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La OTAN empuja a Europa a una economía prebélica

Jens Stoltenberg propone a los 32 aliados establecer un macropaquete financiero para ayudar a Ucrania de 100.000 millones de euros en el próximo lustro.

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, preside la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, en Bruselas, a 3 de abril de 2024.
El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, preside la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN en Bruselas, a 3 de abril de 2024. EP

Los países europeos que pertenecen a la Alianza Atlántica destinarán solo en este año 380.000 millones de dólares en partidas de defensa. La guerra en Ucrania ha provocado el mayor rearme e inversión en gasto militar desde la Segunda Guerra Mundial. Y la tendencia continúa al alza. En la antesala del 75º aniversario de la OTAN, su secretario general Jens Stoltenberg ha puesto sobre la mesa de los 32 países aliados la idea de crear un fondo de asistencia militar para ayudar a Kiev por valor de 100.000 millones de euros, que serían desplegados de forma predecible durante los próximos cinco años.

"La realidad es que, si queremos que esta guerra termine, tenemos que convencer a Moscú de que no ganará sobre el campo de batalla (...) El apoyo a Ucrania no es caridad, es una inversión para nuestra seguridad", ha justificado el ex primer ministro noruego durante la primera jornada de cumbre ministerial de los 32 representantes de Exteriores.

La propuesta está todavía en pañales. De hecho, todo el mundo evitaba confirmar la astronómica cifra de 100.000 millones, que adelantaron este martes medios como Bloomberg o el Financial Times. "El secretario general Stoltenberg ha hecho una propuesta de constituir 100.000 millones en cinco años. Vamos a analizar su factibilidad. No se va a tomar por ahora ninguna decisión, de lo que se trata es de prepararnos para la cumbre de Washington en julio. Lo previsto por ahora es una contribución según el PIB de cada país aliado, pero es una discusión abierta, estamos aquí para ver las diferentes pistas, ver qué se pone sobre la mesa", ha aseverado a su llegada la ministra de Asuntos Exteriores belga Hadja Lahbib.

Los aliados tienen dos meses por delante para aterrizarla y darle forma. La primera toma de temperatura deja entusiasmo entre los países del Este y una mayor cautela en otros como España. "Si cada Estado miembro aporta el 0,25% de su PIB cada año, tendríamos 120.000 millones de euros para apoyo militar (...) "Tenemos todo el dinero del mundo. Es la forma más barata y eficaz de apoyar a Ucrania", ha aseverado Margus Tsahkna, el primer ministro de Estonia, país que ya cuenta a título personal con esta aportación. Por su parte, su homólogo español José Manuel Albares ha incidido en la necesidad de evitar duplicidades con la UE, que en febrero ya rubricó un fondo multianual de 50.000 millones para las filas que dirige Volodimir Zelenski.

"Con una estructura fuerte de la OTAN garantizamos más transparencia, contribuciones más justas, más predictibilidad y compromiso. Es importante para que los ucranianos puedan planificarse pero también lanza el mensaje a Putin de que no puede esperar una retirada en el campo de batalla, tiene que sentarse y negociar un acuerdo en el que prevalezca la soberanía e independencia de Ucrania", ha afirmado Stoltenberg en rueda de prensa. Sin embargo, por lo pronto son muchos los interrogantes que despierta. Su operatividad es compleja, por lo que la propia Lahbib ha advertido del peligro de hacer promesas que después no pueden cumplirse.

En los cuarteles generales del mayor foro de defensa del mundo defienden que esta bazuca financiera para Ucrania protegerá la ayuda al país en el medio y corto plazo y la hará predecible. Al ser un presupuesto asignado de forma fija y anual, las tropas ucranianas podrán organizar y planificar su estrategia en el campo de batalla. Sin embargo, de fondo ondea una gran razón de peso: el posible regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El republicano ya calificó durante su primer mandato a la OTAN de organización "obsoleta" y ahora flirtea con la posibilidad de frenar la ayuda a Ucrania. Incluso ha sugerido a Rusia atacar a los países que no gastan lo suficiente en seguridad. El Congreso estadounidense ya bloquea, de hecho, desde hace meses una partida de asistencia militar. Todo ello unido a la escasez y las demoras de entrega de material prometido por Occidente está teniendo un impacto punzante en el poco avance de los soldados ucranianos sobre el campo de batalla. "A los ucranianos no les está faltando la valentía, les está faltando la munición", ha reconocido Stoltenberg.

La OTAN llega el 4 de abril a su 75º aniversario con el modo de economía de guerra activado. 18 de sus miembros ya alcanzan el 2% del gasto en defensa que fijó la cumbre de Gales. España alcanzará el umbral en 2029. La tendencia en gasto militar en Europa está al alza. El 2% ya no es el techo, es el suelo. El nuevo paradigma de seguridad deja muchos interrogantes. ¿Sobrevivirá la OTAN a una nueva era Trump? ¿Cómo convivirá con una UE cada vez más militarizada? ¿Podrá la industria hacer frente a las nuevas necesidades de seguridad y defensa? ¿Cuándo y qué implicaciones tendrá la entrada de Ucrania en la Alianza? ¿Cómo reaccionará la opinión pública a este rearme?

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