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El retorno triunfal de Benazir Bhutto a Pakistán

La ex primera ministra Benazir Bhutto regresa a Pakistán tras casi nueve años en el exilio aclamada por miles de personas

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Elegantemente vestida, con un pañuelo de seda blanco cubriéndole la cabeza, la ex primera ministra paquistaní, Benazir Bhutto, regresó a su patria tras los nueve años que ha durado su segundo exilio. "Creo en los milagros y mi regreso a casa es un milagro", afirmó nada más llegar a Karachi. Bhutto, que partió de Dubai junto a familiares y amigos, fue aclamada como una estrella de cine por decenas de miles de personas. "Debemos tener democracia en Pakistán", les dijo entre promesas de que luchará para poner fin a la dictadura militar que preside Pervez Musharraf.

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Ahora, podrá cumplir su objetivo de encabezar la lista del Partido Popular de Pakistán (PPP) que preside de forma vitalicia en las elecciones legislativas del próximo enero. De lograr el triunfo, será la tercera vez que acceda al cargo de primera ministra. Ayer lanzó la primera promesa: "Trabajaré para los pobres". Pero no todo fueron flores y emotivas palabras a su llegada a Pakistán. Grupos islamistas radicales reafirmaron ayer su desprecio más absoluto hacia la figura de Bhutto. La propia líder del PPP confirmó haber recibido amenazas de muerte por parte "de radicales afganos, árabes y de fieles de la Mezquita Roja de Islamabad".

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Por este motivo, las calles de Karachi fueron ayer literalmente tomadas por el Ejército. Más de 2.500 soldados sellaron el aeropuerto horas antes de la llegada de Bhutto y centenares de agentes vigilaron la ruta que siguió la ex primera ministra hasta el centro de la ciudad.

Aún así, varios expertos consideran que la acogida dispensada ayer a la antigua jefa de Gobierno paquistaní fue más fría que la recibida en 1986, cuando regresó de su primer exilio y un millón de personas se congregó en la ciudad de Lahore para vitorearla.

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Este retorno se produce bajo la sombra de la duda. Nadie olvida que llega tras la anulación presidencial de las numerosas causas por corrupción que Bhutto y otros altos cargos de sus pasados gobiernos tenían abiertas con la Justicia. Algunos analistas ven un acuerdo con el presidente Pervez Musharraf para que ambos puedan repartirse el poder. Otras fuentes aseguran que Estados Unidos ha animado silenciosamente esta alianza para que Pakistán siga en la órbita prooccidental y comprometido a luchar contra Al Qaeda.

Pero su llegada se produce un mes después del fallido retorno de otro ex primer ministro exiliado, Nawaz Sharif. En este caso, el Gobierno revocó el permiso de entrada en el país concedido por el Tribunal Supremo y ordenó su inmediata deportación a Arabia Saudí.

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Elecciones libres

Sin embargo, Benazir Bhutto restó ayer importancia a las críticas que aluden a su pacto con Musharraf. "Lo más importante es que las elecciones generales del año próximo puedan ser más libres y justas", indicó.

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Por su parte, el presidente de Pakistán anuló todos los compromisos oficiales y decidió permanecer en las oficinas del Ejército en Rawalpindi, según informaron fuentes oficiales. El encargado de despacharse sobre el regreso a Pakistán de la presidenta vitalicia del PPP fue el viceministro de Información, Tariq Azim. "Su llegada abre un nuevo capítulo en la política de nuestro país", afirmó. Azim también defendió que la amnistía concedida a Bhutto pone fin a una era de venganzas políticas.

Azim dijo que, por el momento, no está planeado ningún encuentro entre Bhutto y el presidente Musharraf, aunque reconoció la existencia de contactos entre dirigentes de ambas formaciones.

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