de los responsables locales que tendrían la última palabra. La ley prohíbe hacer huelga a los miembros de los sindicatos de funcionarios.

Cientos de manifestantes se juntaron ante el Capitolio de Columbus, la capital, para protestar por lo que consideran como un ataque directo a sus derechos. Muchos no se lo podían creer. "Esto va a afectar a mi familia y al Estado de forma muy negativa", declaró uno de los manifestantes, Leo Geiger, inspector del alcantarillado de la ciudad.

El gobernador republicano, John Kasich, tenía previsto firmar la ley ayer. Los sindicatos todavía pueden recurrir a una demanda popular si en 90 días después de la firma, consiguen juntar 231.148 firmas para incluir la revocación de la medida entre los temas que se podrán presentar a los votantes en la cita electoral de noviembre.

La decisión de Ohio es más significativa que la que tomó Wisconsin hace unas semanas. Es un estado con un perfil similar pero más grande, un bastión de los sindicatos y, sobre todo, ahora que se empieza a hablar de las presidenciales de 2012, un swing state, un estado que vota alternativamente demócrata o republicano. La ley también se aplica, contrariamente a la de Wisconsin, a policías y bomberos.

Los republicanos esgrimieron el mismo argumento en el que se ha amparado el gobernador de Wisconsin, el déficit presupuestario (8.000 millones de dólares) y la necesidad de recortes salvajes. Washington ha mantenido un perfil bajo en toda esta batalla.

Ohio es sólo uno de los frentes de la ofensiva republicana contra los sindicatos. En Wisconsin los conservadores se apuntaron un tanto al aprobar una medida parecida, después de semanas de tensión y enfrentamientos. La ley está, sin embargo, de momento en el aire. El pasado día 18, un juez local suspendió temporalmente la ley antisindicatos, promulgada por el gobernador Scott Walker, para determinar si en la votación, que los conservadores convocaron sin avisar, no se violó un procedimiento legislativo que podría complicar, pero sin duda no evitar, la aplicación de la medida.

En la ciudad de Concord (New Hampshire) se vivieron ayer escenas parecidas a las de Ohio y Winsconsin después de que la Cámara Baja local aprobara una medida que también limita el derecho a la negociación colectiva de sus 70.000 funcionarios. La medida todavía debe recibir la aprobación del Senado y en este caso se enfrenta a la oposición de su gobernador, el demócrata John Lynch.

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