El papa condena el "desprecio a los migrantes" y "la carrera de rearme" tras recibir a Vance en Roma
Tras saludar brevemente al vicepresidente de Estados Unidos, Francisco reaparece para la bendición 'Urbi et Orbi' con un contundente mensaje en defensa de la paz, la familia, los niños, las mujeres y los migrantes.

El papa Francisco, que ha estado ausente en todos los ritos de la Semana Santa al seguir convaleciente tras su hospitalización durante más de un mes por una neumonía, apareció este domingo por sorpresa para la bendición Urbi et Orbi con un mensaje en el que condenó la "carrera de rearme". Minutos antes de comparecer en la plaza de San Pedro, el papa recibió a J.D Vance, vicepresidente de Estados Unidos, en su residencia de casa Santa Marta para un breve saludo e intercambiarse una felicitación por la Pascua.
Tras el breve saludo al papa, Vance se reunió este sábado con el secretario de Estado vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin. Según informó el Vaticano en una nota, entre Vance y Parolin hubo "un intercambio de puntos de vista sobre la situación internacional, especialmente sobre los países marcados por la guerra, y de situaciones humanitarias difíciles, con especial atención a los migrantes, refugiados, y presos".
Vance pertenece al ala católica ultraconservadora que no oculta sus críticas a Francisco y les divide la posición sobre la acogida a los migrantes, así como el Vaticano ha lamentado también los recortes de la administración de Donald Trump a la cooperación internacional y las deportaciones masivas.
Ya durante la bendición Urbi et Orbi, el papa Francisco, que permaneció sentado en la silla de ruedas y no llevaba las cánulas nasales para el oxígeno, deseó "buena Pascua" a los asistentes y pidió al maestro de ceremonias, Diego Ravelli, que leyese el mensaje ante las cerca 50.000 personas congregadas en la plaza de San Pedro para la misa del Domingo de Resurrección, que fue oficiada por el cardenal Angelo Comastri.
El mensaje de Francisco a los fieles fue más contundente que la nota de prensa publicada tras la visita de Vance. El papa hizo mención de los conflictos y males del mundo: "Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo. Cuánta violencia percibimos a menudo también en las familias, contra las mujeres o los niños. Cuánto desprecio se tiene a veces hacia los más débiles, los marginados y los migrantes".
Francisco también rechazó "la carrera general para el rearme" e instó "a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que impulsen el desarrollo".
"La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme. La exigencia que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general al rearme", concluyó Francisco.
"Quisiera que volviéramos a esperar que la paz es posible", deseó el papa antes de empezar a enumerar los conflictos en el mundo en un nuevo duro mensaje.
Expresó su preocupación por "el creciente clima de antisemitismo que se está difundiendo por todo el mundo" y también por "la comunidad cristiana de Gaza, donde el terrible conflicto sigue llevando muerte y destrucción, y provocando una dramática e indigna crisis humanitaria". Asimismo, deseó que la paz llegue a Ucrania.
Para sorpresa de muchos, el papa recorrió la plaza de San Pedro en papamóvil durante varios minutos e incluso detuvo el vehículo para bendecir a algunos niños, aunque se le notaba con dificultad en los movimientos.
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