Opinión
COP30: que no maten también la esperanza

Activista ecologista, fundador y coordinador federal de Alianza Verde
-Actualizado a
Escribo estas líneas todavía afectado por el chute de optimismo que se ha supuesto lo victoria de Zohran Mamdani en Nueva York, que nos hace ver una vez más que hay luz al final del túnel del trumpismo. Quiero pensar que comienza con Mamdani el final de Trump, y ello aporta esperanza al proceso de negociación del Acuerdo climático que comienza el lunes 10 en Brasil, en el marco de la COP30.
Hace falta optimismo para mantener en pie la esperanza de que podemos vencer al cambio climático, si entendemos que esa victoria sería evitar un aumento de temperaturas permanente por encima de 1,5 grados. Los datos no invitan a ese optimismo a día de hoy, ya que los compromisos de reducción hasta ahora presentados por los países nos llevarían a aumentos de temperatura cercanos a los 3 grados, muy lejos del objetivo marcado para evitar un cambio climático catastrófico.
Es cierto que la salida de EEUU del Acuerdo de París es un hecho muy grave. Estados Unidos es responsable de más del 11% de las emisiones globales, y el principal emisor histórico. Pero recordemos que no es la primera vez que abandonan. Ya lo hizo Trump en su primer mandato, y el mundo siguió avanzando sin ellos hasta que por fin se reincorporaron al Acuerdo. El daño del trumpismo a la lucha climática puede ser limitado si el mundo sigue avanzando de manera decidida. Sin embargo, la diferencia ahora es que, en esta ocasión, no hay esa decisión para seguir adelante en muchos países clave. A diferencia de hace nos años, el trumpismo de hoy no se queda sólo en Estados Unidos.
La Unión Europea, por ejemplo, que fue líder global en la lucha climática en los tiempos del Protocolo de Kioto, hoy ha abandonado cualquier liderazgo. La UE trata ahora de complacer a Trump, debilitando su posición climática y modificando objetivos que habían sido acordados. Mal papel el de la UE de Von der Leyen, sumisa a Donald Trump, y enfrascada de una carrera armamentística hacia ninguna parte.
Tras la caída de la UE, no hay a día de hoy un liderazgo global en materia climática. Nadie contrarresta el negacionismo de Trump con la decisión necesaria que requiere la gravedad de la emergencia que tenemos delante, y eso hace que la COP30 vaya a producirse sin otro objetivo que la supervivencia del proceso. El problema es que ya son demasiadas COP en las que sólo la supervivencia de las negociaciones ya parecen una victoria. Y eso no es suficiente.
Si no se consiguen avances sustanciales, va a ser muy difícil alcanzar ese objetivo de 1,5 grados. Hoy en día sólo veo a Antonio Guterres, secretario general de la ONU, aferrado a ello: "Nuestro norte sigue siendo el 1,5 grados". ¡Bravo por él!
Ojalá la corriente de aire que ha traído Mamdani llegue a la COP30 y se lleve por delante a los negacionistas y contaminadores que impiden los avances. Sigamos luchando, cada grado importa.
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