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Sarkozy recupera el discurso duro para salir del bache

El presidente francés hablará este martes sobre inmigración tras el batacazo de su partido en las elecciones locales

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El presidente Nicolas Sarkozy dio a entender este lunes que no se da por aludido tras el directo de izquierdas que le enviaron los votantes el domingo en la primera vuelta de los comicios municipales y comarcales. Para intentar frenar el fuerte retroceso de su partido, la Unión para un Movimiento Popular (UMP), el desacreditado presidente ha planificado una intervención indirecta cuando menos extraña: va a sacar de nuevo de la chistera el espantajo de la inmigración.

Los resultados definitivos de la primera vuelta de las elecciones locales arrojan un resultado bastante claro. La izquierda y los verdes reúnen en las municipales algo más de un 47,9% de los votos, frente al 45,4% de la derecha, cosa que invierte la tendencia de las presidenciales e incluso constituye un avance de 7 puntos de la oposición respecto a las precedentes muncipales de 2001.

En la votación comarcal paralela para los Gobiernos de las provincias la distancia es aun más abultada: el 48% de los electores optó por las papeletas rosa-rojo-verdes, mientras que sólo un 40% votó por la UMP o alguna de las microscópicas organizaciones que, diciéndose de centro e incluso de izquierda, apoyan a Sarkozy.

A esos tanteos habría que añadir algunos datos simbólicos: siete grandes ciudades pasaron de la derecha a la izquierda irreversiblemente ya en la primera vuelta, cuando sólo dos hicieron el camino inverso. Lyon confirmó a su alcalde socialista de manera irreversible y él de París oriental camina claramente hacia la victoria.

Estrasburgo y Toulouse dieron un tanteo favorable que los rosa-rojo-verde deberán confirmar dentro de cinco días. Entre las grandes ciudades, Burdeos fue el único gran trofeo que siguió en manos de la derecha en la primera vuelta, sin necesidad de volver a votar. Y sólo Marsella promete jurar fidelidad al partido del presidente el domingo próximo.

Popularidad bajo mínimos

Después de la sanción de la calle por la política social de Sarkozy y después del castigo de los sondeos, que condenan al presidente a una popularidad bajo mínimos, ahora son las urnas las que le vuelven la espalda. La estrategia de la llamada “apertura”, consistente en ofrecer cargos y puestos a gente procedente del centro y de la izquierda, está en vías de fracaso, y el domingo próximo, con la segunda vuelta, tiene probable fecha de entierro.

Ultradiscreto, por obligación, durante la campaña municipal de las últimas dos semanas, el presidente intenta retomar las riendas indirectamente hoy con un Santiago y Cierra Francia que Sarkozy quiere emplear para arrancar un motor político estancado.

Acompañado por su inefable ministro de la Identidad Nacional, Brice Hortefeux, y por decenas de cámaras de televisión, el presidente se desplazará a Toulon para evocar sus temas predilectos, inmigración e integración, que tanto éxito le brindaron en su día.

Con el tema de la inmigración, Sarkozy mete miedo al votante ultra y lo arrima de nuevo al puerto UMP. Con la integración intenta ganarse el voto del inmigrante recién naturalizado. Problema: la chistera empieza a estar demasiado usada y le saltan las costuras. No parece seguro que, esta vez, los espectadores se queden encandilados.
La primera vuelta de los comicios locales también demostró que el centro, aun con peso reducido, escapa a Sarkozy, y sigue fiel a Bayrou y –peor aún para la estrategia presidencial– se muestra proclive a pactos locales con la izquierda en ciudades emblemáticas.