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"Quiero volver para ayudar"

Llegan a Madrid 79 españoles evacuados por el Gobierno procedentes de Tokio

ELENA HERRERA

En cuanto se arregle un poco la situación y digan que la zona es segura, pienso volver". El almeriense Manuel García, uno de los 79 españoles que aterrizó ayer en la base madrileña de Torrejón de Ardoz en un avión fletado por el Gobierno español procedente de Tokio, ya piensa en su regreso a Japón. Calcula que podrá emprender camino de vuelta en "dos o tres semanas", cuando sus familiares en España hayan tenido el tiempo suficiente como para comprobar que está "perfectamente".

Pocos minutos después de las dos y media de la tarde, tal y como estaba previsto, descendían de un avión modelo Boeing 747 los primeros pasajeros. Además de ciudadanos españoles, la aeronave transportaba a 36 japoneses, familiares de primer grado de españoles, 31 ciudadanos comunitarios y ocho brasileños. Las embajadas correspondientes se ocuparon de sus nacionales tras el aterrizaje.

Los pasajeros no sufren indicios de contaminación radiológica

Un equipo de alrededor de 20 personas, entre personal de la Dirección General de Sanidad Exterior y del Consejo de Seguridad Nuclear, esperaron en tierra a los evacuados para realizarles, de manera voluntaria, una prueba para detectar el nivel de radiación. El equipo también hizo controles a todos los equipajes así como la nave en la que viajaron.

De las 154 personas que iban a bordo del avión, 119 accedieron a que se les realizara este control, y los resultados fueron negativos en todos los casos. "No hay ningún indicio de contaminación y por lo tanto no hay ningún riesgo", explicó Carmen Amela, directora general de Sanidad Exterior.

El avión transportó también a otros comunitariosy a japoneses

A pesar de que 35 personas rechazaron someterse a los controles voluntarios, Amela descartó que pueda haber casos de contaminación. La totalidad del pasaje rellenó unos cuestionarios a bordo en los que detallaron si tenían algún síntoma y la zona de Japón en la que habían estado, con el fin de "determinar su grado de riesgo". Según estos informes, ninguno de los evacuados residía en un radio inferior a los cien kilómetros de la central nuclear de Fukushima.

Al igual que el joven Manuel García, todos los españoles evacuados que accedieron a hablar con los medios manifestaron su deseo de volver a Japón y recalcaron que habían optado por abandonar el país por la presión de sus familiares. "Fue súper difícil tomar la decisión, me costó muchísimo. Vengo para que mi familia se calme", explicó la ovetense Beatriz Alonso, que regresó a España junto a sus dos hijos pequeños. Dejó a su marido en Japón, donde vive desde hace 11 años. A pesar de aceptar que el accidente nuclear le dio "muchísimo miedo", Alonso manifestó su deseo de volver: "La vida tiene que seguir; si todos se van, el país se hunde".

Con la misma esperanza de regreso llegó también la madrileña Pilar Espinosa, a la que el terremoto pilló dando clases en la escuela en la que trabaja. "Prefiero que todo se estabilice y, si lo decido, volver, no huir del país, sino volver con mis propios medios y con la cabeza fría". Espinosa, que vive desde hace 13 años en una ciudad cercana a Tokio, resaltó también el estado de normalidad que se vive en la capital del país. "No hay un gran cambio aparente. Sólo nosotros, que tenemos información de fuera, tenemos un poco más de incertidumbre", explicó.

Isaac Vigil, un joven catalán estudiante de japonés, se expresó en la misma línea. "Quiero volver para ir al norte a ayudar, porque ha sido terrible", explicó. El único de los entrevistados que ya tiene fecha de regreso es el madrileño Francisco Valdés. Tomará un avión de vuelta el próximo 28 de marzo para llegar a tiempo a la reapertura de la fábrica en la que trabaja, que tuvo que cerrar tras el terremoto.

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