Opinión
Aguirre, portavoz de las víctimas de Montoro

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
Los nombres de Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato son dos de los que más suenan de entre los objetivos contra los que Cristóbal Montoro utilizó presuntamente el Ministerio de Hacienda, accediendo y manejando a su antojo la información fiscal de todos y todas. Tanto Aguirre como Rato hicieron declaraciones públicas cuando tuvieron conocimiento del auto del juez que investiga la trama Montoro y el exvicepresidente, que fuera, además, su compañero de Consejo de Ministros, ha emprendido acciones legales porque considera que se habrían vulnerado sus derechos durante las investigaciones judiciales sobre el origen de su fortuna.
La expresidenta de la Comunidad de Madrid ha sido la más locuaz estos días hablando de las actividades de Montoro y aunque apelando a la presunción de inocencia, Aguirre ha asegurado que lo del despacho de Montoro, su influencia sobre el tejemaneje legislativo y su acceso presuntamente ilegal a la información fiscal de quien le diera la gana era "un rumor extendido". Qué pena que Esperanza Aguirre no escuchara también el rumor sobre las actividades corruptas de su mano derecha y de su mano izquierda, Ignacio González y Francisco Granados, así como de todas las ranas que nadaban alegremente en su charca madrileña llevándose crudo nuestro dinero con la Gürtel, la Púnica o la Lezo.
Por el origen de su fortuna, Rato fue condenado por la Audiencia de Madrid a cuatro años y nueve meses de prisión (delitos contra la Hacienda Pública, de blanqueo de capitales y de corrupción entre particulares), aunque su sentencia no es firme y está recurrida ante el Supremo. Fue durante esa investigación -o antes- cuando Montoro podría haber accedido a los datos de su exjefe y excompañero en el Gobierno. Por su parte, Aguirre asistió en 2015 a la filtración de su declaración de la renta cuando encabezaba la candidatura del PP a la alcaldía de Madrid, que perdió contra Manuela Carmena, insinúa, por culpa de esa filtración: "Alguien no tenía interés en que yo fuera alcaldesa", aseguró en varias entrevistas la semana pasada.
Con estos mimbres y lo que pudiera saberse más adelante, Aguirre ya ha pedido explicaciones a Mariano Rajoy -no a José María Aznar, del que Montoro también fue ministro- y ha querido dejar claro que ella, una vez más, vuelve a ser víctima de la corrupción de sus compañeros de partido, como lo fue en su día de los batracios antes citados. De unos no oía nada y lo del de Hacienda era un rumor extendido, según le convenga en cada aparición pública. Aznar y Rato, al fin y al cabo, han sido siempre dos referentes de Aguirre, que se autoclasifica del ala "liberal" del PP mientras clama por hacer extensivo el trumpismo de Isabel Díaz Ayuso a toda España para poner fin a la "mafia" y a la "dictadura" que la gobiernan con PSOE y Sumar y que la tiene a ella en el altar de los mártires. Aguirre, como portavoz de las víctimas de la corrupción mientras Feijóo calla, es lo que le faltaba a este maltratado país.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.