"Ni calladas, ni solas": las comunicadoras denuncian el acoso y campañas de odio de la ultraderecha contra las voces feministas
El acto organizado por Comisiones Obreras ha reunido a periodistas, politólogas, escritoras y artistas para denunciar el machismo que sufren las profesionales por ocupar el espacio público.

Madrid--Actualizado a
El periodismo está viviendo un momento de creciente hostilidad hacia las comunicadoras. Los insultos, las campañas de descrédito y los ataques en las redes sociales han pasado a ser un obstáculo cotidiano para quienes ejercen el oficio de la información, en especial para aquellas que escriben y hablan desde una perspectiva feminista. Por eso, decenas de periodistas, comunicadoras y analistas se han dado cita este lunes en el Auditorio Marcelino Camacho para reivindicar el valor de la profesión y denunciar el acoso sistemático que sufren por parte de la derecha y la ultraderecha.
En ese marco se ha celebrado este lunes en Madrid el acto Ni calladas, ni solas, en el que se ha reivindicado su trabajo y donde se ha querido poner el acento en una realidad que es cada vez más alarmante: la violencia verbal y las campañas de intimidación de las que son objeto las mujeres que participan en el debate público.
La periodista Rosa Villacastín fue la encargada de conducir el evento. Durante su intervención señaló que el "afan por expulsarnos del debate público no es nuevo. Viene de lejos, del nacimiento del patriarcado". Antes de presentar a todas las participantes Villacastín reivindicó el papel de las mujeres en la esfera pública: "Nosotras, las locas, las brujas, las histéricas, seguimos hablando y participando".
Entre las asistentes se encontraban periodistas y comunicadoras como Magda Bandera, la directora de comunicación y eventos en Público María José Pintor, la colaboradora de este medio Cristina Fallarás, así como las columnistas de este diario Marta Nebot y Marisa Kohan, Ana Requena Aguilar, Carolina Pecharromán o Luciana Peker, junto a analistas y creadoras como Sarah Santaolalla, la escritora Carla Galeote o la artista visual Yolanda Domínguez, entre muchas otras.
Los ataques de la ultraderecha
Entre 2017 y 2021, la escritora Cristina Fallarás vivió el acoso casi a diario y así lo ha relatado en el acto de este lunes. "Recibí amenazas de muerte y agresiones. Me empujaron, me persiguieron", afirmó. Un acoso que también afectó a su hijo e hija. La violencia la obligó a abandonar su hogar en la calle San Bernardo y a limitar las actividades que realizaba con su hija: "Vivía aterrada pensando que pudieran vernos juntas. No iba con ella de compras, ni al teatro". Cuando pensó haber encontrado seguridad al mudarse de ciudad, la hostilidad continuó: "Vox llamó a sus amigos a actuar contra mí. Tengo que volver a cambiarme de ciudad, de nuevo con mi hija. Todo por hablar, claro". Frente a esta situación, Fallarás reclamó respaldo institucional y social: "Espero el apoyo de los partidos y de la sociedad, que debe pedir que se apoye y respete a sus periodistas". Su testimonio arrancó los aplausos de sus compañeras en el escenario y el apoyo del público presente en el Auditorio.
Sarah Santaolalla, analista política, quiso también recordar la soledad que muchas sienten frente a la violencia: "Sé lo que es que tus jefes te dejen sola de cara a los fascistas". Para ella, arropar a estas mujeres no es solo un gesto de solidaridad, sino un deber colectivo: "Va de todas nosotras: mujeres periodistas, racializadas, politólogas". Recriminó la "complicidad del gobierno" en relación con el acoso denunciado por la exministra de Igualdad Irene Montero y la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, Rita Maestre.
Paloma del Río, histórica periodista deportiva de RTVE, evocó los obstáculos de abrirse camino en un mundo machista y andrógino. "No tuve otra genial idea que ser periodista deportivo en un mundo machista y adrógino", subrayó. Del Río recordó que ha "tenido que soportar de todo por ser mujer y lesbiana". Sin embargo, reiteró que no han conseguido callarla ni doblegarla.
Yolanda Domínguez, artista visual, recordó que estos ataques no son sólo individuales, sino que tienen un impacto en nuestra sociedad: "Cada vez que una mujer con voz pública es atacada, hay otras que abandonan actos o deciden no hablar. Sin la voz de las mujeres pierde toda la ciudadanía". Domínguez finalizó su intervención apelando a la audiencia presente en el Auditorio Marcelino Camacho y a la sociedad, a quiénes pidió "no cometer el mismo error que cometimos en el pasado".
Es en esa misma línea, apelando al recuerdo del pasado para continuar avanzado, Carolina Pecharromán, editora de Igualdad de los Servicios Informativos de TVE y coordinadora de la web RTVE-Igualdad, recordó que "debemos aprender de la historia". Además, quiso enviar un mensaje de esperanza por los derechos conseguidos, recordando que a pesar de que durante siglos se lanzaron "amenazas de la vergüenza y el ostracismo, muchas desafiaron las leyes, amenazas y visión social".
La violencia machista digital se ha convertido en un instrumento para silenciar y amedrentar. Ayme Román, activista y divulgadora, subrayó que este acoso busca disuadir a las periodistas y divulgadoras de ocupar espacios públicos: "Nos interpela, quieren disuadirnos de que ocupemos lugares en espacio públicos". Carla Galeote, comunicadora feminista, relató cómo se difundieron falsos desnudos con su cara y amplió el foco mencionando que estos ataques son mucho más que un conflicto personal: "Esto es una historia compartida, que vivimos todas las mujeres".
Los jóvenes y el feminismo
Miriam Jiménez Lastra, politóloga y socióloga, reflexionó sobre la relación de los jóvenes con el feminismo y la igualdad: "Como socióloga escucho a muchos padres preocupados por lo que sus hijos dicen. Algunos piensan que ya hay igualdad y que las mujeres acceden a puestos de poder, pero no es el qué, es el cómo". Afirmó que ahora podemos ser políticas, médicas o periodistas. Sin embargo, lanzó una pregunta clave a su parecer: "¿A costa de qué?.
Cristina Monge, socióloga y politóloga especialista en movimientos sociales, recordó cómo la defensa del feminismo también se vive en los espacios universitarios: "Un grupo de encapuchados entró en el edificio y arrancó todo lo relacionado con el 8M". Monge explicó cómo portaban una pancarta con un lema, invitando a olvidar el feminismo y "apoyar la feminidad". Afortunadamente, un grupo de personas se interpuso y no permitió que esa pancarta se colgara. "Con personas como esos trabajadores y profesores seguimos removiendo los cimientos".
Distintas formas de sufrir la violencia
Los agresores también recurren al racismo o la gordofobia para atacar a las profesionales. Sara Plaza, coordinadora de Sanidad y cocoordinadora de Feminismos en El Salto, recordó que la discriminación puede tomar formas específicas según el cuerpo, la raza o los privilegios: "La godofobia se cuela en cada acto público de las mujeres gordas. Nos dicen siempre que no son delito de odio. Las mujeres comunicadoras debemos tener en cuenta que no todas tenemos los mismos privilegios; los que lo tienen deben mirar por las que están al lado".
Su intervención subrayó que la lucha por la libertad de expresión no puede entenderse como uniforme: "Pienso en las mujeres racializadas, en las gitanas. En actos como estos, si no están, debemos pedir que estén". Además, recordó que la "tiranía de los cuerpos delgados" no sólo afecta a grupo de mujeres. "Nadie está a salvo de un Trastorno de la Conducta Alimentaria". Apelando a la sororidad y apoyo en el mundo del periodismo pidió: "No nos soltéis".
Para Andrea Aldana, periodista colombiana conocida por su trabajo en la investigación de corrupción y violaciones de derechos humanos, esta diversidad no es solo un hecho, sino un desafío y una oportunidad: "Arropar estos eventos, ampliarlos… somos muchas, debemos ser más diversas", dijo. Su mirada y su discurso trata de ampliar el foco: recordó que se debe garantizar que todas las experiencias tengan visibilidad, que ninguna quede al margen del debate público.
Por su parte, Luciana Peker, periodista argentina, denunció cómo la ultraderecha en su país ha intentado silenciar a las mujeres, desmantelando programas de acompañamiento y limitando la libertad de expresión: "La ultraderecha que nos quiere callar está unida. Las mujeres, los feminismos y las periodistas deberíamos estar unidas".
Nayel Martínez, periodista nicaragüense, puso el acento en la dimensión colectiva del periodismo feminista: "Queremos ser libres, para investigar, para incomodar. Intentan silenciarnos con el miedo. Seguimos escribiendo, denunciando. Cuando una periodista habla, no lo hace solo por ella, lo hace por quienes no pueden hacerlo".
Tras las intervenciones, Rosa Villacastín ha concluido destacando el papel clave de las profesionales de la comunicación y lanzando un mensaje a todas ellas: "Estamos para plantar cara". Coincidiendo con muchas de las participantes repitió un mensaje recurrente en el acto: "Ni un paso atrás".
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.