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París destituye a un alto cargo por criticar a Israel

El subgobernador Bruno Guigue denunció los abusos del Ejército israelí

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El lobby proisraelí, tan presente en la diplomacia estadounidense, ha anidado ya en el Quai d'Orsay de París y empieza a cobrarse sus primeras víctimas.

El alto funcionario francés Bruno Guigue fue cesado de manera fulminante este fin de semana por haber publicado una nota sobre las violaciones de derechos humanos perpetradas por militares israelíes.

Bruno Guigue, reconocido experto en geopolítica de Oriente Próximo, que publica a menudo en la editorial L'Harmattan, se ganaba la vida como buena parte de sus colegas altos funcionarios franceses, es decir, con un oscuro cargo de subgobernador civil en una provincia no muy lejos ni muy cerca de París.

Fuera de sus horas de servicio y desde hace años, Guigue escribe libros y publica notas de análisis. Parte de esas notas salen en la página web oumma.com, un portal musulmán francófono considerado próximo a las tesis sobre la emergencia de un islam europeo ciudadano, formuladas hace años por el intelectual Tariq Ramadán.

Hasta ahora, esos artículos no habían planteado mayores problemas. Pero el último de ellos, publicada tras la visita del presidente israelí, Simón Peres, a París y tras la polémica por el Salón del Libro consagrado al Estado de Israel y sólo a los escritores de lengua hebrea, no coló.¿Qué había escrito el alto funcionario fuera de sus horas de servicio? La nota decía, por un lado, que el Ejército israelí tiene francotiradores que, en ocasiones, apuntan a niñas palestinas que salen de la escuela. Por otro, que las sesiones de tortura practicadas por los militares israelíes son suspendidas los sábados por respeto al Shabbat.

'Deber de reserva'

Y, por último, que en ocasiones militares israelíes han afirmado inspirarse en técnicas antiinsurrección del Ejército alemán, comparación con la que 'no salen ganando'. Todo son revelaciones publicadas por la prensa israelí, con el diario Haaretz a la cabeza.

Para destituir al alto funcionario, que aboga por la necesidad de aplicar las resoluciones de la ONU en Palestina, la ministra de Interior, Michelle Alliot-Marie, afirmó que éste había violado el llamado 'deber de reserva', es decir, la obligación de conservar la neutralidad en sus funciones. Algo que es en parte cierto pero también muy falaz.

El 'deber de reserva' concierne las obligaciones de un funcionario y no su trabajo como experto o sus opiniones exteriores. Por otra parte, no se entiende bien por qué lo que antes no inquietaba a los ministros ahora viola el 'deber de reserva'.