¿Tienen los mayores menos deseo al envejecer?
Las personas de más edad tienen las mismas necesidades de obtener placer y bienestar que los jóvenes y los adultos, según los expertos. Pueden variar la forma, pero no el fondo.

Los estereotipos vuelven a equivocarse con las personas mayores cuando hablamos de deseo. El placer no solo no desaparece a medida que cumplimos años, aunque la sociedad denomine "viejo verde" a quien a los 70 o los 80 años busque pareja, novia o un apaño para una noche.
Así lo confirman los expertos: mantenerse como un ser sexual durante el envejecimiento debe considerarse un derecho fundamental y un predictor significativo de la calidad de vida. Los mayores no tienen menos interés por el sexo, es la sociedad la que impone que esté mal visto.
La mayoría de los adultos mayores permanecen sexualmente activos, el interés por el sexo y el placer no disminuyen con la edad. Aunque la edad, por sí sola, no es motivo para cambiar prácticas sexuales que se han disfrutado a lo largo de la vida, es posible que deban asumirse adaptaciones, en su caso, a determinadas limitaciones físicas y a efectos de enfermedades o medicamentos, según lo confirman en The Conversation Pilar Soria Antonio, doctora por la Universidad de Castilla-La Mancha, sexóloga y presidenta de la Asociación Asexórate, y Teresa Gómez, gerente de tienda erótica.
El placer no disminuye con la edad
Una encuesta entre el alumnado de la Universidad de los Mayores (UCLM, Albacete), indica que la sexualidad es un componente muy importante para su bienestar (93%), y aunque disminuye la práctica de actividades sexuales genitales, como el coito, mantienen activo el deseo sexual (71%) y disfrutan con el afecto y la erótica (69%).
Un informe del Imserso y el CSIC sobre la sexualidad de las personas mayores pone de manifiesto que los ancianos se enfrentan a diario a multitud de prejuicios sociales que las conceptualizan como sinónimo de incapacidad e inactividad. Son muchas las limitaciones que se les imponen; limitaciones que, desde su propio entorno, vienen dadas por los hijos y familiares, la sociedad y las instituciones, que intervienen de una misma forma: a través del control. Si trasladamos esto al campo de la sexualidad, no sólo se pone de manifiesto dicho control, sino que además aparece el reproche y la desaprobación.
El mismo estudio insiste en que para una parte importante de la sociedad "es difícil pensar que hombres y mujeres puedan tener necesidades o incluso relaciones sexuales cuando llegan a la vejez. Al anciano se le niega su capacidad sexuada y, cuando la hace explícita, se le censura despiadadamente".
Cuando da verguenza hablar de sexo
No es fácil encontrar mayores dispuestos a hablar de sexo debido a condicionantes culturales y sociales. Pero los hay. Así Juan Pírfano, a sus 80 años, comenta con Público sobre su vida más íntima desde que enviudó. "En los últimos años de mi mujer practicamos poco sexo, pero cuando ella se marchó para siempre no me rendí, tenía ganas de conocer mujeres, de salir con ellas, de tener relaciones íntimas y, al final, muchas y muchos nos sentimos así".
Las asociaciones vecinales, de tiempo libre y de mayores hacen en esto una gran labor para que las personas mayores puedan relacionarse. Así, Juan -en una asociación de mayores de San Sebastián de los Reyes en Madrid- encontró un lugar para hacer amigos, viajar, divertirse y ligar. "Pero es verdad que nos da vergüenza hablar de ello, porque hasta mis hijos me censuran con la mirada cuando les presento a un nuevo ligue".
Existe un tabú sexual entorno a las personas mayores que debe desaparecer, el cual se agrava en el caso de las parejas homosexuales. El sexo con mayores a los 75 años o más existe y aporta tanto placer como lo hace a otras edades. Es cierto que la sexualidad evoluciona, pero difícilmente desaparece.
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