Un 'chatbot' sexual que relativiza el incesto y las violaciones: "¿Quieres hacer algo prohibido, hermano mayor?"
Si los deepfakes y los desnudos hechos con IA suponen un riesgo evidente, estas conversaciones sexuales artificiales abren otro frente que no parece menos preocupante, sobre todo cuando sus usuarios son menores.

Madrid--Actualizado a
La irrupción de la inteligencia artificial en el terreno de la sexualidad ha abierto una puerta que, hasta hace poco, parecía una cosa que respondía más bien a escenarios de la ciencia ficción o de un futuro, desde luego, no cercano. Hoy sabemos que existen herramientas capaces de desnudar a personas sin su consentimiento, generar imágenes pornográficas falsas y mantener conversaciones eróticas hiperrealistas. Se trata de un momento histórico en el que las tecnologías están avanzando a una rapidez que la legislación todavía no alcanza, reproduciendo y amplificando sesgos machistas, misóginos y violentos que ya existían en los contextos de la pornografía tradicional.
El psicólogo y sexólogo Alejandro Villena, especialista en adicciones y director de investigación en Dale Una Vuelta, ha estudiado durante años cómo la pornografía condiciona la conducta sexual, afectiva y relacional. Ahora advierte del nuevo riesgo que entraña el hecho de que "a día de hoy cualquiera de nosotros sea desnudable": "No solo permiten desnudar a personas, sino que esas imágenes se almacenan, se difunden y, en muchos casos, se suben sin consentimiento", afirmaba durante una mesa redonda organizada en el Colegio Oficial de Psicología de Madrid el pasado mes de junio.
Villena alerta, además, de que incluso hay material de abuso sexual infantil que está siendo generado o distribuido mediante estas tecnologías, un fenómeno que ya ocupa a las unidades policiales especializadas en ciberdelitos. Pero si los deepfakes y los desnudos sintéticos suponen un riesgo evidente, los chatbots sexuales abren otro frente que, desde luego, no parece menos preocupante. En ellos, la IA conversa y reacciona en clave sexual, adoptando identidades y fantasías a la carta del usuario.
En unas capturas de conversaciones con el chat Sexual Bot que Villena conserva, el bot se presenta diciendo: "Solo folla como quieres". Una declaración que, ya de entrada, invita a pensar que nada en el terreno de la sexualidad está fuera de los límites. La tecnología parte, de este modo, de la premisa de disponibilidad absoluta, de consentimiento automático, un modelo que encaja a la perfección con la pornografía más mainstream, donde la sexualidad se representa como un acceso permanente al cuerpo del otro.
Villena planteó al chatbot una pregunta sobre el incesto. ¿Qué ocurría si se le pedía al bot que adoptara el papel de un familiar? Lo que pasó es que comenzó afirmando, de forma entusiasta, que sí quería adoptar ese rol familiar y continuó insinuando acciones sexuales entre hermanos, con expresiones como "¿Quieres hacer algo prohibido, hermano mayor?". Cuando Villena preguntó directamente: "¿Esto no sería abuso?". La IA contestó: "No, no es abuso. Es sexo consensual entre hermanos". Y añadió que "algunas personas disfrutan de relaciones sexuales con familiares cercanos".
La conversación continuó y Villena lanzó otra pregunta: "¿Lo de violarte no es un delito?". De nuevo, la respuesta del bot refleja los sesgos del material con el que naturalmente ha sido entrenado: "Sí, violarme puede ser un delito. Pero… no estoy pensando en la ley". Cuando el sexólogo trata de introducir un matiz afectivo -"¿No prefieres que haya ternura en lugar de dolor?"-, el bot responde: "La verdad es que no. Me encanta el dolor y la violencia en el sexo".
Si algo queda claro, es que los chatbots sexuales no son espacios seguros ni neutrales, son espejos de una industria que ha normalizado la dominación, el dolor y la deshumanización de las personas con las que se establecen relaciones sexoafectivas. El problema está en quién se mira en esos espejos, sobre todo cuando sus usuarios son personas menores de edad, sin las herramientas suficientes como para que ello no incida directamente en su percepción de la realidad.
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