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Siete años de cárcel para el expresidente de Israel

Katsav es condenado por violación, acoso y obstrucción a la Justicia

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

El Tribunal de Distrito de Tel Aviv sentenció ayer al expresidente de Israel, Moshe Katsav, a siete años de prisión después de que en diciembre pasado los jueces lo encontraran culpable de violación y de otros delitos sexuales que cometió sobre funcionarias que trabajaron a sus órdenes durante más de una década en el Ministerio de Turismo y en la presidencia del Estado.

Además de violación, la condena recoge que Katsav, de 65 años, es culpable de haber cometido actos indecentes, de acoso sexual y de obstrucción a la Justicia. En la sentencia, los magistrados indican que "el tribunal tiene que enviar un claro mensaje" a los ciudadanos y que "cuando una mujer dice no, quiere decir no".

Salvo un improbable indulto, Katsav entrará en prisión el 8 de mayo

Cuando se terminaba de leer la sentencia, Katsav interrumpió a los jueces gritando "Es una mentira". Luego se levantó y se dirigió hacia el estrado donde estaban los magistrados diciendo: "Os equivocáis. Las chicas saben que han mentido. Lo saben. Se están riendo del veredicto. Ella sabe que ha mentido".

La sentencia llega cuatro años y medio después de que el entonces presidente (20002007) se dirigiera al abogado del Estado para denunciar que una antigua secretaria en el Ministerio de Turismo, identificada como A., le estaba extorsionando con la intención de obtener de él dinero. En un primer momento parecía que A. iba a salir malparada del asunto, pero todo cambió cuando en el juicio la exsecretaria convenció al tribunal de tres magistrados de que había sido violada por Katsav.

De hecho, los jueces dictaminaron que Katsav había mentido sistemáticamente durante el juicio y había tratado de obstruir la Justicia de varias maneras a través de amigos y abogados, un comportamiento que la sentencia recoge al detalle.

El exdirigente del Likud mintió sistemáticamente durante el proceso

Katsav entrará en prisión el 8 de mayo si su sucesor en la presidencia, Shimon Peres, no le concede el indulto. Un escenario complicado debido a la presión de la sociedad israelí contra Katsav. Fuentes judiciales indicaron ayer que el expresidente estará solo en una celda y se le vigilará para que otros reclusos no le hagan ningún daño y para evitar que él mismo intente suicidarse, una posibilidad que se tiene muy presente.

Numerosos políticos israelíes recalcaron al conocer la sentencia que nadie está por encima de la ley. Una apelación que, probablemente ocurrirá, no impedirá su ingreso en prisión en la fecha prevista. Además, Katsav tendrá que pagar 20.000 euros a A. y 5.000 euros a L., otra funcionaria en la oficina de la presidencia.

En el pueblo donde reside, Kiriyat Malaji, la población está dividida. "La vergüenza será su peor castigo", dijo un vecino. "Estamos convencidos de que el juicio se realizó primero en los medios de comunicación, y la prensa lo encontró culpable. Es una vergüenza que Israel envíe a su presidente a la cárcel", dijo Zion Asulin, otro vecino del pueblo.

El condenado acusó en falso a la secretaria que violó de hacerle chantaje

Katsav había sido un ejemplo de integración exitosa de los judíos orientales en un país cuyas élites son asquenazis. Oriundo de Irán, emigró con su familia a Israel de niño y a los 24 años fue elegido alcalde de Kiriyat Malaji. Luego tuvo una carrera meteórica en el seno del Likud, su partido de toda la vida.

Desde hace muchos años circulaba el rumor de que Katsav mantenía relaciones íntimas con sus subordinadas. Todo ello permaneció tapado hasta que el propio Katsav hizo saltar la liebre hace cuatro años.

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