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Silencio en el mundo árabe

Todos callan ante las protestas. Sólo Siria y Qatar felicitaron a Ahmadineyad

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La mayoría de los dirigentes árabes han recibido con un elocuente silencio los resultados de las elecciones iraníes. Los disturbios en Teherán y en otras ciudades se ven con gran preocupación en las capitales de Oriente Próximo.

De Siria y Qatar surgieron las únicas felicitaciones al presidente Mahmud Ahmadineyad. Siria es un estrecho aliado de Teherán y Qatar es el único emirato que mantiene una política independiente en el Golfo Pérsico. A las felicitaciones de Siria y Qatar se han de sumar las del grupo libanés Hizbolá y la de los palestinos de Hamás, dos organizaciones que reciben una cuantiosa ayuda de Irán.

Países como Egipto, Arabia Saudí o Jordania han optado por permanecer callados ante las protestas. Sus dirigentes parecen estar desconcertados y temerosos de que el aluvión que recorre las calles de Teherán se extienda a Riad o El Cairo exigiendo democracia.

No deja de llamar la atención la contradictoria situación de las dos principales cadenas de televisión panárabes. La oficialista Al-Arabiya, que normalmente expresa las posiciones de los gobiernos árabes, ha sido expulsada de Irán, mientras que Al-Yazira, que más bien refleja la opinión popular, sigue transmitiendo desde Teherán.

Antes de las elecciones, los llamados países árabes moderados criticaban habitualmente al régimen de los ayatolas, en parte por la política iraní de apoyar a ciertas organizaciones islamistas como Hizbolá o Hamás, que consideran una amenaza para su estabilidad.

Pero las críticas también obedecen al malestar que históricamente han generado los chiíes (en Irán son mayoría) entre los suníes. Los suníes nunca han sabido cómo aplacar el tremendo complejo de superioridad que tienen con respecto a los chiíes, a quienes consideran musulmanes de segunda categoría.