Trump opta por negociar con Irán para disgusto de Israel
Netanyahu quiere atacar ya al régimen islámico para destruir el potencial militar de Teherán de una vez por todas.

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El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, apuesta por la línea dura con Irán, pero no puede asumir el riesgo de lanzar un ataque a gran escala contra el régimen de los ayatolás por parte de Israel en solitario. Su único aliado internacional, Estados Unidos, no está dispuesto a enrolarse en una guerra regional a gran escala en Oriente Medio cuyas perspectivas de resolver a corto plazo serían muy escasas.
Se acercan las elecciones de medio término en Estados Unidos, el 3 de noviembre próximo cuando se renovará toda la Cámara de Representantes del Congreso y parte del Senado en ese país, y Trump solo quiere utilizar el recurso a una guerra en la que esté envuelto en Pentágono si la puede ganar de forma rotunda y si ello no lleva a Washington a empantanarse en el país atacado como ocurrió con Afganistán o Irak.
Y una guerra contra Irán podría significar precisamente eso, una larga campaña y la necesidad, en último término, de tener que desplegar tropas estadounidenses sobre el terreno, en un país donde, pese a las revueltas recientes de enero, reprimidas salvajemente por el régimen islámico, no hay una mínima cohesión de los opositores a los ayatolás, en el poder desde 1979.
Este miércoles pasado se celebró en Irán el 47 aniversario de esa revolución de corte islámico que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi y llevó al poder al ayatolá Ruhollah Jomeiní. Las decenas de miles de personas que salieron a las calles de las principales ciudades iraníes este 11 de febrero para recordar el estallido político, religioso y social ocurrido hace casi medio siglo pusieron de manifiesto una realidad dolorosa para los opositores de este país: el régimen islámico tiene aún muchos defensores y hay muchos más, que sin estar de acuerdo con la dictadura en curso, rechazan que el cambio pueda venir de mano de potencias extranjeras. Y menos aún de EEUU e Israel.
Estos dos países, que ahora andan decidiendo si atacan Irán y decapitan a su cúpula dirigente, son considerados por Teherán como enemigos mortales, artífices de atentados contra los mandos más importantes de su ejército y responsables de la guerra abierta contra sus aliados del Eje de Resistencia de milicias islamistas de credo chií en el Líbano, Siria e Irak.
Omán abrió las puertas al diálogo entre EEUU e Irán
En tales circunstancias, tuvo la mayor importancia la reunión indirecta que mantuvieron iraníes y estadounidenses en Mascate, el pasado viernes y en la que, aunque no se llegó a ningún acuerdo concreto, se abrieron las puertas a nuevas negociaciones con el tema protagonista del programa nuclear de Irán. Fue este encuentro en la capital de Omán el primero que mantenían representantes de Teherán y Washington desde la guerra de doce días que en junio pasado enfrentó a israelíes e iraníes, con bombardeos mutuos, y que contó, el día 22 de ese mes estival, con un ataque aéreo masivo estadounidense contra instalaciones nucleares del país persa, en la operación denominada Martillo de Medianoche.
Esa reunión levantó todas las alarmas en Israel, a pesar de contar con todos los detalles de la misma suministrados por EEUU. El Gobierno de Netanyahu esperaba que descarrilara por la falta de entendimiento entre estadounidenses e iraníes, pero no contaban los israelíes con que las órdenes de Trump estaban orientadas a sacar adelante un proceso de diálogo, el que fuera.
EEUU está dispuesto a atacar Irán y así lo demuestra la flotilla encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln ya en aguas cercanas a las iraníes y otros dos contingentes navales liderados por otros portaaviones que navegan hacia la zona. Pero de momento Trump mantiene el dedo lejos del gatillo, sopesando las repercusiones de un conflicto que podría incendiar todo Oriente Medio y golpear a la economía mundial de forma desastrosa, también a EEUU.
Y Trump quiere ese diálogo…
Por eso, cuando este miércoles Trump recibió a Netanyahu en su séptima visita oficial a Washington desde el comienzo, en enero de 2025, del segundo mandato del mandatario estadounidense, le indicó que "las negociaciones con Irán continuaran para ver si se puede concretar un acuerdo". Si no es posible esa conciliación con los iraníes, entonces, agregó Trump en la plataforma Truth Social, ya se verán los pasos a dar.
Esta respuesta no gustó demasiado a Netanyahu. Israel quiere imponer en las negociaciones entre EEUU e Irán sus propias condiciones y no le basta, como señaló el líder judío, que ese diálogo se limite al programa nuclear iraní, del que, tanto israelíes como estadounidenses sospechan que tiene como objetivo enriquecer uranio para fabricar armas atómicas.
El régimen iraní insiste en que ese programa nuclear, castigado una y otra vez por las bombas israelíes y estadounidenses, es de carácter civil y pacífico. "No buscamos armas nucleares. Lo hemos anunciado repetidamente y estamos listos para cualquier verificación", dijo el presidente iraní, Masud Pezeshkian, en un discurso con motivo del 47 aniversario del triunfo de la República Islámica.
Irán ya ha apuntado que aceptará limitaciones en su programa atómico siempre y cuando se levanten algunas de las sanciones que EEUU y otros países occidentales le han ido imponiendo por obstaculizar la verificación de la naturaleza de las investigaciones por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Pero esto no le basta a Israel, muy seguro de su superioridad en el ámbito de las armas atómicas, con un arsenal que guarda en secreto, pero que podría superar el centenar de cabezas atómicas. A Netanyahu y a sus halcones en el Gobierno les importa sobre todo la limitación de los misiles balísticos iraníes, un armamento de notable calidad y con el que puede golpear cualquier punto del territorio israelí, como ya demostró en el último choque militar entre ambos países.
Israel quiere que Irán renuncie a sus mejores misiles
De momento, según los negociadores iraníes y estadounidenses, no se ha prestado atención en las conversaciones a este tema. Como tampoco se ha negociado sobre la desaparición del Eje de Resistencia de aliados de Irán, otro punto que reclama Israel.
Irán nunca cederá al desmantelamiento de parte de su arsenal de misiles ni a reducir su alcance. Es la última disuasión de que dispone para evitar que Israel lance una ofensiva total contra sus centros estratégicos y su ejército. "La capacidad misilística de la República Islámica de Irán no es negociable", aseveró el secretario del Consejo de Defensa iraní, Ali Shamkhani, pocas horas antes de que Netanyahu y Trump se reunieran el miércoles.
Este asesor del líder supremo de Irán, Alí Jameneí, insistió en nadie tocará el programa de misiles balísticos iraní, que, subrayó, es "una línea roja" en las negociaciones con los estadounidenses.
Lo repitió este jueves el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Larijani, en Doha. “Nuestro programa de misiles es un asunto completamente distinto del programa nuclear. Es un tema doméstico y ligado fundamentalmente a nuestra seguridad nacional. Como tal, no puede formar parte de las negociaciones”. Tampoco, agregó, está sobre la mesa la idea de que Irán debe renunciar totalmente a su enriquecimiento de uranio.
De igual forma, no es intención de Teherán claudicar ante la demanda israelí de cortar sus lazos con sus aliados islamistas en Oriente Medio, como Hizbulá, los hutíes de Yemen o Hamás, en Gaza. Ello significaría para el régimen persa debilitar sus intereses geopolíticos en la región y dejar flancos indefensos ante eventuales ataques de Israel, EEUU o alguno de los países árabes que detestan a Irán.
En este sentido, Shamkhani advirtió de que cualquier ataque, aunque sea de amplitud limitada, "será considerado por Irán como el comienzo de una guerra" que podría extenderse por toda la región. La advertencia iba más dirigida a Israel que a EEUU. Teherán teme que Netanyahu pueda ordenar en cualquier momento uno de esos ataques "limitados" contra Irán que finalmente arrastre al Pentágono a una guerra abierta en apoyo de sus aliados israelíes.
Irán acusa a Israel de boicotear su negociación con EEUU
Por eso, ante la insistencia de Israel de que se incluyan todas sus demandas en las negociaciones bilaterales irano-estadounidenses, una presión evidenciada con este viaje sorpresa de Netanyahu, el Gobierno de Teherán ha acusado a Tel Aviv de "boicotear" las conversaciones en curso con la Casa Blanca y de jugar un papel "destructivo".
Según afirmó el máximo responsable de Seguridad de Irán, EEUU debe estar muy atento a las pretensiones de Netanyahu de mostrar a la Casa Blanca por dónde han de discurrir las negociaciones nucleares con Teherán. Los estadounidenses "deben permanecer alerta ante el papel destructivo de los sionistas", remarcó.
"Nuestras negociaciones son exclusivamente con EEUU. No tenemos ninguna conversación con Israel", afirmó Larijani en Catar, en una entrevista con la cadena Al Jazeera difundida este jueves. Agregó que Israel "se ha insertado en este proceso con la intención de minar y sabotear estas negociaciones".
Posible nuevo viaje de Netanyahu a EEUU
Con la duda en el aire sobre la fecha del próximo encuentro entre iraníes y estadounidenses, Netanyahu podría retornar a EEUU la semana próxima, tal y como indicó a la agencia EFE un funcionario israelí. Netanyahu tendría la intención de participar el 19 de febrero en la reunión de la Junta de Paz creada por la Casa Blanca para gobernar Gaza, organismo en el que el primer ministro israelí ha confirmado que tomará parte a invitación de Trump.
También se había informado, antes de que se produjera la reunión de este miércoles con Trump, que la próxima semana el líder israelí asistiría a la conferencia anual del lobby estadounidense AIPAC, de inspiración sionista.
Una de las preocupaciones de Teherán es que en EEUU se afiancen los contactos entre Netanyahu y algunos movimientos disidentes iraníes, como el que encabeza Reza Pahlaví, hijo del depuesto sha. Sus proclamas para derribar a los ayatolás tuvieron cierto predicamento en las recientes revueltas ocurridas en Irán, que dejaron miles de muertos por la represión policial y militar.
Este jueves, Pahlaví, hizo un nuevo llamamiento en una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel para que EEUU deponga por la fuerza al régimen iraní, "debilitado" en estos momentos. Según Pahlaví, al que se relaciona con Israel, "un ataque selectivo contra los aparatos represivos no sería una intervención externa, sino una acción humanitaria para la liberación" de Irán.



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