Trump amplía 90 días la tregua arancelaria con China
El mandatario estadounidense firma una orden ejecutiva que extiende tres meses el acuerdo entre ambos países del pasado mayo, que mantiene las importaciones procedentes de China sujetas a aranceles del 30%. La orden impide que las tarifas se disparen hasta el 145%.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que prorroga la tregua arancelaria con China por otros 90 días tras las negociaciones mantenidas entre ambas potencias en Londres y Estocolmo en junio y julio, respectivamente. La medida fue anunciada pocas horas antes de que expirara el anterior acuerdo y los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos volvieran a tasas de tres dígitos.
La orden siguió a una respuesta sin compromiso de Trump a los periodistas sobre si ampliaría las tasas arancelarias más bajas un día después de que instara a Pekín a cuadruplicar sus compras de soja estadounidense.
El acuerdo arancelario entre Pekín y Washington expiraba este martes. La orden de Trump impide que los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos se disparen hasta el 145%. Los aranceles chinos sobre los productos estadounidenses iban a alcanzar el 125%, tasas que habrían dado lugar a un virtual embargo comercial.
"Veremos qué pasa", dijo Trump en rueda de prensa, cuando se le preguntó cómo pensaba ampliar el plazo. "Han estado tratando bastante bien. La relación es muy buena con el presidente Xi Jinping y conmigo".
Las importaciones procedentes de China están actualmente sujetas a aranceles del 30%, incluyendo una tasa base del 10% y un 20% en aranceles relacionados con el fentanilo impuestos por Washington en febrero y marzo. China había igualado la desescalada, rebajando su tasa sobre las importaciones estadounidenses al 10%.
En mayo, ambas partes anunciaron una tregua en su conflicto comercial tras las conversaciones mantenidas en Ginebra, Suiza, acordando un periodo de 90 días para permitir nuevas conversaciones. A finales de julio volvieron a reunirse en Estocolmo, Suecia, pero no anunciaron un acuerdo para ampliar el plazo.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que Washington tiene los ingredientes para un acuerdo con China y se mostró "optimista" sobre el camino a seguir, aunque Washington también ha estado presionando a Pekín para que deje de comprar petróleo ruso, con Trump amenazando con imponer aranceles secundarios a China.
En este sentido, China defiende su derecho a mantener relaciones comerciales normales con sus socios y rechaza la presión de Trump, que el viernes mantendrá una histórica reunión con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Alaska.
Confirmación de China
El Ministerio de Comercio de China confirmó este martes la extensión de la tregua arancelaria entre Pekín y Washington durante otros 90 días a partir de hoy. Era el acuerdo esperado.
La cartera comunicó en un texto la prórroga de la tregua alcanzada hace tres meses en Ginebra, Suiza, donde negociadores de ambas partes acordaron que Estados Unidos reduciría del 145 % al 30 % los gravámenes a los productos chinos, mientras que China haría lo propio con los aranceles impuestos a los bienes estadounidenses, del 125 % al 10 %.
El Gobierno Chino había declarado este lunes que esperaba "esfuerzos" por parte de Estados Unidos para lograr "un resultado positivo basado en la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo".
"Esperamos que EEUU colabore con China para cumplir con el importante consenso alcanzado entre los dos jefes de Estado, aproveche el mecanismo de consulta económica y comercial establecido y se esfuerce por lograr un resultado positivo basado en la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo", indicó un portavoz del Ministerio de Exteriores en un comunicado.
Durante las conversaciones en Estocolmo a finales de julio, ambas partes mostraron su voluntad de seguir priorizando el diálogo sobre la escalada en una guerra comercial que llegó a amenazar con desordenar las cadenas de suministro y sacudir los mercados, dado que los aranceles cruzados equivalían a un embargo comercial de facto entre las dos mayores economías del mundo.
El encuentro en la capital sueca siguió al mantenido en Ginebra, a otro en Londres y a la conversación telefónica que mantuvieron en junio el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, para limar asperezas.
La cita en Londres se saldó con la aprobación, por parte de Pekín, de solicitudes de exportación de tierras raras, mientras que Washington retiró algunas de las "medidas restrictivas" impuestas a China, entre ellas ciertos controles a la exportación de chips.

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