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El pánico a las "vacas locas" de EEUU hace dimitir al Gobierno de Corea del Sur

La popularidad del presidente ha caído en picado en los últimos meses

ANDREA RODÉS

Los surcoreanos prefieren que la carne de su BigMac no proceda de una vaca americana, aunque su presidente lo crea conveniente. El pánico a una epidemia de mal de las vacas locas ante la apertura inminente del mercado surcoreano a todo tipo de carne de vacuno procedente de EEUU, que ha ocasionado protestas multitudinarias por las calles de Seúl, acabó ayer con la presentación de la dimisión del gobierno en pleno de Corea del Sur a su actual presidente, el conservador Lee Myung-bak.

Las protestas multitudinarias en contra del desbloqueo a la importación de vacuno americano, anunciado a principios de abril, han cogido por sorpresa al presidente Lee, cuya popularidad ha caído en picado en los últimos meses, según informan los medios surcoreanos.

Lee, que ganó las elecciones el pasado diciembre con la promesa de relanzar el crecimiento económico nacional, estancado durante los últimos años,  considera este acuerdo un primer paso para firmar un Tratado de Libre Comercio con EEUU lo antes posible. Según Lee, estrechar las relaciones comerciales con EEUU son esenciales para revitalizar la economía de Corea del Sur, que depende en un 70% del comercio exterior.

Sus argumentos no han sabido tranquilizar a una población que vive con pánico una posible epidemia de la enfermedad de las vacas locas y que se siente cada vez más descontenta con el nuevo presidente.

En los últimos días era posible ver a decenas de manifestantes sujetando carteles donde podía leerse "Fuera Lee Myung-Bak". A las protestas iniciales organizadas por grupos de estudiantes, que salían a la calle con velas encendidas, se han unido trabajadores y amas de casa, avivados por sindicatos, asociaciones civiles y la oposición.

En junio de 1987, una serie de manifestaciones similares en pro de la democracia consiguieron acabar con el régimen militar surcoreano y adoptar un nuevo sistema democrático basado en elecciones presidenciales.

El gabinete de ministros ya anunció su intención de dimitir la semana pasada, cuando algunas de estas protestas empezaron a volverse violentas.

Ayer, alrededor de un millón de personas fueron convocadas a las siete de la tarde para manifestarse por todo el país. Se sumaron los transportistas para quejarse del auge mundial de los precios del fuel, a pesar de que el gobierno surcoreano anunció el lunes que destinará 10.200 millones de dólares para reducir el impacto del aumento de los precios del crudo.

La semana pasada, Lee compareció en la televisión pública para pedir disculpas por la "falta de humildad" y de esfuerzos por parte de su gobierno para atender a la opinión pública.

El presidente también aseguró que no se importará la carne de reses americanas con más de 30 meses de edad, por tener el riesgo más elevado de ser portadoras del  virus. 

Según el periódico digital Asia Times, este "show" de humildad es una máscara del presidente para ocultar su insistencia en lograr los acuerdos para la importación de ternera americana y el Tratado de Libre Comercio con EEUU, que necesita ser ratificado por el Congreso de EEUU y la Asamblea Nacional de Corea del Sur.

El diario británico Financial Times informa que algunos críticos acusan a Lee, un ex directivo de la multinacional surcoreana Hyundai, de comportarse "como un ejecutivo agresivo, tomando decisiones unilaterales, sin consenso previo, y sin considerar sus implicaciones políticas y sociales".

Las protestas han puesto un freno a la agenda de reformas de Lee, quién alertó ayer que Corea del Sur se dirige hacia una crisis económica si no se toman las medidas económicas adecuadas.

La mayoría de estas reformas, duramente criticadas, están destinadas a atraer el capital extranjero, la privatización de la sanidad y otras empresas estatales y a conseguir mayor flexibilidad laboral. Otra de las medidas más impopulares es la construcción de un Gran Canal que cruce la península coreana, alimentándose del cauce de los ríos del país.

A diferencia de su antecesor, Roh Moo-hyun, Lee ha apostado por el crecimiento económico, el acercamiento a EEUU y por mantener la línea dura con Corea del Norte hasta que Pyongyang no cumpla totalmente con sus compromisos de desnuclearización.

Roh, autor de la "política del  Sol brillante"  - más favorable a la cooperación social y económica con Corea del Norte-,  ha sido criticado por promover el antiamericanismo entre los jóvenes y estancar la economía.

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