Opinión
40 años de IU: de OTAN a OTAN y tiro porque me...

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
“No se puede hablar de política de izquierdas apoyando la OTAN”. Gerardo Iglesias asumió la coordinación de Izquierda Unida en abril de 1986. Nacía entonces esta coalición de partidos de izquierdas liderada por el PCE con la voluntad también de reunir a movimientos sociales, vecinales, activistas pacifistas y sindicalistas... Un movimiento político y social, decían. Un proyecto que ha sido un pilar fundamental en la historia política española reciente hasta nuestros días.
Al calor de la oposición a la entrada de España en la OTAN en el referéndum del 12 de marzo de 1986 auspiciado por el Partido Socialista de Felipe González, en todo el Estado se forjaba una alternativa de izquierdas al PSOE, o izquierda alternativa, que bebía no solo del socialismo democrático como referente ideológico, sino también de otras tendencias políticas como el ecologismo y el pacifismo. Una vanguardia ideológica que asumía también las tesis más avanzadas en materia de derechos sociales. El 'no' a la OTAN ganó en Catalunya, Euskadi, Navarra y parte de Canarias, pero en todo el Estado obtuvo un significativo 43% del apoyo con los principales partidos, medios de comunicación y poderes económicos en contra.
Con Julio Anguita al frente de la organización, desde 1989 al 2000, se consagraba la teoría de 'las dos orillas', por la cual en un mismo margen del río se situaba el PSOE de González y el PP de José María Aznar, y en la ribera contraria estaba IU como fuerza rupturista con el régimen. Los pactos políticos, según Anguita, se debían materializar siempre en base de acuerdos programáticos, grabando para la posteridad la célebre expresión "programa, programa, programa". Primero, responder a la leniniana pregunta de 'qué hacer', para después plantearse cómo y con quién.
Durante el liderazgo de Paco Frutos (2000-2004), IU asumió una aproximación política al PSOE y buena parte de su programa, lo que le devolvió un claro desgaste electoral. Llegó a acordar con Ferraz que no se presentaría o haría campaña de baja intensidad en algunas circunscripciones para facilitar un voto útil al PSOE de Joaquín Almunia y evitar así otro gobierno de Aznar. Spoiler: el PP obtuvo una amplísima mayoría absoluta e IU pasó de los 21 diputados de 1996 con Anguita a tan solo ocho representantes en la Cámara Baja en las generales del 2000.
Gaspar Llamazares fue el líder (2004-2008) que logró un entendimiento más constante con el PSOE y que llevó a IU al peor resultado histórico, tan solo dos diputados (uno de ellos de ICV) en los comicios de 2008. Era el momento del primer José Luis Rodríguez Zapatero, un PSOE de talante progresista, que apostaba por la ampliación de derechos sociales con leyes como la del matrimonio igualitario, igualdad, antitabaco, de derechos sexuales y reproductivos, la retirada de las tropas de Irak... Llamazares optaba por criticar a los socialistas sin confrontar con Ferraz y no le salió bien la jugada.
Cayo Lara asumiría el mando en un convulso momento económico y social, desde el 2008 al 2016. Zapatero encaraba su segundo mandato en Moncloa afrontando la grave crisis económica mundial y poco a poco asumiendo la doctrina neoliberal que imponía la troika. IU volvía a ser dura con el Partido Socialista. Ante ese contexto político y social, fueron momentos de gran efervescencia en las calles, grandes movilizaciones sindicales y el surgimiento del 15M en 2011. En noviembre de ese mismo año el PP de Mariano Rajoy obtendría mayoría absoluta y la profundidad y rapidez de los recortes aumentaron. También la resistencia popular.
Lara consiguió mejorar los resultados para IU en 2011, sentando en el Hemiciclo hasta a 11 representantes, trabajó la conexión de la coalición con los movimientos sociales que estaban tomando las calles y las plazas (15M, Marchas de la Dignidad y Mareas) y generó entendimientos con otras izquierdas, pero en las europeas de 2014 no fue capaz de integrar a las nuevas expresiones políticas que habían madurado tras la explosión del 15M. Su negativa a una candidatura amplia de cara a aquellos comicios europeos con Pablo Iglesias aceleró el surgimiento de Podemos, que obtuvo unos brillantes resultados aquel mes de mayo: la candidatura de IU liderada por Willy Meyer logró seis eurodiputados; Podemos, cinco.
A partir de ese momento, IU (y la izquierda alternativa en general) entró en un interminable debate sobre la unidad, una discusión que todavía hoy resuena con fuerza. El 2015 fue el año de las candidaturas municipalistas de confluencias de izquierdas que se hicieron con los ayuntamientos de algunas de las principales ciudades del país: Madrid, Barcelona, València, Zaragoza, A Coruña, Santiago, Ferrol, Cádiz... IU se partió en dos en el debate sobre participar o no en estas candidaturas, una discusión que siguió hasta las generales. En diciembre de 2015 Podemos e IU concurrieron por separado. En noviembre del 2016 se repetían los comicios y ya hubo una candidatura de unidad: Unidos Podemos.
Alberto Garzón había sido elegido coordinador federal en junio de 2016 y con el pacto de los botellines Iglesias y él mismo sellaron el ansiado entendimiento. El mandato de Garzón al frente de IU hasta finales de 2021 se caracteriza por integrar a su organización en amplias coaliciones dominadas por Podemos y por la entrada en el Gobierno de coalición. Tras las elecciones de abril del 2019, Pedro Sánchez se negó a que Unidas Podemos entrara en el Consejo de Ministros, lo que conllevó a una repetición electoral en noviembre de ese mismo año. En enero, ministros de partidos a la izquierda del PSOE entraban en el Gobierno por primera vez desde la Segunda República gracias, en buena medida, al empeño de Iglesias. Garzón fue ministro de Consumo aquella legislatura.
Garzón anunciaba que dejaba el liderazgo de IU en diciembre de 2023. Desde entonces, hasta que en la primavera de 2024 Antonio Maíllo fuera elegido coordinador en una asamblea federal, una dirección colegiada con importante papel de Enrique Santiago asumió el mando de la organización. Maíllo ha trabajado en diferentes líneas de actuación. Por un lado, ha intentado recuperar la identidad de la organización y el orgullo de la militancia por la misma tras años diluida en proyectos como Unidas Podemos y Sumar, donde liderazgos como el de Iglesias y Yolanda Díaz relegaron a IU a un segundo plano.
Por otro lado, el andaluz ha trabajado en el sentido de recomponer el sujeto político de la izquierda alternativa herido tras años de luchas intestinas. El trabajo conjunto entre IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar con iniciativas como la de Un Paso al Frente va en ese sentido. Una tercera línea de actuación es la defensa de IU como fuerza de gobierno, y celebrar ser uno de los partidos que integran el Ejecutivo de coalición progresista. Maíllo asume ahora un difícil examen en su carrera política, lidera la candidatura de Por Andalucía en los comicios autonómicos del próximo 17 de mayo...
Pero como broche final para terminar este artículo que se ha convertido en un texto demasiado lineal: empezábamos contra la OTAN y con la OTAN de nuevo volvemos a topar para otorgarle sensación circular al escrito. Cuarenta años después, el debate sobre la permanencia de España en la OTAN toma de nuevo protagonismo. En esta ocasión, los Estados Unidos de Donald Trump quieren ver fuera de la organización a España y a Pedro Sánchez. El PSOE ve en la pertenencia a esta organización una forma de polarizar contra Trump. Para la izquierda alternativa y para IU es un ejemplo más de que 40 años después no tiene sentido pertenecer a un organismo que no es más que una herramienta militar para ejecutar la política exterior estadounidense. De OTAN a OTAN, y tiro porque...

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.