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Los republicanos toman el mando de la Cámara de EEUU

Decididos a debilitar a Obama, los conservadores impulsarán investigaciones y recortes del gasto

ISABEL PIQUER

Llenos de proyectos y con la intención declarada de hacerle la vida difícil a Barack Obama y redibujar su presidencia, los republicanos asumieron ayer el control de la Cámara de Representantes. La sesión 112 del Congreso de Estados Unidos empezó con la apertura simultánea de las sesiones de ambas cámaras, ceremonias formales y cordiales que hicieron olvidar por un instante la batalla legislativa que enfrentará a ambos bandos en los próximos dos años.

El nuevo presidente de los Representantes, John Boehner,sucedió a la vilipendiada Nancy Pelosi, la legisladora demócrata de San Francisco, que los conservadores atacaron tan duramente durante la campaña electoral.

'Nuestro propósito es devolver el gobierno al pueblo', dijo Boehner en su discurso, 'y para ello vamos a deshacernos de algunos rituales que caracterizan esta institución, métodos del Washington moderno que no han servido muy bien al pueblo estadounidense'.

Primer objetivo conservador: reducir el déficit. Los conservadores no podrán cumplir con su promesa electoral de recortar 100.000 millones de dólares del presupuesto del Estado porque el año fiscal está ya demasiado avanzado. Pero harán lo posible por reducir lo que les parece un agujero inasumible para Estados Unidos. En un gesto simbólico tienen previsto votar hoy reducir los gastos de la Cámara en 35 millones de dólares. 'Nuestros gastos son enormes y pronto nuestra deuda va a eclipsar a toda nuestra economía', dijo Boehner. 'El Congreso deberá tomar decisiones difíciles y trabajar duro'.

Los líderes republicanos no han precisado qué programas sufrirán recortes, pero sí han dejado claro que se salvarán los gastos relacionados con defensa. Cualquier medida que aprueben podría afrontar un muro de resistencia en el Senado, donde los demócratas aún tienen una ventaja numérica y pueden bloquear esos proyectos. Además, el presidente Barack Obama podría recurrir a su poder de veto de medidas que contengan los recortes.

Los republicanos, que consiguieron 63 nuevos representantes en las pasadas elecciones legislativas de noviembre, tienen también la intención de forzar una votación contra la reforma sanitaria de Obama el próximo 12 de enero.

Boehner tiene una difícil tarea por delante. Deberá mantener el entusiasmo en las filas conservadoras, sin verse desbordado por el extremismo del movimiento Tea Party. Tiene además en sus filas a unos 80 representantes sin experiencia política previa, a los que tendrá que enseñar los complicados mecanismos del poder en Washington.

De momento, ha impuesto nuevas reglas en la Cámara. Hoy los congresistas leerán en voz alta la Constitución de 1787. Cuando presenten un proyecto de ley deberán especificar cómo piensan financiar la medida que proponen y cómo se relaciona con la Carta Magna.

Los republicanos también aprovecharán su nueva mayoría en la Cámara de Representantes para lanzar investigaciones de todo tipo. El Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental, que presidirá el republicano Darrell Issa, tiene previsto lanzar investigaciones sobre asuntos como las filtraciones de Wikileaks, la presunta corrupción en Afganistán, y el papel de las instituciones Fannie Mae y Freddie Mac en la crisis hipotecaria.

Los demócratas no se dan por vencidos. Siguen teniendo una frágil mayoría en el Senado y cuentan con las disensiones en las filas conservadoras para aprobar sus proyectos. La ex presidenta de la Cámara Baja y ahora líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, dijo el martes que su partido está dispuesto a trabajar con los republicanos, pero mantendrá una 'tenaz' oposición si estos toman medidas que 'socavan' la economía.

La Casa Blanca espera que los conservadores sean pragmáticos. 'Espero que [los republicanos] reconozcan que nuestra función es gobernar y garantizar la creación de empleos para los estadounidenses y lograr una economía competitiva', dijo el presidente al regresar de sus vacaciones en Hawai.

Obama podría mostrar una primera señal de conciliación hacia los republicanos al nombrar a su jefe de Gabinete, el puesto de más poder en la Casa Blanca, después de que el iracundo Rahm Emanuel dejara el puesto en noviembre para presentarse a la alcaldía de Chicago. Obama estaría considerando al ex secretario de Comercio William Daley, ejecutivo de JPMorgan Chase con amplia experiencia en el sector privado, un perfil atractivo para el Gobierno, que busca contrarrestar la opinión de que el presidente se opone a las empresas. El vicepresidente, Joseph Biden, está igualmente buscando su mano derecha.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anunció ayer que también dejará su puesto antes de finales de mes, otra oportunidad para Obama de nombrar a alguien con un perfil menos ideológico.

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