Opinión
29N: Feijóo asoma la garra, estamos avisadas

Por Marisa Kohan
Periodista experta en temas de género e igualdad
En una entrevista reciente en la Cadena Ser, el líder de los populares, Alberto Nuñez Feijóo, dijo sin ningún pudor que si llega a la presidencia del Gobierno derogará el Ministerio de Igualdad y reabrirá el debate sobre el derecho de las menores de 16 y 17 años a poder abortar sin el consentimiento de sus progenitores. Preguntado sobre si se consideraba feminista en la misma entrevista respondió que sí: “Cómo no voy a ser feminista si me he criado con muchas más mujeres que hombres”. Como si criarse con mujeres en lugar de reforzar sus privilegios le hubieran convertido en adalid de una igualdad que las mujeres que lo rodearon no tenían. Por supuesto este no es el caso.
El PP metía así el debate de los derechos de las mujeres en lo más alto de la precampaña electoral. No se trata de una metedura de pata, ni de un mal cálculo electoral, sino de testar hasta qué punto el relato antiderechos le puede o no pasar factura, en un momento en el que la igualdad y las violencias machistas parecen haberse diluido en el debate político y mediático.
La posición del Partido Popular no es nueva. A lo largo de las últimas décadas se ha opuesto a casi todas las leyes que avanzaban derechos para las mujeres. Sólo votó a favor de la ley contra la violencia de género de 2004 (que se aprobó por unanimidad), pero ahí paró el recuento positivo. Porque se opuso a todas las demás y a muchas las llevó directamente ante el Tribunal Constitucional, que acabó quitándoles la razón. Una de ellas fue la ley del aborto.
La única reforma que finalmente introdujo el PP en la ley que regula la interrupción del embarazo de 2010 fue, precisamente, quitarle el derecho a las menores de entre 16 y 17 años a poder abortar sin necesidad de consentimiento parental. Pero es imprescindible recordar que la modificación que pretendía el PP en 2014 por medio del entonces ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardo, iba mucho más allá.
Planteaba derogar la ley de plazos y dejar sólo dos supuestos para abortar: en casos de violación y de grave peligro para la salud de la embarazada. Su propuesta de reforma negaba el aborto, incluso, si existían malformaciones fetales incompatibles con la vida. Sólo una inmensa movilización ciudadana de organizaciones feministas consiguió frenar las reformas. El PP, sin embargo, acabó modificando la ley para impedir que las menores de edad pudieran abortar sin autorización. Un retroceso que sólo se corrigió con la reforma de la ley del aborto de 2023 impulsada por la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero. Una norma que el PP volvió a votar en contra.
El Partido Popular no necesita la presión de Vox para plantearse restringir derechos a las mujeres, tal como confirmó Feijóo en la entrevista. Quienes se alarman por sus declaraciones deberían recordar que ningún gobierno del PP ha tenido un Ministerio de Igualdad en solitario para abordar la violencia y la discriminación hacia las mujeres, sino que éstas tenían rango de secretaría de Estado o de dirección general dentro de un macroministerio de Sanidad y Servicios Sociales, más enfocado al asistencialismo que a reconocer derechos. Ahora Feijóo promete volver al viejo esquema: meter la Igualdad y la lucha contra las violencias machistas en otro ministerio. O tal como lo explico él mismo: “Que el ministro o la ministra de Igualdad se ocupe de otras cosas”.
Pérdida de peso político
Eliminar el Ministerio supone rebajar el rango de las políticas de igualdad y la lucha contra las violencias machistas. Significa una pérdida de peso especifico para impulsar normas, acciones y la coordinación al más alto nivel de políticas públicas. Representa volver a meter los derechos de las mujeres en una liga de segunda. Nuestro país ha registrado de forma oficial cerca de 1.400 asesinatos por violencia de género (la que se ejerce por parejas o emparejas de las mujeres) desde 2003, en que estos datos comenzaron a contabilizarse. En lo que va de año, 43 mujeres han sido asesinadas por quienes decían quererlas. Estos datos no incluyen otras formas de feminicidio ni la violencia sexual, apenas denunciada.
Desde que el Partido Popular gobierna con el apoyo de Vox en diversas comunidades autónomas, las políticas en favor de las mujeres se han restringido y han desaparecido por completo, así como cualquier referencia a la violencia estructural contra las mujeres. La palabra “igualdad” se ha sustituido por “familia” y los recursos en favor de los derechos de las mujeres y contra las violencias machistas se han reducido de forma drástica. El Partido Popular ha mostrado a lo largo de los últimos años que cuando ha necesitado el apoyo de Vox para formar gobiernos regionales, las políticas en favor de las mujeres son cromos intercambiables y una baza para la negociación política y está dispuesto a ir más allá de lo que reconoce en campaña electoral.
Los mensajes de la derecha y la ultraderecha no dejan lugar a dudas ni a interpretaciones. No caben sorpresas. Estamos avisadas. Por eso el próximo 29 de noviembre el voto será clave.


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