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La OTAN se prepara para una larga guerra civil en Libia

EEUU, España y otros aliados rechazan la petición de Francia y Reino Unido de intensificar el esfuerzo bélico

DANIEL BASTEIRO

Un fantasma afgano se coló ayer en la sala de reuniones de Berlín en la que la OTAN discutía la misión en Libia. Los dos impulsores más destacados de la guerra contra Muamar Gadafi, Francia y Reino Unido, así como el secretario general de la Alianza exigieron más medios para lanzar una ofensiva final. Las tropas leales al dictador libio, incapaces de enfrentarse a la superioridad militar de los bombardeos de la OTAN, ahora se refugian en ciudades pobladas utilizando en beneficio propio la resolución de la ONU destinada a proteger a la población civil.

Las similitudes con la guerra en Afganistán, que los aliados no acaban de ganar tras casi una década, son escasas, pero el empeño de Gadafi de mantenerse en el poder hace temer a la OTAN un conflicto más prolongado de lo previsto inicialmente.

La Alianza pide más cazas de precisión para evitar víctimas civiles

Pero EEUU, que desde el principio ha intentado evitar que el liderazgo de la guerra caiga en sus manos, no dio señales de querer aumentar el esfuerzo en Libia, al igual que muchos otros países de la alianza que participa en la misión, como España.

Haciéndose eco de sus demandas, el secretario general de la OTAN reclamó ayer una ampliación del contingente para acabar con Gadafi. "Para evitar víctimas civiles, necesitamos equipamiento muy sofisticado", reconoció Anders Fogh Rasmussen, incluyendo "más aviones de combate que puedan disparar a tierra".

Rasmussen reconoció no haber logrado "compromisos específicos" en la reunión de ayer en la capital alemana, pero aseguró "haber escuchado indicaciones que dan esperanza". En las conclusiones de la reunión de ministros de Exteriores, los aliados prometieron "adaptar las acciones militares para lograr el máximo efecto" comprometiendo "todos los recursos necesarios y la máxima flexibilidad operativa".

España no está dispuesta a aumentar su aportación

España, Suecia, Italia y Holanda participan ya en misiones de vigilancia y apoyo, pero ayer fueron presionados para que contribuyan con una decena de aviones de combate. La ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, aseguró que por el momento España mantendrá su aportación, pero fuentes aliadas aseguraron que Italia podría responder a la llamada de Francia y el Reino Unido.

Por su parte, EEUU se ha ido retirando paulatinamente de la primera línea con la que comenzó la ofensiva. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, prometió a los que dudan del compromiso norteamericano que apoyará "firmemente" la estrategia de la OTAN hasta "ver el fin del régimen de Gadafi en Libia".

Los ministros de la OTAN y los representantes de otros seis países que participan en la misión comienzan a impacientarse porque la operación quirúrgica prometida está durando más de lo previsto y aumenta el riesgo de guerra civil o "somalización" del conflicto. Para remediarlo, la OTAN y el llamado "grupo de contacto" pretende financiar al Consejo Nacional Transitorio, el Gobierno provisional de los insurgentes con sede en Bengasi. Por el momento, Francia y Reino Unido descartan armar sus defensas, como propone Italia.

Los insurgentes advierten de una "masacre" en Misurata

Aunque la estrategia genera diferencias entre los aliados, las metas de la misión están claros. Además del objetivo oficialmente declarado "Defender a la población civil", la OTAN exige que Gadafi deje el poder y dé paso a una transición política, un argumento que refuerza el convencimiento de que "no habrá una solución militar al problema", en palabras de Alain Juppé, jefe de la diplomacia francesa. "Todos tenemos el mismo objetivo: permitir al pueblo libio disfrutar de libertades democráticas", añadió, un proceso que se enmarcará dentro de una "solución política" para el futuro del país.

Mientras, la OTAN bombardeó ayer con intensidad la capital Trípoli, matando a tres civiles, según informó la televisión estatal libia. Un portavoz de la Alianza Atlántica negó esta información y dijo que sólo se había atacado una batería antiaérea a 40 kilómetros de la capital. La OTAN también bombardeó las ciudades de Kekla y El Aziziya, al sur de Trípoli.

Mientras, la situación en Misurata, la tercera ciudad del país y la única en la parte occidental controlada por los rebeldes, está empeorando cada vez más. Los insurgentes en Misurata advirtieron de una inminente "masacre" en la ciudad por los ataques del Ejército de Gadafi.

Las fuerzas del dictador sometieron al centro de la ciudad a un intenso bombardeo con misiles de fabricación rusa "Dispararon al menos 80 cohetes sobre esta zona", dijo el portavoz de los insurgentes, Abdelbaset Abu Mzereiq, citado por la agencia Reuters. Los rebeldes hablaban de hasta 23 muertos en los ataques.

El bombardeo los rebeldes contaron hasta 200 misiles del tipo Grad también obligó a cerrar el puerto de Misurata, por donde en los últimos días había llegado ayuda humanitaria y barcos que se llevaron a heridos al extranjero.

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