Opinión
Convertir el filo de la navaja en un camino transitable: la cooperación público-comunitaria

Por José Luis Casadevante, Kois
Foro Transiciones
El batir de las alas de una mariposa durante un desahucio puede desatar una tormenta en el conjunto del sistema político. Un pequeño acontecimiento puede amplificarse de forma imprevisible hasta generar enormes impactos a corto o medio plazo. La teoría del caos llama a este fenómeno Efecto Mariposa, aunque podría también ser Efecto Maricarmen.
El brutal desahucio, las acampadas y el movimiento social por el derecho a la vivienda han alterado el clima de resignación social, frenado la inercia institucional y evidenciado la existencia de una gran brecha entre las administraciones públicas y las demandas ciudadanas. Las masivas protestas se han traducido en cambios legales no aprobados y la caída del gobierno. El adelanto electoral puede dar lugar a un gobierno reaccionario, que profundice la erosión democrática que avanza mundialmente, o sostener precariamente a un gobierno progresista llamado a ser mucho más ambicioso.
A las puertas de una cita electoral determinante para nuestra democracia, no conviene engañarse respecto a la delicada situación política, económica o ecológica que tenemos. El Índice de Democracia que anualmente elabora The Economist, constata un retroceso global en la calidad democrática hasta sus niveles más bajos desde que se realiza, hace dos décadas. Incluso en aquellos países donde los formalismos y los procedimientos se mantienen con elevados estándares de calidad, hay una percepción negativa de la misma por parte de amplias capas de población. En paralelo, las autocracias consolidan un poder económico, político y poblacional sin precedentes, normalizando el autoritarismo como una manera legítima de gobierno y de llevar las relaciones internacionales.
Y sin embargo, nos parece un momento oportuno para reivindicar una profundización democrática, de la mano de innovaciones como la cooperación público-comunitaria. La experta en microbiología Susan Rosenberg ha estudiado cómo mientras las condiciones de vida son buenas las bacterias no tienen tasas de mutación excesivamente altas, porque sus estrategias adaptativas son acordes al entorno. En el momento en que el ambiente se vuelve hostil y escasean los recursos, la presión para que haya innovaciones hace que cambie el equilibrio entre riesgo y recompensa que, regula los procesos de mutación. La trama de la vida ante situaciones de emergencia es capaz de experimentar de forma más atrevida, nos toca arriesgar y hacer algo parecido para salvar la democracia.

Todo sendero comienza con unas primeras huellas
Llamamos cooperación público-comunitaria a las políticas que suponen el desarrollo de marcos de colaboración estables y transparentes entre las administraciones y los tejidos sociales, guiados por la ausencia de ánimo de lucro y los principios de justicia, equidad, universalidad y sostenibilidad. En la práctica, se trata de construir una noción expandida de lo público basada en la apropiación social y el reconocimiento de nuevas modalidades de gestión que promuevan la participación de la ciudadanía.
Resulta imprescindible impulsar un estatuto diferenciado de la cooperación público-privada, con la que una parte de la economía social y solidaria, el tercer sector y de los tejidos asociativos acaba identificándose, ante la ausencia de alternativas claras para nombrar las dinámicas de colaboración que establecen con las instituciones. No se trata de una disquisición terminológica sino de una cuestión política.
La cooperación público-comunitaria es una fórmula capaz de afectar a los procedimientos y la toma de decisiones, desplegando una elevada potencialidad transformadora que busca fortalecer de forma combinada la acción directa y la institucional. Un marco de relación en torno al que desarrollar políticas públicas no estadocéntricas y construir una autonomía de lo social que no reniegue de interactuar y coproducir políticas públicas con el Estado, como plantea un reciente informe que hemos elaborado desde el Foro Transiciones.
La propuesta se vertebra en cuatro grandes ejes de intervención, en torno a los cuales se están dando las principales iniciativas:
El apoyo público a las dinámicas de autoorganización ciudadana y el fortalecimiento de una esfera pública no estatal.
La gestión cívica de equipamientos e infraestructuras.
El papel de la universidad y la promoción del enfoque pedagógico vinculado al Aprendizaje Servicio.
El impulso de partenariados público-cooperativos y fomento de la economía social y solidaria.
Y lo más importante es que no se trata de propuestas fantasiosas, sino que dispersas por toda nuestra geografía hay decenas de experiencias y políticas públicas tremendamente inspiradoras. Ante problemas mayúsculos tenemos alternativas con minúscula. Y estas han sido posibles porque hay un catálogo de herramientas, más amplio de lo que imaginamos, para desplegar estos mecanismos de colaboración en la esfera local. Algunas fórmulas legales existen pero se encuentran infrautilizadas debido a una falta de voluntad política. Ya disponemos de las primeras huellas que marcan el camino, ahora toca recorrerlo mediante el compromiso político y el despliegue de nuevas fórmulas de colaboración.
No perseguir mariposas sino plantar jardines
La policrisis conlleva escenarios donde ninguna institución pública va a poder enfrentarse en solitario a los retos de implementar una nueva agenda capaz de reorientar hacia la justicia y la sostenibilidad el modelo socioeconómico y los estilos de vida. A la vez tampoco resulta creíble que las dinámicas autoorganizadas, por sí solas, vayan a ser capaces de generar los niveles de resiliencia necesarios con un carácter universalista.
Deberíamos partir de la convicción profunda de que nadie tiene en este momento suficientes conocimientos, recursos e instrumentos como para arrogarse el monopolio de hacer frente a los desafíos que tenemos por delante. En este contexto, la profunda reorganización del funcionamiento de nuestras sociedades sólo será viable en la medida en que se desarrolle un protagonismo ciudadano, alineado con políticas públicas transformadoras.
La cooperación público-comunitaria puede ser el marco desde el que alumbrar un nuevo paradigma de relación entre instituciones y sociedad civil organizada. Estrategias colectivas que enfaticen la cooperación y la conflictividad creativa, huyendo de la mera confrontación. Reconstruir vínculos y coproducir políticas capaces de cortocircuitar los asentados mecanismos de desconfianza recíproca. Impulsar experiencias prácticas de alto impacto capaces de entusiasmar y combatir la desafección.
Mañana 16 de octubre REAS Red de Redes organiza un foro en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde asociaciones vecinales, ONG y entidades de la economía solidaria compartirán sus inquietudes y demandas con representantes de distintos ministerios. La apuesta es escenificar un respaldo político de alto nivel a estos planteamientos; así como afinar una hoja de ruta desde la que desplegarlos.
No es un camino sencillo y no hay final feliz garantizado. Solo podremos salvar la democracia profundizándola y esta es una oportunidad para sembrar las semillas que permitirán normalizar en el futuro este tipo de fórmulas colaborativas. Nos tocará cuidar los brotes y defenderlos, hasta que crezca un jardín donde las mariposas puedan seguir aleteando juguetonamente, mientras desatan tempestades capaces de traer los profundos cambios que necesitamos.


Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.