La UE enviará más armas a Ucrania al tiempo que pide la paz y acusa a EEUU de plegarse ante Rusia
La UE exige negociar sobre Ucrania con EEUU y Rusia, pero su apuesta por enviar más armas y sus críticas a Trump reducen sus opciones para que la dejen pactar con los grandes.

El núcleo duro de la Unión Europea insiste en su retórica de defender el futuro de Europa en un campo de batalla donde los muertos los pone Ucrania. Mientras, aumenta sus sanciones a Moscú e iguala el discurso de Estados Unidos al de Rusia. Bruselas ahonda así la brecha que la separa de Washington en un momento clave de la guerra: se cumplen tres años del comienzo de la invasión rusa y Kiev se ve incapaz de revertir el rumbo de la contienda por muchas armas que le manden los europeos.
La UE ofrece muchos discursos floridos y solidarios a Ucrania, como hizo este lunes en Kiev, con la presencia de varios de sus líderes, pero sabe perfectamente que no está en condiciones de multiplicar eficazmente su ayuda militar a corto plazo ni de enviar tropas a la línea del frente, como piden los países más belicistas, como Reino Unido, Francia o los Bálticos.
Solo con una implicación total en la guerra, Europa quizá podría darle la vuelta a una contienda que está ganando Rusia. Pero esa implicación supondría una guerra también total en el viejo continente, con las consecuencias previsibles. Y eso no va a pasar.
Europa lo sabe, pero sigue empeñada en esas homilías grandilocuentes que tal vez tenían sentido hace tres años, pero no hoy, con el avance imparable ruso en el este ucraniano y con EEUU, el mayor aliado militar hasta ahora de Ucrania, diciendo que se baja del carro de la guerra.
En sus alegatos, los países europeos volvieron a apostar este lunes en Kiev por seguir respaldando la guerra con una nueva inyección monetaria al esfuerzo bélico. El principal halcón belicista de Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la UE debe acelerar la entrega "inmediata" de ayuda militar a Ucrania en las próximas semanas.
Mil millones de euros españoles en armas para Ucrania
Von der Leyen encabezó la representación europea que acudió a Kiev a prestar su apoyo a Ucrania cuando se cumplen tres años del comienzo de la invasión rusa el 24 de febrero de 2022. Al encuentro, acudió la cúpula de la UE y varios mandatarios europeos, entre ellos el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien prometió un nuevo paquete de ayuda militar por mil millones de euros.
En mayo del año pasado, Sánchez y Zelenski firmaron un acuerdo bilateral de defensa con una duración de diez años. Los mil millones de euros prometidos este lunes para 2025 se suman a una cifra similar enviada en 2024 y al resto de armas despachadas ya a Ucrania a través de la UE. España "aportará más ayuda militar y con más determinación" a Ucrania, dijo Sánchez.
Al tiempo que prometía más armas a Kiev, el jefe del Ejecutivo español abogaba por la participación de Europa y Ucrania en las conversaciones de paz que están sacando adelante rusos y estadounidenses. Según Sánchez, la paz y la seguridad en Europa "se tienen que pactar y acordar con los ucranianos y los europeos". En este sentido, criticó a EEUU y Rusia por querer cambiar "el guión del orden global".
Antes, la jefa del Ejecutivo comunitario había ofrecido este mismo lunes otro monto de ayuda a Ucrania por 3.500 millones de euros. Von der Leyen también anunció que presentará un plan integral para fortalecer la producción europea de armas y defensa, del que se beneficiará Ucrania.
Además, en la cumbre extraordinaria que la UE celebrará el 6 de marzo se examinará una propuesta para ampliar aún más la ayuda militar a Kiev este año.
En la visita y en los actos conmemorativos de este lunes a Kiev, un tanto deslucidos por la escasa asistencia de mandatarios de la UE, participaron también el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el jefe de Estado canadiense, Justin Trudeau. Otros líderes optaron por participar online o con mensajes grabados.
La visita a Kiev de los líderes occidentales tenía también la intención de arropar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien Trump machacó verbalmente la semana pasada, acusándole de ser un dictador, de haber comenzado la guerra, de vender humo y de muchas otras ocurrencias propias del radicalismo exacerbado del presidente estadounidense.
El primer ministro británico, Keir Starmer, quien participó telemáticamente en el encuentro, pidió también a sus aliados occidentales que aumenten el apoyo militar y económico a Ucrania, al tiempo que impuso las peores sanciones a Rusia desde que empezó la guerra.
La UE anunció esta misma jornada su decimosexto paquete de sanciones contra Rusia, esta vez a las importaciones de aluminio de ese país y contra la llamada "flota fantasma" rusa, con la que Moscú elude las restricciones internacionales a la exportación de su petróleo y gas. Hungría ya ha indicado que se opondrá a la imposición de estas sanciones
La UE acusa a EEUU de seguir el guión de Rusia
Al tiempo que la UE apuesta por alimentar con más armas el conflicto, arrecia en sus quejas contra el presidente estadounidense, Donald Trump, el elefante que ha entrado en la cacharrería de la frágil política de seguridad europea y que no les deja sentarse a negociar la paz porque considera que ahora es el turno de las superpotencias.
Y en estos tres años de guerra, la UE ha demostrado que puede ser cualquier cosa, menos una superpotencia. No lo es, ni económica ni militarmente. Europa quiere seguir ignorando que a estas alturas del siglo XXI ya no es el centro geopolítico del planeta y que EEUU apuesta por librar su batalla hegemónica global en otras latitudes, como Asia Pacífico. Y el conflicto de Ucrania le estorba en esta estrategia.
Estrategia que la UE ahora identifica con la de Rusia. Este lunes, la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y de Seguridad, Kaja Kallas, acusó a Washington de adoptar la "narrativa" de Rusia. "Si miran los mensajes que vienen de Estados Unidos, está claro que la narrativa de Rusia está fuertemente representada", dijo Kallas al asistir a un Consejo de Exteriores de la UE.
La respuesta rusa no se hizo esperar. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, indicó que Rusia no ve "ninguna posibilidad de reanudar el diálogo con Europa en este momento". "El enfoque europeo contrasta con los esfuerzos que estamos haciendo en las negociaciones de paz junto con los estadounidenses", señaló.
Para presentar las demandas europeas de participar en las conversaciones de paz, la jefa de la diplomacia europea prevé reunirse esta semana en Washington con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Será interesante comprobar si Kallas le espeta a la cara la acusación de que está siguiendo las directrices de Putin.
También ha viajado este lunes a Washington el presidente francés, Emmanuel Macron, y el martes lo hará el premier británico, dentro de esta ofensiva diplomática de los países europeos para no ser ninguneados. Ambos mandatarios se encontrarán con los recelos del presidente estadounidense, quien hace dos días afirmó que ni ingleses ni franceses han hecho nada para poner fin a la guerra.
China, contenta con el diálogo ruso-estadounidense
En contraste con las desavenencias occidentales, Putin recibió este lunes el espaldarazo del presidente chino, Xi Jinping, a las conversaciones con Trump. "China está feliz de ver que Rusia y las partes pertinentes están haciendo esfuerzos positivos para desactivar esta crisis", le dijo Xi a Putin en conversación telefónica.
Xi recordó las propuestas de paz que ha ido haciendo en estos tres años de guerra. La última iniciativa la realizó conjuntamente con Brasil, pero fue también desechada por Washington, Kiev y Bruselas, que consideraron a Pekín demasiado alineado con Moscú como para ser mediador de nada.
Si entonces, los líderes occidentales hubieran intuido lo que pasaría con la llegada de Trump, tal vez habrían tratado de otra forma las propuestas de China, Turquía, Sudáfrica o Brasil para detener la guerra cuando Kiev no había perdido tanto.
A Rusia no le corre prisa la paz
En el frente bélico continúa el avance ruso, sin que los miles de millones de euros en armas anunciados este lunes vayan a poder hacer mucho para darle un giro al conflicto.
En una rueda de prensa celebrada en Ankara, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, indicó que Moscú está dispuesto a negociar también con Ucrania y Europa "si estas partes quieren alcanzar la paz". Pero lanzó una seria advertencia que viene a subrayar que la guerra no va a parar pronto: "Las hostilidades no cesarán hasta que las negociaciones no proporcionen un acuerdo duradero que satisfaga a Rusia", dijo Lavrov. Añadió que ese eventual acuerdo de paz, que no un simple alto el fuego, debe reflejar las realidades sobre el terreno.
Es decir, Rusia no cederá las conquistas de estos tres años y si las aportaciones europeas y ucranianas no respetan esta "realidad", la guerra continuará sine die. En tal contexto podrían aparecer grietas en la actual concordia entre rusos y estadounidenses. Trump quiere cuanto antes quitarse de encima el problema ucraniano y Putin está dispuesto a negociar, siempre que salga ganando.
La clave de todo, que podría dar al traste con la luna de miel entre rusos y estadounidenses, está en el acuerdo que negocian Estados Unidos y Ucrania para la explotación de los metales estratégicos y las tierras raras con minerales necesarios para las tecnologías más avanzadas. Trump reclama un negocio que podría alcanzar el medio billón de dólares.
Los ucranianos están dando señales muy contradictorias sobre el curso de estas negociaciones, que, de llegar a buen puerto, podría garantizar la continuación estadounidense de la ayuda militar a Ucrania a cambio de esos yacimientos. No está claro si esa ayuda sería para después de alcanzar la paz o antes de que acabe la guerra.
Tan incierta situación podría llevar a un conflicto con Rusia, que también reclama esas riquezas. Además, parte de esas reservas se encuentran en el territorio conquistado por Moscú y otras en zonas que podrían caer pronto en manos rusas si la guerra continúa. De ahí, las pocas prisas que parece darse Putin para solucionar esta crisis y las muchas que tiene Trump para finiquitarla.



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