La rebelión del Parlamento Europeo: de frenar Mercosur a retrasar el acuerdo con EEUU
La Eurocámara complica la vida a Bruselas y a los Estados miembros en diferentes dosieres legislativos en pocas semanas.

Bruselas--Actualizado a
El Parlamento Europeo se reivindica como la institución más democrática de la Unión Europea. Es la única en la que los representantes son elegidos directamente por los ciudadanos europeos. Sin embargo, es el organismo que tiene menos poder de negociación y de influencia en las políticas que toma el bloque comunitario. La Comisión Europea, que es un ejecutivo formado por miembros recomendados por los gobiernos estatales, y sobre todo el Consejo de la UE, que es la institución que representa a los Estados miembros, tienen mucho más peso en el club europeo.
En este contexto, el Parlamento Europeo se ve a menudo obligado a ceder constantemente o a contentarse con arrancar alguna pequeña contrapartida. El bloque europeo continúa siendo sobre todo un club de Estados miembros, y son los que acaban marcando el rumbo del proyecto común.
Sin embargo, la Eurocámara está levantando cada vez más la voz e intentando reivindicar sus posicionamientos, que a veces distan de los intereses de la Comisión Europea y los gobiernos estatales. En pocas semanas, la cámara comunitaria ha puesto más trabas a la aplicación definitiva del acuerdo comercial de la Unión Europea con Mercosur y ha retrasado en más de una ocasión la ratificación del pacto comercial de Bruselas, dos de los dosieres más importantes de la segunda legislatura de Ursula von der Leyen.
El acuerdo de Mercosur lleva más de 25 años negociándose y, cuando parecía que ya estaba a punto de entrar en vigor, el Parlamento Europeo ha conseguido poner más trabas. Por solo diez votos de diferencia, la Eurocámara votó el mes pasado llevar el pacto comercial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que dictamine si incumple con los tratados de la Unión Europea. Sea cual sea el sentido de la sentencia, este movimiento evita que entre en vigor de manera definitiva y complica su puesta en funcionamiento.
Eso sí, la Comisión Europea puede forzar su entrada en vigor de manera temporal, hasta que el Parlamento Europeo no ratifique el acuerdo y Luxemburgo no avale el texto legal del pacto. De hecho, es lo que están pidiendo gran parte de los Estados miembros, entre ellos el más grande e influyente, Alemania, así como también España. Sin embargo, el Parlamento Europeo está presionando para que Bruselas no fuerce esta aplicación sin su visto bueno y la Comisión Europea está dudando si jugársela y hacer enfadar la Eurocámara. Cabe recordar que, si este gesto enfada al Parlamento Europeo, este puede aún votar en contra y evitar la ratificación del pacto comercial con Mercosur, cosa que dejaría en el aire su futura aplicación.
Por otro lado, el Parlamento Europeo también ha retrasado en más de una ocasión el acuerdo comercial de la Comisión Europea con la Casa Blanca, el cual teóricamente tenía que frenar las amenazas y humillaciones de Trump a la UE. Visto lo visto, la Eurocámara decidió no ratificarlo y, por lo tanto, el pacto entre Bruselas y Washington sigue sin haberse aprobado definitivamente. De hecho, cuando Von der Leyen y Trump firmaron el acuerdo, una gran parte de los eurodiputados se mostraron muy críticos con el hecho de que se aceptara un pacto claramente desigual y perjudicial para los intereses del bloque europeo, aunque tuviese la intención de evitar una escalada de la guerra comercial.
La primera vez que retrasaron la votación para ratificar el pacto fue cuando el presidente de Estados Unidos amenazó con incrementar aún más los aranceles contra Estados miembros de la UE y, por lo tanto, incumplir con el pacto firmado con la Comisión Europea en verano. Además, Trump aún no había retirado sus amenazas de invadir “por la fuerza” Groenlandia, territorio soberano de un socio europeo y aliado de la OTAN, Dinamarca. Y, a pesar de que Trump parece que se ha olvidado durante los últimos días de la UE, este miércoles pasado la Eurocámara decidió no votar aún la ratificación del pacto comercial con Estados Unidos.
El defensor de los consumidores
El Parlamento Europeo también tiene fama de ser la institución más sensible a los intereses de los consumidores, aunque sea por electoralismo. Uno de los últimos ejemplos en este sentido son las negociaciones de la nueva directiva que regula la actividad de las aerolíneas. Mientras que la mayoría de los Estados miembros –España es uno de los pocos que se opuso– acordó legalizar el cobro por llevar un equipaje pequeño extra en los aviones, el Parlamento Europeo se niega a aceptarlo y absolutamente todos los grupos europarlamentarios el mes pasado votaron permitir que se pueda llevar de manera gratuita.
Además, el Parlamento Europeo también quiere evitar que se reduzcan las compensaciones, tanto por anulación de vuelos como por retrasos, y los Estados miembros pretenden rebajar estas obligaciones. Incluso en los dosieres legislativos de un peso menor, la Eurocámara está levantando su voz y, dentro de sus limitaciones, está complicando la vida a la Comisión Europea de Von der Leyen y a los Estados miembros.
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