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Sarkozy pasa factura a su partido en las municipales

Los partidos de izquierda superan claramente a la UMP del presidente francés en horas bajas

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Los franceses enviaron ayer un directo de izquierdas al presidente Nicolas Sarkozy y a su Gobierno, al participar masivamente en unos comicios locales que sirvieron para expresar un descontento reflejado en el abultado tanteo nacional. Según los sondeos a pie de urna, las listas municipales de los partidos de izquierda y los verdes recogieron un 47,5% de los votos, mientras que las listas de la derecha, agrupada alrededor de la Unión para un Movimiento Popular (UMP) de Sarkozy, se estancaron en un 40%.

Las proyecciones del instituto CSA, que señalan ese fuerte empuje de la izquierda sólo diez meses después de la abultada victoria de Sarkozy y la derecha en la primavera pasada, recibieron a última hora de ayer crédito del conjunto de los medios de comunicación.

Indicarían así que el electorado está desandando lo andado en las presidenciales que dieron la victoria a Sarkozy. Es más, comparado con los resultados de las precedentes municipales, en 2001, el tanto de ayer indica que la izquierda sube siete puntos y la derecha pierde otros tantos.

Estilo exhibicionista

Salvo sorpresas de última hora, la primera vuelta de las elecciones municipales y cantonales de ayer habrá confirmado así su carácter de voto de advertencia al poder central, desgastado en menos de un año por el estilo exhibicionista de Nicolas Sarkozy, por lo confuso de sus orientaciones y por su incapacidad para mantener el poder adquisitivo de los franceses con buenas condiciones laborales.

Ni siquiera los líderes de la derecha se atrevieron ayer a poner en duda esa realidad agarrándose a algunas victorias simbólicas, como la elección meramente procolaria del primer ministro François Fillon como edil en su bastión de la Sarthe.

La ex candidata socialista a la presidencia, Ségolène Royal, declaró de inmediato que lo de ayer fue un 'voto sanción' por 'el descenso dramático del nivel de vida' en el país, y pidió que 'la cólera' y la 'advertencia' se amplifique dentro de una semana, con ocasión de la segunda vuelta. Estimó que esa es la única manera de obtener 'que hombres y mujeres íntegros y trabajadores, que no insultan a la gente, tomen las riendas' del poder local.

Las cabezas visibles de la derecha vacilaron ayer entre la posición del avestruz y la del contraataque. Rachida Dati, ministra de Justicia de Sarkozy y candidata en el distrito 7 de París -un bastión fácil para la derecha en una ciudad que se le escapa- intentó persuadir a los electores de que dentro de una semana 'no deben dar un cheque en blanco a los socialistas', acusando a la izquierda de intentar dividir el país.

 

François Fillon, que busca ante todo mantener su buen y personal nivel de popularidad, escogió otra línea, más discreta. Intentó convencer a los electores de que la votación del domingo próximo no tiene nada que ver con las preocupaciones de los franceses y sólo guarda relación con el poder local: 'tenéis que pensar sobre todo en vuestro municipio y vuestro territorio', porque 'la política nacional ya fue decidida en las presidenciales y legislativas' y su 'rumbo va a proseguir'.

'Catástrofe nuclear'

En el seno de la derecha, el secretario general del partido sarkozysta, la UMP, Patrick Devedjian, fue quizá el más sincero. El hombre que fuera sarkozysta de choque, hoy peleado con el presidente al haberse quedado sin cartera ministerial, reconoció sin más ante las cámaras de la cadena TF1 que 'no son resultados buenos, por supuesto' y pidió 'que los electores de la derecha no se desanimen'. En privado, según un reportero de la radio France-Inter, fue más lejos: 'Lo que teníamos anunciado era una catástrofe nuclear y se ha producido. Ahora vamos a intentar salir con vida”.

El número de ciudades que van a pasar a la izquierda el domingo próximo dependerá en gran medida de lo que se llama aquí “la dinámica del entre-dos-vueltas”, es decir, la fusión de ciertas listas y el mantenimiento de otras que podrían generar triangulares. También dependerá de la caza al voto centrista, dividido entre formaciones pro-sarkozy y los independientes del MoDem.

Pero, más allá de ese desafío del poder local, la pregunta que agitaba las mentes de los comentaristas franceses ayer era ¿cómo va a a poder ahora relanzar Sarkozy su programa? Respuesta el próximo domingo.