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Sarkozy agita sin éxito el fantasma de las armas químicas de Gadafi

La UE rompe con el dictador y reconoce a la oposición, pero esperará antes de obligarle a abandonar el poder

DANIEL BASTEIRO

El fantasma de la guerra de Irak volvió a planear ayer sobre la toma de decisiones en Europa. Nicolas Sarkozy, partidario de la línea más dura contra el régimen de Muamar Gadafi, pidió poner en marcha "acciones selectivas, puramente defensivas" para contrarrestar el hipotético empleo de "armas químicas" contra la población libia. El presidente de Francia fue el único líder en utilizar la expresión, que recordó a sus socios los pretextos argumentados hace ocho años para invadir Irak y derrocar a Sadam Husein, frente a la supuesta amenaza de unas armas de destrucción masiva que jamás aparecieron.

En vez de adoptar la posición de Francia, seguida de cerca por David Cameron, la cumbre de la Unión Europea consagrada a Libia optó por la prudencia alemana. "Examinaremos todas las opciones necesarias, siempre que se pruebe su necesidad, una base legal clara y el apoyo de la región", aseguran las conclusiones del cónclave.

Angela Merkel mostró su "escepticismo" ante la posibilidad de imponer un zona de exclusión aérea en Libia, una de las opciones que Francia y Reino Unido promueven en el Consejo de Seguridad de la ONU. Según ella, "hay que pensar en las consecuencias militares" derivadas de garantizar su cumplimiento. En la práctica, supone "acabar con los radares y las comunicaciones y derribar cualquier avión en el espacio aéreo en el que, a buen seguro, no habrá mercenarios sino probablemente ciudadanos occidentales", argumentaron fuentes diplomáticas.

El propio Sarkozy reconoció, ya tras la reunión, no tener "información precisa" sobre la existencia de armas químicas, pero alertó de la amenaza que supondría su uso, como hizo el viernes el Departamento de Estado de EEUU.

Libia firmó en 2004 el acuerdo internacional que prohíbe el almacenamiento de estas armas, pero podría atesorar hasta 11 toneladas de gas mostaza, según la Organización por la Prohibición de Armas Químicas. "Nadie es favorable a una opción militar", aseguró, "nadie lo desea, pero está claro que Europa manda el mensaje de que no ha querido excluir esta opción", afirmó el presidente francés.

Lo cierto es que ni Sarkozy ni ningún Gobierno europeo disponen de un parte de guerra actualizado o del número de muertos y heridos en una guerra civil que va camino de emponzoñarse. "Sabemos que Gadafi no dispone de infantería como para lanzar un gran ataque por tierra, pero los datos que tenemos provienen de organizaciones humanitarias que siguen la situación en los hospitales", se lamenta una fuente diplomática, que descarta el envío de una misión de investigación por sus riesgos.

La UE sí acabó con las semanas de ambigüedad que siguieron al inicio de las revueltas al exigir que Gadafi ceda el poder "inmediatamente" al haber perdido "toda legitimidad". Los líderes reconocen desde ayer a la oposición como "un interlocutor político", pero no como el representante del pueblo en sustitución de Gadafi. "Al fin y al cabo... ¿quién los ha elegido?", se preguntaban fuentes diplomáticas españolas.

Gadafi decidió ayer cortar las relaciones diplomáticas con París, después de que el Gobierno francés reconociera a los rebeldes de Bengasi como representantes legítimos del pueblo libio. Durante la reunión, varios jefes de Gobierno dudaron de su representatividad, y el jefe del Ejecutivo búlgaro criticó que entre sus dirigentes estén antiguos altos cargos de Gadafi que dictaron penas de muerte contra las enfermeras de ese país acusadas en 2006 de inocular el virus del sida a 400 niños.

Para España, toda intervención militar deberá contar previamente con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia y China vetan toda misión armada, y el de la Liga Árabe, donde "no hay consenso", según reconoció un colaborador del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Hasta que las negociaciones avancen o Gadafi lance un gran ataque ante el que sea ineludible una reacción potente, los Veintisiete se concentrarán en el medio plazo.

La UE prometió ayuda logística y experiencia a Túnez, que en julio celebrará elecciones, y diseñará en los próximos meses una estrategia de apoyo a la transición democrática de los países que ya se han deshecho de sus dictadores. Además, la Unión Europea convocará a los líderes de la Liga Árabe y la Unión Africana para celebrar una cumbre conjunta para analizar la situación de la región.

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