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'La rosa marchita del desierto' sale en defensa de su marido, Al Asad

En 2011 lucía en la revista 'Vogue' y hoy envía cartas a The Times' justificándose

CONXA RODRÍGUEZ

Ironías del periodismo del glamour. La revista Vogue de febrero de 2011 dedicó un colorido reportaje a la familia inmediata del presidente sirio Bashar al Asad: su esposa Asma y sus tres hijos. El titular era para ella: "Una rosa en el desierto". Asma explicaba que, como primera dama, su tarea era dar poder a los sirios para que se involucrasen en el futuro del país y potenciar el uso de ordenadores en las escuelas para niños y niñas, especialmente para ellas.

El reportaje ha desaparecido de la edición digital de la revista, aunque mantiene la foto de Asma mirando desde lo alto de una colina la puesta de sol sobre Damasco. Con la tinta de Vogue todavía húmeda, la Primavera Árabe encendía la mecha en Túnez y Egipto, y se extendía a Libia y Siria. Un año después, Asma sale por primera vez en defensa del líder de un país en llamas: "Es el presidente de Siria, no una facción de sirios", subraya en un mensaje enviado a través de un intermediario al diario británico The Times. "Y la primera dama le apoya en esa función".

Trabajó en el sector financiero británico hasta que su marido le propuso casarse

La oposición se ha quejado de que la nota en la que afirma que fomenta el diálogo, mientras el régimen intensifica los ataques contra los rebeldes refleja una "hipocresía intolerable". Por ejemplo: "Ella está involucrada en tender puentes. Escucha y conforta a las familias de las víctimas de la violencia", subraya el mensaje.

Mientras, su padre, el cardiólogo Fawas Akhras, y su madre, la exdiplomática Sahar Otri, se han retirado de la comunidad siria en Reino Unido, de la eran activos miembros. Sunís de Homs, la ciudad que estos días está siendo masacrada por protestar contra el régimen de Al Asad, la pareja intenta pasar, infructuosamente, desapercibida mientras miles de sirios son asesinados en su país.

Fawas, de 65 años, continúa trabajando en el hospital Cromwell y en la clínica privada de Harley Street. Sin embargo, no participa en las reuniones de varias asociaciones sirias a las que pertenece.

Sus padres intentan pasar desapercibidos en Londres, adonde emigraron en 1973

Los padres de Asma emigraron a Londres en 1973, dos años antes de nacer su única hija. Continúan viviendo en una sencilla casa del barrio de Acton, en el oeste de la capital inglesa, donde creció la entonces niña, que mantiene la doble nacionalidad. Asma, en Londres, era conocida como Emma. Allí se graduó antes de empezar a trabajar en el campo de las finanzas, primero con el Deutsche Bank y después con el banco inversor JP Morgan. La familia del cardiólogo era respetada en la comunidad siria. Por eso, en 1991, cuando Al Asad hijo del presidente Hafez optó por estudiar oftalmología en Londres, contactó con el doctor Akhras y conoció a su hija, a la que veía en Londres y Damasco.

Cuando en 1994 murió Basel, su hermano mayor y heredero de la Presidencia siria, el oftalmólogo dejó la cirugía ocular para obedecer a su padre y prepararse para el cargo. Seis años después falleció Hafez, Bashar fue elegido sucesor y le pidió la mano a Asma, pese a que es alauí y Asma pertenece a la minoría suní. "Mi jefe en JP Morgan no entendía cómo dejaba el trabajo a dos semanas de cobrar los bonus y a punto de cerrar un importante acuerdo financiero", relató.

La represión que ha ejercido el régimen de Al Asad contra las protestas generó numerosos rumores. Por ejemplo, que la "rosa del desierto" había huido de Siria con sus hijos. Para desmentirlo, en enero se dejó ver en una manifestación a favor de su marido.

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