Starmer se niega a dimitir pese a las presiones internas en el Partido Laborista
Varios políticos laboristas piden al líder que se retire tras las derrotas en las últimas elecciones locales.

Londres--Actualizado a
El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo a su Gabinete en una sesión este martes, que no tiene intención de dimitir ante las crecientes presiones dentro del Partido Laborista para que lo haga de inmediato o, al menos, presente un calendario para dejar el poder.
Según sus palabras hechas públicas por su oficina, el partido "dispone de un mecanismo para contestar (la autoridad) de un líder, y no se ha puesto en marcha", en referencia a los 81 diputados necesarios para forzar unas elecciones primarias dentro del partido y buscar un sustituto para Starmer.
El primer ministro aludió a las consecuencias económicas que puede traer al país la inestabilidad que provocaría su sustitución: "Las últimas 48 horas han sido desestabilizadoras para el Gobierno y esto tiene un coste económico claro para el país y las familias".
Con ello, se refiere a los catastróficos resultados cosechados por el Partido Laborista en las elecciones del pasado jueves, municipales en Inglaterra y regionales en Escocia y Gales, en las que el partido sufrió una sonora derrota a manos del populista Reform UK y de los nacionalistas de esos dos territorios históricos.
Presión interna en el Partido Laborista
Esos resultados se tradujeron este lunes en una presión creciente dentro del Partido Laborista para que Starmer deje el cargo: 78 diputados han pedido su dimisión, y a ellos se han unido la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la de Exteriores, Yvette Cooper, que han pedido al primer ministro que establezca un calendario claro para dejar su cargo.
Además, minutos antes de la reunión del Gabinete, la secretaria de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Miatta Fahnbulleh, también presentó su dimisión y apremió a Starmer a que "haga lo correcto" y también que él ponga su cargo a disposición del partido.
En su carta de dimisión divulgada a los medios, la secretaria de Estado expresa su orgullo por el trabajo realizado en el Gobierno pero critica que no han "actuado con la visión, el ritmo y la ambición que exige nuestro mandato de cambio. Tampoco hemos gobernado como un Partido Laborista con valores claros y firmes en nuestras convicciones".
Entre los errores del Ejecutivo, Fahnbulleh mencionó el recorte del subsidio al combustible para los pensionistas o los de las personas con algún tipo de discapacidad, asuntos que "han generado dudas en muchos de mis electores sobre nuestra misión".
"El mensaje que recibí fue claro: usted, primer ministro, ha perdido la confianza de la población. Nuestro país afronta enormes desafíos y la gente clama por la magnitud del cambio que esto requiere", añadió.
"El pueblo no cree que usted pueda liderar este cambio, y yo tampoco. Por lo tanto, le insto a que haga lo correcto por el país y el partido, y establezca un calendario para una transición ordenada, de modo que un nuevo equipo pueda llevar a cabo el cambio que le prometimos al país", subrayó en su misiva.
Por el momento, Starmer aguanta la presión, cuando solo queda un día para que presente su programa de Gobierno en el nuevo periodo de sesiones parlamentario en el llamado "discurso del rey", un discurso pronunciado por el monarca pero que recoge los planes del Gabinete para los próximos meses.
"El país espera que sigamos gobernando. Es lo que estoy haciendo y lo que debemos hacer como Gobierno", dijo Starmer a los miembros de su Gabinete.

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