Las personas mayores, las más vulnerables ante los bulos
El tramo de edad de los 60 a 70 años es el que presenta mayores porcentajes de angustia o enfado ante las 'fake news', pero también son los más afectados por la desinformación a la hora de votar.

Madrid--Actualizado a
El 66% de las personas mayores percibe un incremento de los bulos y la desinformación tras la pandemia y reconocen que, de forma habitual, no siempre saben diferenciar la verdad de las fake news, según se recoge en la investigación Bulos y Desinformación. Cómo afectan a las personas mayores, realizado por Estudio de Comunicación y la agencia de noticias Servimedia.
El tramo de edad de los 60-70 años es el que presenta mayores porcentajes de angustia o enfado ante las fake news, pero también son los más afectados por la desinformación a la hora de votar.
El 56,3% de las personas de menos de 60 años que conviven con personas mayores consideran que estos difunden un gran volumen de falsedades sin saber que son noticias falsas y que los bulos impactan mucho más y les genera mayor ansiedad y preocupación de lo que ellos reconocen, especialmente los políticos y sanitarios.
El 40,6% de las personas mayores también sufren angustia a causa de los bulos y la desinformación sobre asuntos sanitarios. Respecto a los aspectos económicos, esa sensación afecta a uno de cada cuatro (24,5%). “Los bulos y la desinformación son una amenaza contra la democracia y las personas mayores, que queremos ser sujeto activo de la sociedad”, explicó en la presentación de esta investigación Lázaro González, presidente de la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), la máxima entidad representativa a nivel estatal de las personas mayores.
Esta desinformación afecta también a la hora de votar, algo que preocupa especialmente a los partidos de izquierdas.
Los mayores difunden, sin saberlo, noticias falsas
Dos profesores de Psicología de la Universidad de Harvard afirman que los adultos de más de 50 años son responsables del 80% de la difusión de noticias falsas en X y que los mayores de 65 las ven en Facebook siete veces más que los usuarios de menos edad. En definitiva, que los mayores son quienes más comparten, y de ese modo difunden, noticias falsas sin saber que lo son.
Los autores aclaran que, por supuesto, no es lo mismo compartir esas noticias que creerlas. Puede que quienes las compartan, sabiendo que lo son, persigan los mismos fines sociales o políticos que quienes las crearon. Pero no deja de llamar la atención que a mayor edad más vulnerable se sea a esta forma de engaño.
Hay estudios que muestran que las personas mayores que ven repetidamente una información, aunque esté acompañada de una advertencia sobre su falta de veracidad, la acaban dando por cierta con el tiempo.
El profesor Roberto Losada de la Universidad Carlos III publicó, en esta misma línea en The Conversation, que algunos mayores no son muy buenos detectando mentiras, especialmente si estas tienen su origen o son compartidas por conocidos o gente de una edad similar. Por el contrario, muchos son capaces de recordar mejor a quien una vez no fue sincero o digno de confianza, de modo que tendrá un mayor efecto calificar a alguien como mentiroso que ir desmontando cuidadosamente todas sus mentiras.
Hay también que tener en cuenta que el motivo por el que se usan las redes sociales también resulta importante: los mayores no buscan incrementar su caudal de información, sino aumentar su contacto con otros, de modo que su preocupación no es precisamente la veracidad o precisión de lo que se comparte.
Por su parte, Mariken van der Velden, profesora de la Universidad Libre de Ámsterdam, pone en valor que la gente mayor es la principal consumidora de información dudosa, según buena parte de la evidencia científica.
Más mayores, más desinformación
España es el tercer país europeo con mayor preocupación por la desinformación, según el Digital News Report. Los españoles consideran que TikTok y Twitter (ahora X) son las plataformas donde mayor es la amenaza de los bulos.
El estudio proyecto SmartVote, en el que han participado una veintena de investigadores españoles y portugueses de seis organizaciones diferentes, ha analizado la situación de la desinformación política en la Península Ibérica. El informe identifica a dos agrupaciones políticas como principales productoras de bulos: Vox en España y Chega en Portugal. Señala, así, a Vox como principal difusor de bulos y estrategias de manipulación informativa en el país, con una presencia muy superior a la de otros partidos como el Partido Popular (PP), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Sumar, que desempeñan “roles puntuales, periféricos y menos estructurados en el ecosistema de la desinformación".
En 2025, la desinformación sigue siendo un gran reto social con graves consecuencias para la salud, el bienestar y los derechos democráticos de las personas.
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