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"Estamos preparando la próxima crisis. ¡Es insoportable!"

François Chérèque. Secretario general de la CFDT. El sindicalista teme los efectos de la pobreza en Francia

GUILLAUME FOURMONT

A François Chérèque (Nancy, 1956) siempre le hacen la misma pregunta. "No, no he visto Inside Jobs [el documental que analiza el crash financiero de 2008]. Tengo que verlo ya", responde. Eso se espera de una de las voces más importantes del sindicalismo francés, de uno de los protagonistas del otoño 2010, cuando la calle se alzó contra los recortes del presidente Nicolas Sarkozy. Secretario general de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) desde 2002, Chérèque acudió a Madrid el pasado 31 de marzo para debatir con UGT y CCOO sobre los efectos de la crisis. Es consciente de que los más perjudicados son los jóvenes, que sufren paro y pobreza, y cuyo futuro es una incógnita. Porque de la crisis hemos aprendido poco.

Tras las manifestaciones de 2010, se llegó a una serie de acuerdos con el Gobierno francés. ¿En qué situación estamos ahora?

Los acuerdos firmados se han alcanzado con las empresas; el Gobierno no tiene que ver con ello. El problema actual es que los franceses esperan, por desgracia, el debate político de las presidenciales [de 2012]. Pero los problemas sociales no se resuelven con campañas electorales. No vamos a quedarnos sin hacer nada, por eso las relaciones con el Gobierno son tensas. Hay que hablar de los jóvenes.

¿Son ellos los grandes perjudicados de la crisis?

Sí, porque los menores de 25 años tienen tasas de paro dos veces más altas que el resto de los adultos, y tasas de pobreza superiores a las de los mayores de 60 años. Los jóvenes son cada vez más pobres y sus problemas actuales ya son un retraso social para toda la vida que costará recuperar.

¿Aprendimos algo de los excesos de las finanzas?

¡Todo se repite! Y perjudicando a los trabajadores. Los bancos hacen lo mismo que antes, con los bonus, por ejemplo. Estamos preparando la próxima crisis. ¡Es insoportable! De ahí el auge del populismo, sobre todo en Francia.

¿No cree que la amenaza Marine Le Pen' es un poco exagerada?

El peligro Le Pen de que alcance la presidencia de Francia no existe, pero sí para llegar a la segunda vuelta de las elecciones. La salida de la crisis sólo se puede alcanzar a nivel europeo, y no siguiendo las recetas de Le Pen.

La líder del Frente Nacional, sin embargo, apenas tiene programa y es el mismo: el enemigo es el inmigrante.

Sí, pero Le Pen se cambió de terreno: pasó del clásico el racismo al terreno social. La gente la escucha porque habla de problemas sociales, mientras que el Gobierno se centra en el islam. Marine Le Pen es buena estratega política. Los grandes partidos deben hablar de cuestiones sociales.

¿Qué espera el Partido Socialista francés, ahora muy dividido?

La CFDT no va a reaccionar según las personas, los candidatos. Vamos a centrarnos en el proyecto. El programa que esperamos debe tratar de tres temas importantes: primero, reducir las desigualdades, porque existe un verdadero sentimiento de injusticia en Francia. Hay que reformar los sistemas fiscal, de la protección social y de la distribución de riquezas. Segundo, hay que hablar del empleo. Hay un malestar en Francia, porque somos competitivos en investigación y desarrollo, pero sólo interesan los sectores de baja gama. Y, por último, lo importante es el diálogo social: uno de los problemas en el país vecino es el papel que dejamos a los sindicatos. El nivel de estatismo es muy alto.

¿Ha seguido las revueltas en el mundo árabe? En Túnez, el sindicato UGTT jugó un papel importante.

Hemos seguido la situación con nuestros colegas europeos, aunque es muy distinto según el país. En Túnez, la UGTT, que conocía el sistema, pero que también conoció la cárcel, fue un impulsor de las revueltas. Nos han pedido ayuda y los ayudaremos a desarrollarse. En Egipto, había un único sindicato oficial, que no era muy recomendable. La mayor labor será su reestructuración. El sindicato es la estructura de la sociedad civil mejor preparada para responder a los problemas a los que ahora nos enfrentamos.

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