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La ONU recauda 3.900 millones para construir un nuevo Haití

España es la mayor donante de Europa y se hará cargo del agua y de la sanidad. De los mil millones prometidos tras el seísmo, el Gobierno haitiano sólo ha recibido 17 hasta el momento

ANTONIO LAFUENTE

Tras el devastador seísmo del 12 de enero, Haití recibió el miércoles de la comunidad internacional la promesa de una lluvia de casi 5.300 millones de dólares –3.900 millones de euros– que deberán servir en los próximos 18 meses como piedra angular, no para reconstruir un país arrasado, sino para levantar uno nuevo.

Eso fue lo que prometió su presidente, René Préval, “construir un país nuevo”, a los representantes de los 136 países que participaron en la Conferencia de Donantes en la sede de la ONU en Nueva York. No obstante, las anteriores promesas de ayuda no se han cumplido: de los casi mil millones de euros que se prometieron para la reconstrucción del país después del terremoto, el Gobierno haitiano ha recibido apenas 17 millones, según The New York Times.

Por eso, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió esos casi 3.000 millones de euros a los donantes tan sólo para afrontar las necesidades más inmediatas.A los pocos minutos de la petición, la UE y EEUU habían prometido ya más de dos tercios de esa cantidad, con 1.182 y 1.108 millones de euros, respectivamente. España se convirtió en el país más generoso de Europa: el Gobierno comprometió 346 millones de euros en cuatro años, reforzando su posición de primer donante de la UE a Haití y tercero en todo el mundo.

Esos casi 3.000 millones de euros son parte de un ambicioso plan de acción por valor de 8.503 millones de euros que se destinará a la reconstrucción del país en los próximos diez años, una tarea de proporciones gigantescas, porque en los 38 segundos que duró el terremoto murieron al menos 222.000 personas y 1.300.000 se quedaron sin casa en el país más pobre de América. La ONU ha cifrado los daños del terremoto en 5.900 millones de euros, el 120% del PIB de Haití en 2009.

“Soñamos con un Haití nuevo que encuentre su destino en un nuevo proyecto de sociedad sin exclusión”, dijo Préval, quien más allá del dinero que se necesita para agua, comida, vivienda, sanidad e infraestructuras, basó el éxito de todo el plan en la promoción de la educación, de la que dijo que “no es un derecho sino una inversión productiva en términos económicos”.

La educación será uno de los ocho sectores concretos de los que se ocupará la ayuda española. El resto son el agua y el saneamiento, la vivienda, la sostenibilidad medioambiental, la seguridad alimentaria, la agricultura y la producción primaria, explicó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.

A la hora de explicar por qué la comunidad internacional debe ayudar a Haití, todos los participantes hablaron tanto de las razones humanitarias y de la solidaridad como de la reciprocidad. La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, apeló al imperativo moral, porque “todos somos seres humanos”, mientras Fernández de la Vega aseguró que la “humanidad es una palabra que sólo se puede conjugar en singular”. Ambas dirigentes coincidieron, además, en declarar que ayudar a Haití es ayudar a “conseguir un mundo mejor para todos”. El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Celso Amorim, propuso declarar el 12 de enero, fecha del terremoto, Día mundial de la Solidaridad.

Conscientes, no obstante, de que la comunidad internacional ha fracasado en otras ocasiones, ya que muchas veces el dinero se pierde en burocracia y corrupción, casi todos los ministros presentes apelaron a la necesidad de que exista una gran “transparencia” por parte del Gobierno de Haití, a quien reconocieron como el único y legítimo para llevar a cabo la reconstrucción. El contrapunto a esa exigencia lo puso el enviado especial de la ONU para Haití, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien dijo que la transparencia debe ser también de los países donantes.

Por ese motivo, muchas promesas fueron desglosadas por los representantes de los gobiernos de forma más exhaustiva que la que suele hacerse en este tipo de conferencias. Así, la vicepresidenta española indicó cuándo su Gobierno entregará el dinero: 121,5 millones de euros este año, 75 millones el año próximo, otros 75 en 2012, y 74,5 millones en 2013.

También dijo a quién: el Fondo Multidonante para la Reconstrucción de Haití. Se trata de cantidades superiores a las que ha comprometido Francia, la antigua potencia colonial de Haití, que sólo entregará 180 millones de euros, la mitad este año y el resto, el siguiente.

Pero el secretario general de la ONU también recordó que las necesidades urgentes apremian, porque llega la estación de lluvias y aunque un 75% de quienes se quedaron sin techo ya tienen un refugio seguro, otro 25% aún está a la intemperie.

Por ese motivo, Ban pidió a los países que, aparte de las promesas hechas el miércoles, entreguen más dinero a la ayuda de emergencia abierta tras el terremoto, ya que de los 1.400 millones de dólares que se pidieron, la ONU sólo ha recaudado el 50%.

El ministro de Exteriores brasileño propuso, además, que para poder actuar en situaciones de emergencia como las de Haití se creen para el futuro los “cascos rojos”, una unidad de intervención rápida ante desastres naturales y crisis humanitarias.

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