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Uribe no quiere más reuniones de Chávez y las FARC

GORKA CASTILLO

La resolución mostrada por Hugo Chávez en la crisis de los rehenes de las FARC provoca irritación en Álvaro Uribe. Anoche el ambiente en la delegación colombiana en la Cumbre Iberoamericano de Santiago era de indignación e incertidumbre.


Uribe lamentó ayer el tratamiento dispensado por Hugo Chávez al guerrillero Iván Márquez y negó autoridad a cualquier avance logrado por el líder venezolano, a pesar de que hace 70 días autorizó su mediación en esta crisis.

Ambos dirigentes han anunciado una reunión bilateral para las próximas horas en la que Álvaro Uribe denegará el permiso para que su homónimo venezolano pueda reunirse con el comandante de las FARC Manuel Marulanda. Este encuentro parece crucial para alisar el terreno a la liberación de 45 rehenes, entre ellos Ingrid Betancourt.

Quejas colombianas

El pronóstico del diario El Nuevo Siglo de Bogotá, que el jueves alertó de la pérdida "de músculo de Uribe en este asunto", se cumplió ayer con precisión. Iván Márquez se dejó fotografiar en la puerta principal de la residencia del líder venezolano como un jefe de Estado.

A su lado, Hugo Chávez, arriesgándose a desatar la ira del Gobierno de Colombia, anunció la inclusión en su agenda "de un encuentro urgente con Marulanda en la selva colombiana". Y todo esto, aparentemente, realizado sin el conocimiento del presidente colombiano.

Para ablandar los caldeados ánimos, el mandatario venezolano mostrará a Uribe el certificado de garantía de las FARC de que los 45 rehenes siguen con vida, incluida Betancourt.

Piedad Córdoba, la senadora que actúa como intermediaria oficial de Uribe en esta crisis, declaró sin pestañear que de producirse ese encuentro "es muy posible que se libere un grupo de secuestrados". Pero, a falta del permiso de Bogotá, el texto acordado entre Chávez, Márquez y Piedad Córdoba puede ser papel mojado.

Un paso atrás

No hay fechas ni mecanismos específicos para avanzar en un canje humanitario que cambie el tortuoso rumbo de Colombia. La presión de sectores conservadores para que Uribe retome el camino militar puede tener consecuencias catastróficas.

Sería, dicen fuentes cercanas a las negociaciones, volver al punto de partida, pero con el agravante de una acumulación de frustración que podría traducirse en más brotes de violencia sectaria.

Sin embargo, fuentes oficiosas en este conflicto infundieron ayer hálito al proceso tras asegurar que de la misma forma que las autoridades colombianas "negaron públicamente el salvoconducto a Iván Márquez, no interceptaron su viaje a Caracas".

En su opinión, ahora pueden actuar igual con el encuentro entre Hugo Chávez y Manuel Marulanda en la selva del Yarí, al suroeste de Colombia.

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