Cristina Fallarás, 15 días bajo amenazas constantes y sin protección tras ser señalada por Vox
Ni la Fiscalía, ni la Delegación del Gobierno en Aragón o el Ministerio del Interior han tomado aún ninguna medida que responda a la petición de protección y amparo de la colaboradora de 'Público'.

Madrid--Actualizado a
"Son 15 días ya. No sé si alguien que no recibe amenazas de muerte entiende cómo se siente una cuando recibe una amenaza de muerte". Así comienza a intentar relatar cómo se siente Cristina Fallarás, 15 días después de que el partido de ultraderecha Vox lanzara una campaña de señalamiento en su contra, utilizando su imagen en una web y promoviendo que se la denunciara por un delito inventado por un bulo. La periodista habla desde el cansancio, el tedio y, sobre todo, el temor a que todo el odio que recibe online se traduzca en "algo peor". Una violencia que, como ella misma ha advertido, ya ha sufrido: "Cuando recibes un mensaje donde pone 'Te quedan horas' o 'Voy a ir a buscarte yo mismo, te voy a partir la cara y las piernas…' y cuando te ponen 'tic tac', 'tic tac' cada mañana... la salud mental entra y sale de la disociación", expresa.
La sensación de agotamiento ha vuelto a atravesar su vida de cabo a rabo desde que comenzó la ofensiva digital iniciada por el partido ultra. Unos ataques que sus seguidores siguen perpetrando. ¿Cómo lidiar con este hostigamiento? "No puedo abandonarme al miedo porque tengo familia y una vida que llevar. Pero tapar el miedo supone un problema: vas acumulando estrés y ansiedad que, por ejemplo, hace un par de días me dejó paralizada. No podía andar. Literalmente no podía levantarme de la silla, ni mover las piernas ni las manos", lamenta.
El origen de la violencia a la que está siendo sometida Fallarás se remonta al 25 de septiembre, cuando Vox puso en marcha una página web bajo el lema #YoMeDefiendo. En ella, el partido ultra alentaba a presentar denuncias contra la periodista, utilizando su nombre, su fotografía y una frase que ella nunca escribió. "¿Quieres saber qué hacer para que no se repita su odio contra ti?", interroga el portal, que además invita a registrarse con datos personales y, tras ello, ofrece instrucciones para formalizar una denuncia contra la escritora ante la Fiscalía. El proceso concluye con una llamada explícita a afiliarse a Vox.
El detonante de la campaña orquestada por los de Santiago Abascal fue una columna que Fallarás publicó el 9 de julio en Público titulada No trates con fascistas, no trates con racistas. En ese texto, la colaboradora defendía la necesidad de aplicar en la vida cotidiana un "cordón sanitario" frente a discursos racistas y fascistas, como los que -recordaba- fueron normalizados en Europa el pasado siglo XX. La campaña se basó en un bulo difundido por un seudomedio que la acusaba falsamente de haber cometido un delito de odio.
Desde entonces, la escritora ha recibido un alud de insultos y amenazas. "Aparte del miedo a que me pase algo a mí, está el miedo a que le pase algo a mis hijos. Ya recibieron amenazas en su día, llegaron hasta nuestra casa. Me tuve que mudar en Madrid dos veces, y ahora pienso que otra vez voy a tener que hacerlo", insiste.
Ante la escalada de odio que había comenzado a recibir tras la creación de la web, Fallarás presentó una denuncia ante la Fiscalía Provincial de Zaragoza el 30 de septiembre, en la que acusa a Vox de delitos de odio, amenazas, acoso, revelación de secretos, injurias y calumnias. La Fiscalía de Zaragoza remitió el pasado 1 de octubre el caso a la de Madrid, que ha confirmado que "aún no se ha tramitado y, por tanto, no se ha deliberado si se abrirán o no diligencias" contra el partido ultra.
Además, Fallarás ha pedido amparo y protección institucional. Envió una solicitud formal a la Delegación del Gobierno en Aragón y un correo al Ministerio del Interior el pasado 7 de octubre, en el que pedía protección ante el riesgo y las amenazas que enfrenta a diario. Fuentes del Ministerio han confirmado a este medio que "la Secretaría de Estado de Seguridad ha recibido el correo que envió Cristina Fallarás", aunque precisan que no pueden ofrecer información adicional más allá de esta confirmación: "El Ministerio del Interior nunca informa sobre posibles medidas de protección a personas concretas, por motivos obvios".
"El hecho de no tener ninguna respuesta institucional me genera una sensación de humillación que es muy difícil de explicar. Pienso que no les importa que yo esté amenazada de muerte, que no les importa que una periodista viva con su cara en la web de la extrema derecha", expresa Fallarás.
El impacto y las consecuencias de estar viviendo todo este contexto no son solo psicológicos. Fallarás, que vive de impartir clases, conferencias y mesas redondas, ha visto canceladas la mayoría de sus actividades: "Soy prácticamente incapaz de sentarme a escribir. No puedo viajar ni anunciar dónde estaré, porque me expongo a que uno de estos energúmenos se presente allí. Ya he recibido violencia física en la calle antes". De hecho, la asociación feminista Acción Comadres, de la que forma parte, ha cancelado todos sus actos públicos, incluido el que tenían previsto en el Teatro Flumen de València el pasado 5 de octubre, "para proteger" a la escritora y evitar que "cualquier encuentro público pueda volverse blanco de agresiones".
En su comunicado, el colectivo denunció que "las amenazas políticas no pueden quedar impunes" y pidió a las instituciones "actuar con urgencia para ofrecer amparo y frenar la escalada de amenazas". La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) también condenaron "el señalamiento que sufre en las redes sociales, alentado por un partido político con representación parlamentaria", subrayando que "ese acoso atenta contra la libertad de expresión y no cabe en una sociedad democrática". Reporteros Sin Fronteras calificó la ofensiva como un "intolerable llamamiento a la violencia", alertando de que "no se puede consentir este matonismo, propio de los regímenes autoritarios misóginos que denunciamos en todo el mundo". En la misma línea, el Sindicato de Periodistas de Madrid la definió como "un ataque directo a la libertad de prensa, a la democracia y a la seguridad de las mujeres periodistas".
También Amnistía Internacional se ha pronunciado: "Las amenazas e insultos que está recibiendo la periodista a raíz de la campaña promovida por Vox deben ser investigadas. Las autoridades deben garantizar su seguridad". La organización recordó que "la libertad de expresión e información engloba la posibilidad de criticar a los actores políticos como parte del control democrático".
Para Fallarás, lo que vive estos días es un ejemplo de violencia política: "No sé si alguien se hace cargo de lo que supone pensar que otra vez voy a tener que abandonar mi casa". Una lamentable situación que resume la vulnerabilidad de quienes ejercen el periodismo y el activismo feminista frente al acoso político y digital que campa, hasta ahora, impunemente a sus anchas.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.