Opinión
Hacer del comercio de armas con Israel una cuestión de Estado

Por Alys Samson Estapé
Miembro de la campaña Fin Al Comercio de Armas con Israel
Hace tres años nos propusimos convertir el comercio de armas con Israel en una cuestión de Estado. No hemos logrado todavía poner fin a las relaciones militares, pero sí situar la complicidad con Israel en el debate político y convertir la exigencia de un embargo integral en una demanda social imposible de ignorar.
Terminada la legislatura, toca hacer balance. Desde octubre de 2023, mientras veíamos el genocidio contra el pueblo palestino retransmitido en directo, millones de personas experimentábamos horror, rabia, desesperación e impotencia. ¿Cómo transformar aquella indignación en consecuencias materiales? Desde la Campaña Fin al Comercio de Armas con Israel apostamos por una exigencia concreta: cortar las relaciones militares que contribuyen a sostener la maquinaria de genocidio israelí. Porque no basta con condenar las masacres: la solidaridad real exige dejar de contribuir materialmente a ellas.
De la indignación a la organización colectiva
Más de 600 organizaciones de todo el Estado forman parte de la Campaña, articuladas alrededor de una demanda histórica del pueblo palestino: poner fin a todas las relaciones militares con Israel, incluidas exportaciones, importaciones, tránsito de armamento, contratos públicos, entrenamientos conjuntos y cualquier otra colaboración militar y de seguridad.
En febrero de 2024, las investigaciones del Centre Delàs d'Estudis per la Pau permitieron cuestionar al Gobierno, que aseguraba haber dejado de exportar armamento a Israel desde octubre de 2023. Los datos revelaron que en noviembre de 2023 España había sido el país de la Unión Europea que más armas había enviado a Israel.
Eso evidenció una constante: la distancia entre los anuncios del Gobierno y la realidad de las relaciones militares.
Ampliamos nuestro trabajo al tránsito de buques con armamento destinado a Israel por puertos estatales y a las cadenas de suministro de materiales que, sin clasificarse como armamento, pueden formar parte de la producción militar.
La fuerza de la movilización sostenida
Nada habría sido posible sin la movilización, las manifestaciones de RESCOP y miles de personas que investigan se movilizan y presionan a las instituciones.
También ha sido fundamental el compromiso de numerosas artistas que han firmado cartas al presidente del Gobierno y aprovechado escenarios y festivales para exigir el embargo, amplificando nuestras demandas y demostrando que la cultura es una herramienta de transformación.
En mayo de 2025 tres buques fueron rechazados en puertos españoles y otros dos habían modificado su ruta ante la presión popular. También se consiguió excluir a Israel de FEINDEF, la principal feria de armamento del estado.
Eran medidas insuficientes, pero demostraban que la movilización empezaba a abrir grietas en una pared aparentemente irrompible.
Hemos llevado nuestras denuncias a las calles, los medios de comunicación, el Congreso y espacios internacionales, incluidas dos intervenciones ante Naciones Unidas.
Hemos hecho el trabajo del Gobierno
Ante la falta de respuestas legislativas, en julio de 2024 registramos, con el apoyo de cinco partidos, una propuesta para modificar la Ley 53/2007 y establecer una base jurídica sólida para embargar armas a países responsables de graves crímenes contra la humanidad.
La iniciativa quedó bloqueada desde mayo de 2025 porque PSOE y PP impidieron cerrar el periodo de enmiendas. Con el final de la legislatura, decae.
Tras un verano de violencia extrema contra la población palestina y movilización persistente, el Gobierno anunció en septiembre el Real Decreto-ley 10/2025.
Su aprobación supuso un precedente internacional: España fue uno de los primeros Estados en legislar para restringir las relaciones armamentísticas con Israel, después de Colombia y Eslovenia. Sin embargo, el Gobierno lo presentó como un "embargo de armas", aunque sus excepciones y limitaciones permiten mantener relaciones militares.
La mayor contradicción está en la contratación pública: desde octubre de 2023, el Gobierno ha firmado 46 contratos con empresas militares israelíes por casi 1.000 millones de euros, aún vigentes. ¿Cómo puede hablarse de embargo mientras se mantienen estos vínculos económicos y tecnológicos?
El Gobierno ha propagado bulos y desinformación, generando la falsa percepción de que las relaciones militares con Israel habían terminado. Este ha sido uno de nuestros mayores obstáculos: cuando la sociedad cree que el problema está resuelto, y ante el silencio mediático, resulta mucho más difícil mantener la presión necesaria.
Seguir el rastro de la complicidad
Junto a movimientos sociales y sindicales de Euskal Herria, denunciamos las exportaciones de acero de Sidenor a empresas militares israelíes desde Barcelona. La Comunidad Palestina de Catalunya, en nombre de la Campaña, presentó una denuncia por presunta complicidad con el genocidio y contrabando. La empresa cesó los envíos y el procedimiento sigue adelante pese a la oposición de la Fiscalía.
También hemos revelado la implicación de Erzia y Tubos Reunidos en el suministro de acero y componentes de guerra electrónica a empresas israelíes. La impunidad ya no es una opción.
Este trabajo demuestra la importancia de combinar la investigación independiente, la acción sindical, la movilización social y la vía judicial.
No queremos gestos simbólicos. Queremos el fin de las relaciones militares
Seguimos sin conocer el contenido del Plan de Desconexión de Israel anunciado por el Gobierno y tememos que quede en otra declaración sin consecuencias materiales. Tampoco se han producido las comparecencias parlamentarias trimestrales previstas en el Real Decreto-ley 10/2025. La opacidad militar sigue siendo la norma.
Necesitamos medidas verificables, mecanismos de control, transparencia sobre los contratos y garantías de que ninguna relación militar seguirá contribuyendo a sostener la maquinaria de genocidio israelí.
Todo ello en un contexto especialmente difícil, marcado por el aumento de la militarización y del gasto en defensa, en el que el Gobierno ha utilizado reiteradamente el argumento de la dependencia tecnológica e industrial de Israel para justificar la continuidad de determinadas relaciones militares.
Hicimos del comercio de armas con Israel una cuestión de Estado
Esta legislatura termina sin que hayamos logrado un embargo integral de armas a Israel y el fin de todas las relaciones militares y armamentísticas.
Persisten contratos, excepciones legales y una desconexión sin materializarse. Pero hace tres años el comercio de armas con Israel estaba prácticamente ausente del debate público. Hoy ha obligado al Gobierno a pronunciarse, ha impulsado iniciativas legislativas, medidas gubernamentales, procedimientos judiciales y un amplio rechazo social.
Hemos demostrado que las relaciones militares con Israel no son una cuestión técnica, sino profundamente política, vinculada a las responsabilidades del Estado ante las violaciones del derecho internacional.
La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de impedir el uso de las bases militares estadounidenses en España para atacar Irán tampoco puede desvincularse de la movilización sostenida en solidaridad con Palestina, que ha ampliado el rechazo social a la complicidad española con las agresiones militares en Mashreq y elevado el coste político de participar en ellas.
Pero quizás nuestro mayor logro haya sido demostrar que la indignación colectiva puede transformarse en poder popular. Que la desesperación ante un genocidio televisado puede convertirse en organización, investigación, movilización y presión política. Los avances conseguidos no son concesiones del Gobierno. Son el resultado de la presión popular.
La fuerza colectiva que hemos construido no desaparece con una convocatoria electoral. Seguiremos investigando, denunciando, organizándonos y movilizándonos hasta conseguir un embargo integral de armas a Israel y el fin de todas las relaciones militares. Nos movilizamos para acabar con la complicidad material con el genocidio del pueblo palestino.
Y hasta que eso ocurra, seguiremos. ¡Embargo de armas a Israel ya!



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